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Descansando en el horizonte

Nicolás Caballero, cmf (Iris de Paz) -

Hay que recuperar al hombre y ayudarle a entrar en ese no tiempo del que habla Juan de la Cruz. Es el lugar de aprendizaje más definitivo. No aprendemos cuando acumulamos saberes -lo que requiere tiempo-; aprende cuando olvida lo que sabe y entra en ese no saber que caracteriza a quien va siendo educado en sabiduría, que es don de Dios.

Nos dificultan la educación en sabiduría el agobio, la ansiedad, la prisa, la razón de eficacia. No hemos descubierto esa aparente incongruencia de la eternidad incrustada en nuestro tiempo diario. El hombre sólo puede descansar en el horizonte, -como perdido-, donde menos se fatigan los ojos; hasta se cierran para velar, meditar, soñar..,, que no sólo para dormir. Dios es el horizonte donde descansan los ojos del corazón (Ef 1,18) y el alma fatigada. Cuando se comienza a ver, puede ocurrir que los ojos se cierren. A ellos se refería santa Teresa cuando escribía: sin querer se le cierran los ojos. En ese aparente dormir, el hombre está aprendiendo a despertar...

Hay que recuperar lo sagrado, el misterio, el horizonte. Es preciso salir de la estrechez de las calles, de la prisa de las personas, de la velocidad y del vértigo construido, incluso como distracción y entretenimiento. Hay que recuperar la verdad que enuncia san Agustín; “Otium grande negotium. ¡El ocio es un gran negocio! El ocio, reinterpretado como en su origen, es el ámbito humano oportuno para la contemplación’. Y todo con una intención última, que perfecciona nuestra mirada. Ocio es estar disponible para Dios - 'vaccare Deo' según los primitivos. Hoy lo traduciría, a mi manera. Se trata de aprender a ‘no hacer nada, para que Todo me ocurra' ¿Quién lo puede entender? Sin embargo, en las cosas que no entendemos está la última explicación de lo que podemos entender. Sin esos espacios paradójicos, el tiempo diario sería perder el tiempo; un robo porque el tiempo es de Dios.

Necesitamos mística y misterio para defendemos de tanda publicidad y redamos de grandes letras dislocadas, a colores, fijas, intermitentes. Necesitamos recuperar, el momento contemplativo. Todo sería cotidianamente nuevo... ¡Gran significado representa el saber perder el tiempo -por un tiempo...-. Quizás lo que digo es demasiado; ¡Lo es para mí,,,! Pero hay que decirlo..., aunque duela y entre todos haremos que Dios nos ocurra, sin tiempo. ¡Contemplar... eso es!

Nicolás Caballero

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Comentarios

eleazar eleazar
el 23/5/13
Ansioso por experimentar maduradamente la presencia de Dios, su amor infinito, este artículo me ha servido para encontrar, en este mismo portal, "ciudadredonda", en el apartado "Iglesia", en el subapartado "Capilla de Oración", varios grupos de contenidos, entre ellos "Taller de Oración". Gracias
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dharth<a dharth
el 24/5/13
Es increíble pero es cierto, lo que más me acerca a Dios es el misterio, todo aquello que no entiendo, la muerte, el dolor... al tratar de entenderlo te ves mirando más allá , tan más allá que te descubres mirando dentro de ti. qué lejos estoy de mí misma y de los otros cuando no me acerco a Dios!
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goaulkfhgi goaulkfhgi
el 5/6/13
Muchas veces dejamos de ver el horizonte porque la sensación es de perdida de tiempo, de no encontrar nada, de estar siempre en el mismo lugar de siempre, sin que Dios haga cambiar tu vida. Pero creo que seguimos viendo las cosas siempre con la mirada demasiado materialista, y no con la humana mirada de Dios. Hay una canción que me hace entender un poco por dónde van los tiros de Dios. "Sólo pienso en ti" de Guillermo Davila
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HEILKEJF HEILKEJF
el 16/7/13
Cierro los ojos y me sumerjo en ese espacio donde sólo Dios habla, sólo él poco a poco va descubriéndome, mi conciencia. Esa que a lo largo de mis años ha sido adulterada, confundida..
Jesús habló en parábolas, si nos hubiera dejado un manual seríamos sólo conciencias clonadas. Pero habló de tal manera que habla a todos y sólo a mí y sólo a ti. Esa es la tan deseada y tan temida libertad. Dios me llama por mi nombre. Sobran las palabras si estas no arden en el interior.
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karht oe karht oe
el 13/9/13
No sé si lo que voy a decir tiene que ver con este tema, pero me ha hecho sentir añoranza. Añoranza de mi fe de juventud. Esa que me hacía vivir la bondad hasta ser la tonta a la vista de muchos. Para madurar en la fe, me decían, no hay que ser tontos. E intenté madurar mi fe. Amar claro!! pero dejarse aprovechar, amar claro!! pero no por eso despojarme de mis derechos,,,,
Añoro mi fe de joven. Tan simple como poner la otra mejilla. Tan simple como entregar hasta mi manto. Tan simple como silenciar mi defensa en el juicio injusto. Tan simple como mirar los lirios del campo.
Los cristianos hemos temido desaparecer si no nos hacemos valer. Pero la fe es eso. Amar hasta desaparecer. El espíritu santo se encargará de que el amor, cristo, no desaparezca.
Leemos t ... » ver comentario
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Mayra Leiva V Mayra Leiva V
el 20/8/14
Muy interesante el artículo, muy enriquecedor el ocio frente a Jesús Sacramentado,
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