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DOMINGO 10 de Junio de 2007 - FESTIVIDAD DEL CUERPO DE CRISTO ( CICLO C )

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Lee el Evangelio de este domingo
Elige el comentario que quieres leer: Matrimonio y familia, Educación de los hijos, Abuelos, Trabajo, Economía. Tercer mundo

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.


DESDE EL TERCER MUNDO
(hombre soltero y matrimonio compartiendo casa, voluntarios de ONG en país musulmán, trabajan en la misión, pertenecen a distintas comunidades cristianas)
“Dios (y su Iglesia, a través de la que nos llega su Palabra) es increíblemente práctico y cercano a nosotros; pues en un día en el que se podría teorizar sobre lo que es o no es la Eucaristía, nos lo dice de la manera más sencilla y humilde: la Eucaristía es COMPARTIR, PARTIRSE UNO MISMO, así y solo así se hace presente Dios entre nosotros. Eso es lo maravilloso de nuestra fe y nuestra comunión. Hay otros aspectos, claro, pero hoy Dios nos anima a hacer vida esta forma de ser, estar, relacionarnos.
Esto es lo que aquí cada día vivimos; en negativo:Cuando no lo hacemos nosotros mismos, o la gente no se abre al de al lado; y en positivo: cuando sabemos compartir, darlo todo, darnos a nosotros mismos, y cuando nuestras madres, nuestros niños y sobre todo nuestros trabajadores (que cada día son más ejemplo para nosotros por su entrega y dedicación) dan sin más, ofrecen, aman y comparten todo lo que tienen.
Esto es la Eucaristía y el alimento que cada día nos ayuda a seguir”


DESDE LOS ABUELOS
(matrimonio, jubilados, siete nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)
Jesús se retira con ellos. La gente no les dejará solos. En el relato de San Lucas, sobre la multiplicación de los panes y los peces, sorprende la importancia que se da a la intervención de los discípulos: Los doce se dan cuenta de la situación de agotamiento de la multitud. No tienen suficiente para darles de comer. Jesús reparte a los discípulos y estos a la multitud. Es el episodio culminante de la actividad de Jesús en público. A partir de este momento se retira con los suyos, iniciando un gran viaje a Jerusalén. En este relato Jesús alimenta a su pueblo. Es una alusión a la Eucaristía.
Muchas veces sentimos miedo y damos de lado a ser colaboradores y continuadores en la predicación del Reino de Dios. No tengamos miedo, pues tenemos a nuestro alcance muchos medios para formarnos, llenarnos y transmitir los frutos de esa formación.
La esperanza de la implantación del Reino entre nosotros, debe ser más fuerte que nuestra tendencia burguesa a la seguridad y a la comodidad.
Señor, que nos sintamos y actuemos como personas libres y disponibles en la transmisión de Tu mensaje. Que nuestros nietos lleguen a captar esa imagen y sepan tomar el relevo. Que experimenten en sus vidas los frutos de Tu Muerte y Resurrección.



DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Imaginamos que a todos lo padres, cuando los niños son pequeños, les han hecho las mismas preguntas: “¿qué es la galleta que te comes en misa? ¿está buena? ¿es una aspirina? Yo quiero una”
En cierto modo tienen razón. Nosotros les explicamos que el pan se transforma en Jesús y que al comerlo está en nuestro corazón. Al comulgar nos “quedamos satisfechos”, como comenta el Evangelio de hoy, pues nos llenamos y cogemos fuerzas. También nos cura, y estamos aceptando el mensaje de Jesús: “dadles vosotros de comer”, que implica la evangelización y el servicio, empezando por nuestros hijos.


DESDE LOS TRANSEÚNTES
(hombre, recién casado, trabaja, pertenece a comunidad cristiana, voluntario de patrulla de calle en ONG católica)
Este comentario es mensual.


DESDE EL TRABAJO
(matrimonio, ambos empleados de empresa; pertenecen a comunidad cristiana)
Los pobres apóstoles lo tuvieron que pasar mal en esa situación, con tan poca comida y tanta gente, y para colmo Jesús ni se altera ni les da una solución. Sigue pensando en dar de comer a toda esa gente y no manda a nadie a por más comida. Si yo hubiera sido apóstol me hubiera cabreado, o quizás me hubiera puesto muy nervioso. Como me ocurre ahora cuando me encuentro agobiado de trabajo, con fechas de entrega y sin tiempo para nada, y parece que lo que se multiplica es el trabajo y no la capacidad para terminarlo. En esos momentos es importante no perder el norte y que Jesús ayude a estar centrado, haciendo las cosas bien y siendo consciente de que todo tiene su límite. Además en muchos de estos momentos puedo ver cómo hay una aparente salida, pero supongo que muchas veces no es mi idea de cómo afrontar la carga de trabajo y no la tengo en cuenta, es como si en la situación del Evangelio pensara que la única solución es que Jesús me mande a comprar más comida.
DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Hoy quisiéramos destacar desde este pequeño comentario a nuestras madres, a nuestra familia. Porque cuando lees el evangelio, además de muchas reflexiones que hemos hecho sobre nuestro matrimonio, sobre nuestra familia, también salen ellas. Siempre han dicho lo siguiente: Donde comen dos, pueden comer más. Siempre hay un plato de comida para quien llegue: para los hijos, para los nietos, para los amigos de los nietos, para hermanos y cuñados, para todos. Nunca han puesto mala cara cuando llegas a sus casas, cuando pides que se queden un rato a cuidar a los niños, cuando tienen algo, siempre piensan en compartirlo con la familia. Da igual, lo pequeña que sea la pensión que ganen, o los recursos que posean, o si están enfermas, el haber vivido en tiempos difíciles, les ha hecho multiplicar el dinero, la alegría y, sobre todo, el amor. Cuando se habla de multiplicar peces y panes y además que sobre, allí están ellas, dando su testimonio. Un beso, desde esta familia, para todas las madres, para todas las personas tan dedicadas por completo a los demás. Porque, seguro que en muchas casas, pasa lo mismo, si no da para todos, se hacen papas y huevos fritos.


EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 11b-17

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban.
Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: "Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado."
Él les contestó: "Dadles vosotros de comer."
Ellos replicaron: "No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío."
Porque eran unos cinco mil hombres.
Jesús dijo a sus discípulos: "Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta."
Lo hicieron así, y todos se echaron.
Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

Palabra del Señor
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