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Cura argentino en el banquillo de los acusados.

Daniel E. Benadava. Psicólogo -
    Entre los días 5 de julio y 13 de septiembre del presente año se está llevando a cabo, en la República Argentina, un juicio que conmociona a la sociedad en general, y mantiene en alerta al cristianismo en particular.
 
En efecto, en el banquillo de los acusados, del Tribunal Federal de La Plata de la Provincia de Buenos Aires, se encuentra el sacerdote católico Christian Von Wernich quién, en el transcurso de la última dictadura militar argentina, fue suboficial y capellán de la Policía Bonaerense que, a lo largo de la década del '70 del siglo pasado, fue uno de los “ brazos armados ” que el estado dictatorial de aquel entonces utilizó para mantenerse en el poder.
 
El mencionado cura, que se encuentra detenido desde fines del año 2003, gracias a que fueron declaradas inconstitucionales las leyes de Punto Final y Obediencia Debida tras las que se escudaron los integrantes de las fuerzas armadas argentinas para no ser juzgados por sus delitos, es acusado de haber participado en 7 homicidios, 31 torturas y 42 privaciones ilegítimas de la libertad de hombres y mujeres que se encontraban detenidos ilegalmente en campos de concentración de la Provincia de Buenos Aires.
 
Así mismo en el juicio señalado, en el que prestarán testimonio contra el cura católico aproximadamente 130 testigos ( entre los que se encuentran tanto familiares de víctimas detenidas – desaparecidas como hombres y mujeres que sobrevivieron a las torturas que padecieron en el transcurso de la década del '70 del S XX en la Argentina ), la fiscalía planteó que Christian Von Wernich tuvo actividad comprobable y, cuanto menos complicidad, en las torturas que sufrían aquellos que estaban detenidos ilegalmente en centros clandestinos.
 
Ahora bien, de corroborarse estas acusaciones puede plantarse que Christian Von Wernich le dió la espalda a la Iglesia de Cristo Pobre, ya que ella reconoce que la tortura física o psicológica, los secuestros, la persecución política y la exclusión de la vida pública por cuestiones ideológicas o religiosas, constituyen hechos repudiables y condenables que envilecen y denigran a quienes lo llevan adelante – cf. Puebla, 531 -.
 
Por otra parte, en caso que la justicia dictaminase que las imputaciones que contra el cura existen son verdaderas, puede decirse que él en vez de dar testimonio de la esperanza de vida que encierra el cristianismo – cf. 1P. 3, 15 -, y convertirse así en “ piedra viva ” sobre la cual construir el Reino de Liberación – cf. 1P. 2, 4 – 10 -, se transformó en un falso profeta ya que vestido de cura, con sus hechos y “ consejos ”, contradijo la Palabra del Señor - cf. Mt. 7, 15 – 20 -.
 
Por estas razones, para la sociedad en general, y para el cristianismo en particular, resulta saludable que Von Wernich sea juzgado por los crímenes contra la humanidad que está acusado de haber cometido ya que, bajo ningún punto de vista, algún seguidor de Jesús puede ser indiferente a la verdad, el bien público y el necesario reclamo de castigo para todos aquellos que, de una forma u otra, atentan contra la dignidad física o psíquica de cualquier ser humano, independientemente de su credo político o religioso – cf. Gaudium et spes, 28 -.
 
Por último los cristianos, además de buscar el juicio y consiguiente castigo de Christian Von Wernich, en caso que sea encontrado culpable, debemos también orar por él – cf. Mt. 5, 43 – 44 -. En efecto, si queremos vivir plenamente el Evangelio y dar un testimonio fiel de la vida de Jesucristo, debemos rezar para que el Señor, en Su Infinita Bondad y Sabiduría, pueda perdonar a quienes ofenden al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo cometiendo atropellos contra la dignidad de sus hermanos.
 
Solo así, solicitando para Christian Von Wernich un juicio justo, reclamando un castigo ejemplar para él en caso de que haya cometido crímenes contra la humanidad, e implorando al Señor por su alma, los cristianos seremos capaces de construir sociedades fraternales que, siendo radicalmente opuestas a aquellas que pensaron en noches oscuras los verdugos de décadas pasadas, tengan como cimientos el amor, la solidaridad y el absoluto respeto por los derechos humanos.
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