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De viaje por China: Pensamientos.

Francisco Carín, cmf -
    El hombre propone y Dios dispone, dice el refranero español; algo así ha sido mi verano. En principio me tocaba volver a España a visitar a mi familia tras tres años de ausencia. En este tiempo nuevos sobrinos han visto la luz, los que ya correteaban en la visita anterior son hoy pequeños hombrecillos, la familia se ampliaba por emparejamientos… mucho, mucho era lo que me empujaba a volver a la familia. Sin embargo y debido a mi estancia en Beijing tuve que posponer estas vacaciones para poder asistir a diversas actividades en el tiempo de verano; es el primer año en China y esto lo hacía en cierto modo excepcional. Sin embargo… no hay mal que por bien no venga; las vacaciones serán en invierno… la primera navidad en familia tras 14 años.

Este verano ha sido de los más variopinto y activo, de acá para allá, haciendo kilómetros en tren, autobús y avión en un país que parece no tener límites y tan diverso en razas y costumbres como lo es Europa. En ese tiempo he podido conocer un poco más la más que compleja Iglesia China. Algunos habréis leído el Mensaje del Papa a los Católicos de China… muy, muy complicada es la cosa; quizá debería escribir sobre ella alguno de estos días.

En Qingzhou, una pequeña ciudad de Shandong, tuve la oportunidad de conocer una pequeña diócesis que trata de levantarse sobre las cenizas del pasado de persecución; una placa a la entrada de la Iglesia Catedral lo recuerda: Aedificata anno 1933. Destructa anno 1978. Reaedificata anno 1997. La comunidad cristiana es viva y crece con fuerza. En las parroquias próximas se reconstruyen Iglesias destruidas como símbolo de una fe resucitada, resurgida de las catacumbas. Me llamó la atención una mujer embarazada en la Iglesia… y pregunté a unas de las religiosas… “es una cristiana que esta aquí buscando refugio…” lo que me recordó al derecho de asilo de las Iglesias en la naciente y turbulenta Europa de la Edad Media.

La planificación familiar sigue siendo feroz en China –especialmente en las zonas rurales, y después del primer hijo (segundo en los pueblos si el primero es niña) las mujeres son obligadas a pasar una visita ginecológica cada tres meses; en caso de estar embarazadas son obligadas a abortar. En las calles las consignas sobre la planificación familiar abundan… y curioso, también abundan los niños. “Ahora es mucho mejor”, me recordaba otro sacerdote… “en el pasado entraban de noche a casa y se llevaban a las mujeres embarazadas para hacerlas abortar. Alguna me comentaba –decía el sacerdote- como en el hospital mujeres embarazadas de 6 y 7 meses eran obligadas a abortar, los niños, algunos aún vivos, llorando amontonados en grandes palanganas…” Muchos muertos, muchos muertos inocentes tiene este régimen para poder lograr una “sociedad armoniosa” sin, al mismo tiempo, reconocer sus cadáveres, retractarse de sus injusticias y pedir perdón al pueblo Chino… Uno de los cristianos cuyo hermano es hoy sacerdote, recordaba el impacto que le causó ver a su padre y sus abuelos encadenados a un poste de la luz a plena luz del día en una de las calles céntricas… la razón el haber dado a luz a su hermano (la madre huyó embarazada a la vivienda de unos familiares en las montañas para evitar perder el hijo)…los años de la revolución cultural… una cultura milenaria autofagocitándose y arruinando vidas.

En una de las parroquias de Hebei donde estuve poco después de Qingzhou, una mujer me pedía una de las intenciones más sorprendentes que he tenido nunca: “Padre, estoy embarazada, quisiera ofrecer la misa para que cuando vaya a hacer la revisión dentro de unos meses el test de embarazo salga negativo y en la ecografía no se vea nada…y pueda dar a luz…” Y por ello pedí, en secreto claro está.

Uno dirá es necesario, son muchos chinos… sí, quizá sea cierto, pero lo curioso es que el problema tiene su origen en el mismo Partido Comunista. Chairman Mao proclamó que la fuerza y potencial de China era el número bruto de su población, ya entonces grande… ¿quién puede parar a tantos cientos de millones de Chinos? Esta política de número bruto hizo crecer la población desorbitádamente en los años 60. Hoy el gobierno liga pobreza con natalidad… sin embargo los campos de China son ricos como no ha visto un Español, campos que dan en muchos sitios tres cosechas al año, verdes y fragrantes, abundantes… el carbón y otras riquezas naturales abundan por doquier…más que a la natalidad, la pobreza rural de China la ligaría yo a la corrupción y a las prácticas feudales aún existentes. El Partido Comunista no hizo sino deponer al emperador para ponerse en su lugar, deponer a los terratenientes para poner a los tecnócratas y miembros del partido: mismo despotismo, otros déspotas. Cada mes suele haber más de una “protesta” en las zonas rurales (aquí en China protesta quiere decir 20.000 personas destrozando algún ayuntamiento –u otro edificio relacionado con el abuso- con necesaria intervención del ejército para su pacificación, muertos, detenciones…) debido a las injusticias y abusos cometidos.

En Hebei, tuve la oportunidad de participar en dos campamentos de verano. Como la labor pastoral solo se puede realizar en los locales autorizados por el gobierno, durante el verano los jóvenes católicos acuden a campamentos donde comparten su fe y sobre todo adquieren formación cristiana que no pueden recibir durante el año. El primer grupo fue el de universitarios, 160… y el segundo el de estudiantes de secundaria 280… realmente impresionante. Lo que más me llamó la atención fue la firmeza de su fe, y la necesidad que ven los jóvenes de encontrar formas de expresar esta fe socialmente, de tener una presencia viva y vivificante en la sociedad China, de ser sal de la tierra y luz del mundo, de comunicar la Buena Nueva de Jesús sin miedo. De ellos va a depender el futuro de la Iglesia China, la capacidad de convertirse en una fuerza profética que no busca esconderse sino ser profeta en medio del mundo tratando de hacer presente los valores del Reino (paz, verdad, justicia, vida, amor, libertad…) en medio de China. Curioso que dos de los temas tratados en el campamento lo fueron desde la perspectiva del Reino y las bienaventuranzas, muy en línea con las palabras de Benedicto XVI: En China también La Iglesia está llamada a ser testigo de Cristo, a mirar adelante con esperanza y -proclamando el Evangelio- dar la talla ante los nuevos retos a los que el pueblo chino debe hacer frente.

Queda mucho por contar y conviene hacerlo poco a poco… Aquí acabo esta primera parte pidiendo que oréis por esta Iglesia China, tan complicada y tan agraciada. En mi espacio de Hotmail colgaré algunas fotos.
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