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DE NUEVO SE REPITE EL MISMO JUEGO

Ciudad Redonda -

Sin atender suficientemente las propuestas emanadas del recientemente celebrado G-192, bajo el auspicio de las NNUU, único organismo dotado de la necesaria legitimidad, de nuevo se reúnen los autodenominados líderes del G-20 para solucionar supuestamente los problemas causados por la crisis sistémica del sistema capitalista. Crisis de la que son directos responsables.

(JPG) Como en ocasiones anteriores, asistiremos a grandes palabras, reconocimiento de errores y puesta en cuestión de principios, anuncios de cambios en la superficie, pero se mantendrá la misma sinfonía de siempre como fondo: mercado, libertad de movimientos del capital e instituciones en donde los poderosos pueden imponer su voluntad a todos los demás.

De hecho, los gobiernos han respondido hasta ahora con medidas que han socializado las pérdidas, en el vano intento de salvar un sistema injusto y desigual, causa de las crisis financiera, económica, alimentaria, climática y energética que asolan nuestra tierra y que provocan la muerte diaria de casi 30.000 personas por hambre.

Lo acordado y realizado hasta ahora por los líderes es radicalmente insuficiente para poner fin a la crisis, para evitar otras de la misma naturaleza y, por supuesto, para poner fin al sufrimiento humano que provoca la actual organización de las relaciones económicas internacionales, por las razones que exponemos a continuación.

1. Recursos y compromisos insuficientes

€Se ha acordado poner en movimiento una cantidad de recursos sin precedentes, pero con un destino que no es el que podría resolver los grandes problemas del planeta. Las cantidades destinadas a la lucha contra la pobreza y el hambre son casi ridículas si se comparan con las que están recibiendo los bancos. Se han vuelto a soslayar vergonzosamente compromisos concretos para alcanzar los ya modestos ODM, objetivos de reducción del hambre, aumento del acceso al agua potable o incremento de escolarización.

2. No se resuelve la bancarrota del sistema bancario internacional

No se han establecido medidas concretas que puedan resolver a corto plazo, como es imprescindible, este colapso que paraliza a la economía mundial., mediante la creación de un nuevo espacio financiero que garantice en todo el planeta que los recursos financieros sean considerados un bien público, en la medida que proporcionan la financiación que necesita la actividad económica real.

3. No se eliminan los mecanismos que incentivan y generalizan la especulación financiera que ha provocado la crisis

No se habla de poner límites ni impuestos a los movimientos especulativos del capital y a sus beneficios asociados, ni siquiera se menciona que se vaya a acabar con los paraísos fiscales, sino tan solo que se les pedirá una colaboración que ni implica su desaparición (más bien todo lo contrario) ni garantiza que dejen de ser la criminal válvula de escape financiero que hoy día representan.

4. No se pone en cuestión el irracional e insostenible modelo productivo

La crisis financiera se ha producido no sólo por los errores regulatorios, sino también y principalmente, por las políticas neoliberales que la mayoría de los gobiernos han aplicado. Estas políticas han destruido el poder de compra de los trabajadores, han generado un crecimiento basado en la destrucción del medio ambiente y han provocado un aumento inusitado de la insatisfacción y las desigualdades. Por ello llama la atención que se continúen poniendo como guía los principios del mercado libre en la forma de eliminación de obstáculos al comercio y la inversión, favoreciendo así unas mayores desigualdades entre los diferentes pueblos de la Tierra y aumentando los procesos de rapiña y expolio de los recursos y la riqueza de los pueblos del Sur, dirigidos desde los gobiernos y multinacionales del Norte. Es imprescindible abandonar la cultura del crecimiento continuo.

5. No se democratizan las instituciones financieras internacionales

Se ha apostado por reforzar las instituciones financieras internacionales, que ahora se denomina "globales". Eso significa que las instituciones que han sido instigadoras, policías y materialmente responsables de la aplicación de las políticas que han provocado la crisis, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), seguirán siendo quienes dispongan del poder para decidir lo que se debe hacer y lo que no en la economía internacional.

Por todo ello pedimos a la ciudadanía que no se dejen dominar por la lógica inhumana de los mercados, para que reclamen a sus gobernantes con toda su fuerza justicia económica e igualdad efectiva.

-   Para evitar que quienes han provocado esta crisis logren evadir sus responsabilidades.
-   Para que los banqueros, las multinacionales y los grandes propietarios no sigan arruinando a los consumidores y a los pequeños y medianos empresarios.
-   Para exigir planes de gasto más efectivos, dirigidos a la generación de rentas, a la creación de empleo en el contexto de un nuevo modelo productivo y al fomento de los servicios públicos.
-   Para reclamar un sistema impositivo verdaderamente progresivo, que refuerce el papel de lo público, basado en mayores tasas impositivas sobre las rentas y los patrimonios más altos, prestando especial atención a las rentas del capital.
-   Para construir un sistema económico que reconozca los limites ambientales.


Visto en Fundación Proclade

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