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Dios con alma humana y el ébola (Pilar Rahola)

José Cristo Rey García Paredes, cmf -

Traigo aquí un texto que me ha impresionado. Ella es mujer, catalana, política y de izquierdas. Ella sabe muy bien lo que es políticamente incorrecto. Y aquí hace ejercicio de incorrección. Yo hubiera querido escribir algo sobre el hermano de san Juan de Dios Miguel Pajares -a quien conocí y con quien conversé varias veces- y el hermano Manuel García Viejo. Me sentía bloqueado y hubiera querido en ellos honrar a mi queridísima Orden de los Hermanos de san Juan de Dios. Pero ¡bendita providencia! Esta mujer, catalana, política, ha sido capaz de expresar mucho mejor, con más contundencia y con enorme sabiduría, lo que yo hubiera querido decir. Este ha sido un texto contemporáneo que me ha impresionado y se une a esta sección. A Pilar Rahola ¡la palabra!

“A pesar de que lo políticamente correcto es hablar de solidaridad, sobre todo porque la izquierda se siente más cómoda con este concepto que le suena a laico, lo cierto es que la caridad, en su sentido cristiano, es la base de toda solidaridad. Personalmente, quizás porque he sido lectora de Las confesiones de san Agustín (aconsejo la traducción catalana de Miquel Dolç en la Bernat Metge), creo que la caridad es un concepto que los engloba todos, porque implica empatía, entrega y sacrificio. El propio san Agustín lo expresó en una frase que es todo un tratado ético e, incluso, podría ser un tratado político: “En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad”.

Sin embargo, en parte por los abusos que la imposición dogmática de la Iglesia representó durante siglos, en parte por el dogmatismo que también palpita en muchas ideologías de progreso, el concepto de caridad fue quedando obsoleto e, incluso, se consideró retrógrado. Y fue así como, en un pispás, después de siglos de gentes de Iglesia practicando la caridad por el mundo, pareció que esta, renombrada como solidaridad, era un invento de la izquierda.

En el relato del progre cabían los médicos sin fronteras, las oenegés, los periodistas con su cámara al hombro, pero no tenían cabida las monjas y sacerdotes que habían llegado antes que cualquiera, jugándose la piel en las heridas abiertas del mundo. Lo políticamente correcto no podía aceptar la solidaridad con la cruz al cuello, porque les rompía demasiados esquemas.

Lo cual es, además de una estupidez, una gran injusticia porque el mundo es mejor por esa cantidad ingente de personas, cuya fe en Dios las ha impelido a dedicar la vida a los demás. Muchas de ellas en las esquinas más rotas del planeta, viviendo en condiciones infrahumanas, arriesgando la vida diariamente. Y muchas de ellas, muriendo. La última ha sido el misionero Manuel García Viejo, víctima del voraz y letal ébola que está sangrando las entrañas de África. Ha muerto en Madrid, después de haber sido repatriado desde Sierra Leona, donde dirigía un hospital. Pocas semanas antes había muerto otro sacerdote de la misma orden, Miguel Pajares, que también dedicó su profesión, su esfuerzo y su tiempo a las zonas más castigadas del continente negro. Su último destino, Liberia.

Y si hiciéramos la lista completa de los sacerdotes y monjas que dan su vida al prójimo sin otro objetivo que vivir su fe como un servicio, necesitaríamos mucho papel. Son gentes de fe cuya fe da luz a las tinieblas, iluminando las zonas oscuras del mundo, allí donde habitan el olvido y la desesperación.

Sirva este humilde artículo para expresar un hondo agradecimiento y una profunda admiración hacia todos ellos, creyentes cuyo Dios tiene alma humana. Retorno a san Agustín, y es palabra de santo: “Donde no hay caridad, no puede haber justicia”.

(Artículo de Pilar Rahola, publicado el 28 de septiembre de 2014 en La Vanguardia)

 


Extraído del blog "Ecología del Espíritu"

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icono comentarios 5 comentarios

Comentarios

eleazar eleazar
el 30/10/14
Estas palabras honran a la persona que las dice; mujer, catalana, política, de izquierdas, . . . ., como queramos nombrar a Pilar Rahola, y porque no debemos confundir las personas con los encasillamientos, apellidos, nombres, en los que muchas veces los prejuzgamos; viva la persona, viva lo que aquí dice Pilar Rahola.
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Martha Martha
el 29/10/14
Gracias P.JCRey, por haber publicado el articulo de Pi-
lar Rahola, en el que honra el trabajo misionero de los
Hermanos Miguel Pajares y Manuel Garcia Viejo, ambos pertenecientes a la Orden de los Hermanos de
San Juan de Dios, ambos destacados en las zonas mas
castigadas del continente africano por el mortal virus
ebola y ambos fallecidos despues de haberse contagia
dos cuidando a los enfermos que alli pululan. Gracias a
los dos Hermanos que ofrecieron sus vidas por el cum-
plimiento de su servicio a la humanidad. Rogamos a
Dios descansen en la Gloria eternal. Saludos.......
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Clemente Clemente
el 29/10/14
Este artículo me demuestra que en la izquierda también hay personas con un corazón [ así ] de grande.
Yo no tengo una ideología política de izquierdas definida, pero no dejo de reconocer que Pilar Rahola es una mujer de gran talento, (si fuera líder de un partido nacional sería capaz de convencerme), y que tiene los ojos bien abiertos para ver lo que quizá les pase desapercibido a algunas otras personas de comunión diaria.
Paz y bien
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SANDRA DE CABRE SANDRA DE CABRE
el 1/11/14
PAZ Y BIEN HNOS.NO SOY ESPAÑOLA,PERO LA INJUSTICIA ESTA EN TODAS PARTES DEL MUNDO,Y COMPARTO EL DOLOR Y LA IMPOTENCIA EN CUANTO A LA DESIGUALDAD,XQ EN MI PATRIA EL SALVADOR PASA LO MISMO,LOS QUE PUEDEN AYUDAR NO QUIEREN HACERLO,LES VASTA ESTAR BIEN ELLOS Y LOS DE MAS QUE VEAN COMO SALEN ADELANTE,APARTE NO DAN EL MERITO A QUIEN O QUIENES LO MERECEN.EXCELENTE PAGINA.GRACIAS POR ORIENTARNOS HACIA EL BIEN.
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mijualma mijualma
el 3/3/15
¡Ojala todos los políticos tuvieran esta actitud; otro gallo nos cantaría!
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