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DOMINGO 11 de Febrero de 2007 - VI DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

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Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical. DESDE LA CÁRCEL
(grupo de presos, coordinado por voluntaria de equipo de pastoral, casada, con dos hijos, jubilada, pertenece a grupo cristiano)
Las Bienaventuranzas, en boca de Jesús, son una llamada y una esperanza, dirigidas a los marginados y olvidados, que son los pobres de este mundo. El texto, desestabiliza la escala de valores que predomina entre los hombres.
La salvación de Jesús aporta una nueva comprensión de la existencia, muy distinta de la de nuestra sociedad donde predomina el tener por encima del ser. Nos lo advierte Jesús: “¡Ay de los que están saciados, de los que ríen, de los ricos…” porque toda confianza puesta en lo material, puede ser engañosa.
 En el colectivo de la cárcel, donde todos deberían ser iguales, percibimos la diferente pobreza entre los que son pobres por unas circunstancias económicas y los otros pobres de los “ayes” del Evangelio de hoy.
Para llevar el mensaje de este Evangelio a la cárcel, tenemos que tener la capacidad de ver la necesidad expresada y la no expresada de los privados de libertad que nos interpela para, luego, salir de uno mismo e ir al encuentro del otro, al estilo de las Bienaventuranzas.
DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, seis nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
En este pasaje evangélico, Lucas, más escueto que Mateo pero igual de claro y concreto, nos señala cuál debe ser la actitud del Cristiano en su camino al Reino que, según él, está ya cerca y nos da la imagen de Dios como Rey del universo, proclamando que la justicia asistirá a los más desfavorecidos, pobres, perseguidos, calumniados, viudas, huérfanos y marginados. Todos tendrán su recompensa.
Para nosotros, las Bienaventuranzas son, junto a las Obras de Misericordia, el “Reglamento” que, a nivel del cristiano, desarrolla la Ley, que son los MANDAMIENTOS.
Le pedimos a Jesús que a la hora de acercarnos a nuestros nietos para contribuir a su educación y formación en su doctrina, lo hagamos con espíritu humilde y paciente para enseñar, con amor y benevolencia para reprender, templanza para castigar y empatía para comprender; pues creemos, y así lo hemos practicado con nuestros hijos, que es la única forma de que seamos respetados y no temidos.
Aunque los caminos de Dios no son siempre, por desgracia, nuestros caminos, le pedimos nos conceda aceptar, con confianza, la cruz que nos toque llevar en esta vida, para hacernos acreedores a gozar las promesas de los bienaventurados.
DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Esta semana hemos asistido a una charla que nos viene como anillo al dedo para la ocasión. Versaba sobre la educación en valores. Nos indicaba el ponente que lo fundamental al educar a un hijo es transmitirle valores. Los conocimientos se olvidan con el tiempo, y se pueden adquirir en cualquier momento. Los valores, en cambio, son como una mochila que acompaña toda la vida. Decía que si tuviéramos que elegir entre ambos, mejor quedarnos con los valores: si hemos dejado a nuestro hijo salir un sábado por la noche, estaremos más tranquilos si tiene valores afianzados que si no los tiene, por muchos que sean sus conocimientos. Los valores son una fuerza motriz, capaces de empujarnos a hacer cosas insospechadas. Lo que realmente hace plena y noble a una persona no es su poder, o tener más cosas, o sus conocimientos, sino el conjunto de sus valores. Lo fundamental en una persona no es lo visible, sino lo invisible.
Señalaba como obstáculos principales el tiempo-espacio disponible y el entorno audiovisual.
Como mecanismos para transmitir, el ejemplo y la cohesión en la pareja.
Dice este Evangelio: “Dichosos los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios”.
¡Qué mejores valores que los que nos enseñan las Bienaventuranzas!
DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
“Felices vosotros los indigentes, porque el reino de Dios os pertenece, quedaréis saciados, reiréis…” y así, una tras otra, podría aplicársele a este colectivo el conjunto de las bienaventuranzas.
Su pobreza, su exclusión y sus ganas de comer no le escapan a nadie, pero no hace falta escarbar mucho, para que te muestren también la persecución que sufren o sus lágrimas. Sin embargo, no querría darle un cariz triste a este comentario; todo lo contrario. Si por algo me ha cautivado de siempre este pasaje del evangelio, es por el mensaje de esperanza que encierra en sí mismo. Se decanta claramente por los débiles, por los que sufren, por los que poco o nada tienen, y como colofón, les promete una gran recompensa en el cielo. Viniendo de Jesús, sabes que no son simples palabras, por lo que consuelan enormemente en esos instantes en los que sólo tienes ganas de arrojar la toalla. Me refiero a momentos  como el de ver agonizar en la calle a una persona enferma que no pudo salir de su situación o el de conversar con un anciano totalmente desesperanzado, abandonado y sin recuerdos de un tiempo pasado mejor. Y es entonces cuando te pones ante Dios y le preguntas, como cuando eras más joven, ¿por qué?, o ¿y por qué ellos sí y yo no?.... y orando con este evangelio, encuentras la respuesta. Es entonces cuando no puedes quedarte quieto y la pasividad te “quema”. Es el instante en el que sientes que no hay barreras suficientes como para detenerte y te convences de que puedes mover montañas. Es el momento en el que quieres compartir tu vida con ellos. Es cuando le encuentras pleno sentido a tu vida y a las palabras de Jesús. Es cuando te vuelves bienaventuranza. Es, cuando te sientes feliz.
DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, sin hijos, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
"Dichosos los pobres... pero, ¡ay de vosotros, los ricos!"
Pobres y ricos. Una de las asociaciones que hacemos es a los ricos con poder y a los pobres con su ausencia. Ayer justamente escuché en la radio los resultados de uno de tantos estudios científicos que se hacen donde concluían que cuanto mayor sea el poder de una persona más egoísta se vuelve. De las personas estudiadas pensaban más en los demás los que menos poder poseían, y más en sí mismos los que tenían mayor poder, cuando, aplicándolo al ámbito laboral todo funcionaría mejor si los que más poder tienen pensaran más en los demás, en toda la gente que tiene a su cargo y a los que puede servir.
¿Soy rico o pobre? En el trabajo tengo cierto poder y puedo ponerlo al servicio de los demás cuando atiendo bien al público, cuando pienso en la persona y no en el cliente, cuando pienso en compañero y no en rival.
Recuerdo que hace un tiempo que llegó a la empresa un becario de la universidad y me encargaron tutorizarlo, intentaba hacerlo bien porque yo estuve en esa misma situación hacía relativamente poco y sé lo perdido que se puede estar y lo importante que es sentirte bien atendido, pero a la vez estaba bastante cargado de trabajo y aunque comencé con muchas ganas al final lo tuve un poco desatendido. En ese caso podrían haberme dicho ¡ay de ti, rico!
DESDE LA ECONOMÍA GLOBALIZADA
(hombre, casado, con dos hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
No recibido.
DESDE LA POLÍTICA
(hombre, casado, con un hijo, trabaja, milita en partido político, concejal electo, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
Siempre que leo este Evangelio me planteo lo siguiente: ¿Seré yo dichoso? Y mi respuesta siempre es la misma. No. Cuando yo entré en política, hace ya 17 años, entraba a saco con todo, pues me daba igual que me criticaran, que me persiguieran o que me odiaran, pues actuaba fruto de la juventud y porque no decirlo también, de la “inconsciencia”, pero ahora, me guardo un poco los espaldas. Aunque tampoco mucho, yo no soy de los que se calla, pero siempre hay un algo que me poner freno, bien sea mi trabajo, mi familia, etc., ese algo me hace que ahora si me importe que me critiquen, que me persigan o que me odien. La teoría me la sé. Un político católico tiene que actuar con la mirada en el Evangelio, pero la práctica, creedme, es tremendamente difícil. Os animo a todos a este reto, que por otra parte, no creo que sea imposible de cumplir. Como poden en las notas de los niños ahora, creo que NECESITO MEJORAR, aunque no se si PROGRESO ADECUADAMENTE.
DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
No recibido.
DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
No recibido.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 6,17.20-26

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo:

«Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre.

Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis.

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

Palabra del Señor
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