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Dia mundial de las misiones... de primera clase.

Francisco Carín -

El tercer domingo de cada mes la comunidad católica hispanohablante de Shanghai se reúne para celebrar la eucaristía; por ello, cada año, la jornada mundial de la propagación de la fe, tercer domingo de octubre, tenemos la suerte de poder celebrar la eucaristía en castellano. El resto de los domingos del mes la comunidad hispanohablante celebra la eucaristía en otra lengua, inglés, francés, chino, alemán... No es mucho, pero algo es algo, y todos creemos que es bueno hacer este pequeño esfuerzo para que podamos vivir la eucaristía en castellano, celebrar la reconciliación, preparar a los catecúmenos, animarnos unos a otros... El sacerdote Chino encargado de la comunidad católica internacional de Shanghai nos comentó que hay posibilidades de que la celebración pueda ser bisemanal, e incluso de que un sacerdote hispanohablante resida en Shanghai y realice una labor de animación pastoral mas continuada; a ver si lo conseguimos.

Este mes de Octubre las cosas se complicaron un poco mas. El 8 de octubre, mientras preparaba la maleta para ir a Macao a renovar mi visado, descubrí que había perdido el pasaporte... ¡a correr! A la policía a denunciar la perdida y a obtener un certificado de perdida de pasaporte, embajadas... Mi gran preocupación... ¿sirve este certificado para embarcar en un avión? La llamada a la policía de frontera fue afirmativa... Ke yi, esto es,”se puede”. Esperemos que sea así. Generalmente viajo en el tren nocturno, que es mas barato, mas ecológico e igual de conveniente. Sin embargo este mes tenia justo antes de la celebración de Shanghai unos ejercicios en Mongolia Interior, en una diócesis un poco apartada. De ahí debería tomar un avión el viernes a las 17:20 para llegar a Beijing a la 18:10 y desde aquí embarcar en un vuelo a Shanghai a las 20:00. Casi dos horas para el cambio se me aseguraban mas que sobradas. Mis temores acerca de la idoneidad de mi certificado de perdida de pasaporte eran infundadas. El certificado y mi tarjeta de residencia de Taiwán me permitieron entrar a la sala de embarque en Mongolia Interior.

Inicio de los problemas. El espacio aéreo en China está todavía bajo jurisdicción militar, así pues las maniobras militares, mas frecuentes en zonas apartadas, suelen tener preferencia sobre el tráfico civil. Mi vuelo salió a las 19:10... estaba llegando a la terminal de Pekín a las 20:10. Adiós mi vuelo a Shanghai... ¿y ahora qué? La eucaristía es a las 11:00 de la mañana... rápido a cambiar al siguiente vuelo. ¿Cómo? ¿Las cinco de la tarde de mañana? ¡No! Necesito llegar antes... ¿Once de la mañana? No, no me sirve... Ya me estaba temiendo lo peor: nos vamos a quedar sin misa en castellano este mes... justo en el Domingo mundial de las misiones.

A correr por el interminable pasillo de la terminal 1 a la terminal 2 -yo creo que son más de 500 metros de pasillo- con la esperanza puesta en las aerolíneas -más grandes- de esta terminal.... Mirada a la derecha... los mostradores del puente aéreo Beijing-Shanghai parece que están cerrados... mala señal... A la izquierda... oficina de venta de billetes... abierta. Vuelo para Shanghai, esta noche. Lo sentimos, no, ya no hay más vuelos... el último vuelo es a las 9, y ya está lleno y cerrado... ¡aarrgh!

Bueno, mañana primera hora... ¿a qué hora hay vuelo? A las 7:30 (...una hora y media de vuelo... las 9... perfecto, pensaba yo...) en primera clase hay sitio. ¡Glups! Primera clase... y... ¿cuánto es eso?... casi el doble del billete normal, que, con tiempo, se puede comprar con un 20-30% de descuento...

A las 9:30 también hay sitio y en clase económica... imposible; llegaría a las 11 a Shanghai y a las 11 empieza la Eucaristía, y hay casi 40 minutos (con buen tráfico y las 11 no son la mejor hora) hasta la iglesia... pues nada, primera clase.

Esa noche la pase en casa con la comunidad, lo que no está mal, pero al día siguiente hubo que levantarse a las 4:40 para prepararse y llegar al aeropuerto a las 6:30... y preparando cosas, lavando y tendiendo ropa se hicieron más de las 12 de la noche. En fin, me decía yo, todo sea por la gloria de Dios y el servicio a la comunidad hispanohablante de Shanghai.

Llegué al aeropuerto a la hora prevista, hacemos el check-in, “de primera”, y pasamos hacia el control de seguridad. Como en Mongolia saqué mi certificado de pérdida del pasaporte y mi tarjeta de residente de Taiwán (tiene la foto, nombre en castellano, nombre en Chino, número de pasaporte, nacionalidad... -en chino y en inglés) ningún problema, pensaba... Ooops... Esto es Pekín y aquí todo es un poco mas “rancio” (casposo que dicen ahora en España) todos se sienten “salvapatrias”. Me llevan al encargado del control de pasaportes. No, hace falta copia del pasaporte. Lo siento, no la tengo, pero en esa tarjeta se puede ver que soy yo, es mi nombre, así he venido desde Mongolia Interior, en el control de aduanas del aeropuerto de Beijing cuando llamé hace unos días me dijeron que no había ningún problema etc, etc... No, este es un documento de Taiwán y no sirve, es inválido (típica respuesta aburrida y de desprecio de la burocracia China, especialmente pequinesa, hacia todo lo que venga de Taiwán). Gracias a Dios llevaba el DNI (cuyo número es diferente del pasaporte y por eso no había sacado antes) y me dijo que podía embarcar, reiterando, de nuevo, que este documento de Taiwán es inválido y que si no me dejan volver desde Shanghai es mi problema... y que no diga en Shanghai que en Pekín me han dejado embarcar y bla, bla, bla... y en cierto modo creo que el que fuera un billete de primera clase -como remarco uno de los policías- ayudo a que me dejara pasar sin tener que “llorar” en demasía.

Embarqué a la hora prevista, llegué a la hora prevista y celebramos una Eucaristía, como siempre, imprevisible, siempre abierta a la gracia de Dios y a lo que el nos quiera contar -enseñar-hacer experimentar cada Domingo (aunque nuestro domingo empiece el sábado a las 11 de la mañana).

La vuelta desde Shanghai fue sin problemas (ay, Pekín, Pekín, ni las olimpiadas te han hecho realmente cambiar; ¿fueron tu acogida y eslóganes solo maquillaje? ¿Dónde quedó tu sonrisa... Pekín de mis entretelas).

A veces la misión nos obliga a ciertos sacrificios como el dormir 4 horas y el viajar en avión en una clase -primera- de la que uno no se siente parte. Lo importante, ser Iglesia, pudimos celebrarlo gracias a Dios y a la oración de una comunidad que veía peligrar este mes ese pequeño rincón mensual de encuentro con Dios y los hermanos y hermanas en castellano. Ya lo decía el evangelio de este domingo... A veces la misión nos obliga a ciertos sacrificios como el dormir 4 horas y el viajar en avión en una clase -primera- de la que uno no se siente parte. Lo importante, ser Iglesia, pudimos celebrarlo gracias a Dios y a la oración de una comunidad que veía peligrar este mes ese pequeño rincón mensual de encuentro con Dios y los hermanos y hermanas en castellano. Ya lo decía el evangelio de este domingo... yo estaré con vosotros cada día hasta el fin de los tiempos; este fin de semana sentimos esa promesa hacerse realidad pese a los contratiempos; así es la vida.

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