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Cómo Amar en Momentos de Odio y Oposición

Ron Rolheiser (Traduccion Carmelo Astiz) -

 

¿Cómo mantienes una actitud positiva, predicas esperanza y permaneces amable y generoso cuando confrontas oposición, incomprensión, hostilidad y odio?

Eso es lo que hizo Jesús; y esa cualidad especial de su vida y de su enseñanza constituye quizás el mayor reto personal y moral para todos nosotros que intentamos seguirle. ¿Cómo te mantienes amable frente al odio? ¿Cómo permaneces enérgico y animoso frente a la incomprensión? ¿Cómo sigues siendo afectuoso y amable frente a la hostilidad? ¿Cómo amas a tus enemigos cuando quieren eliminarte?

La práctica totalidad de nuestros instintos íntimos funcionan aquí en contra nuestra. Nuestros instintos naturales son generalmente auto-protectores, incluso hasta paranoides, contrarios a la abnegación y al perdón. Nuestro sentido innato de justicia exige el ojo por el ojo, el devolver en especie, odio por odio, recelo por recelo, homicidio por homicidio. Y esto no sólo pasa precisamente en los grandes asuntos, como sería nuestro esfuerzo por permanecer amables frente a amenazas de muerte. Nos esforzamos también por permanecer amables aun frente a pequeñas provocaciones, como la irritación.

¿Cómo aguantamos y controlamos la oposición, la incomprensión, el malentendido, la hostilidad y el odio?

Algunas veces nuestra respuesta consiste en quedarnos paralizados. Nos sentimos tan intimidados y amenazados por la oposición, la tergiversación y el odio que tomamos la retirada y nos escondemos. Retenemos nuestros ideales, pero ya no los ponemos en práctica en presencia de nuestros oponentes. Seguimos hablando de amor y comprensión, pero no a nuestros enemigos (a los que ciertamente no odiamos, pero de quienes nos mantenemos ahora alejados).

A veces nuestra respuesta es exactamente la contraria, a saber, frente a la oposición desarrollamos una piel tan dura que no tenemos por qué preocuparnos de lo que los demás piensen de nosotros: ¡Que piensen lo que les dé la gana! ¡Si no les gusta, que aguanten! El problema con nuestra “actitud de piel dura” es que nuestra capacidad de seguir profiriendo las palabras correctas y obrando las acciones correctas se basa, en parte, en una cierta ceguera e insensibilidad. En nuestra mente, nosotros no tenemos ningún problema. Los demás son los que los tienen.

Esta insensibilidad toma a veces una forma más sutil: la condescendencia. Se da esto cuando creemos que tenemos un corazón lo suficientemente grande como para amar a los que se nos oponen o nos odian, justo cuando nuestra empatía y amor se basan en un cierto elitismo, a saber, en el sentimiento de que somos tan superiores, moral y religiosamente, a los que nos odian que podemos amarles en su ignorancia: “¡Pobres; gente ignorante! ¡Si fueran más juiciosos…!” –pensamos.

Esto no es amor, sino un claro complejo de superioridad disfrazado de empatía y de preocupación. No fue así precisamente cómo Jesús trató a los que le odiaban.

¿Cómo les trató Jesús? Frente al odio y a la muerte infligida por sus enemigos, Jesús no se intimidó, ni tuvo piel dura ni fue condescendiente. ¡Qué hizo, pues? Se arraigó con mayor hondura en su propia identidad más profunda y, allí en el fondo, encontró el poder para seguir siendo afectuoso, amable, dispuesto a perdonar, frente al odio y al asesinato. ¿De qué modo?

Mientras Jesús era ejecutado oró así: “Perdónalos, porque no saben lo que están haciendo”. El famoso teólogo alemán Karl Rahner, al comentar esto, señala con agudeza que, de hecho, sus verdugos sí sabían lo que hacían. Sabían que estaban crucificando a un hombre inocente. Entonces, ¿por qué dice Jesús justamente que estaban obrando con ignorancia?

Su ignorancia, como resalta el mismo Karl Rahner, se sitúa en un nivel más profundo: Ignoraban cuánto él les amaba mientras que él mismo no era amado. Cuando los evangelios describen el estado interior de Jesús en la Última Cena, dicen: “…Jesús, sabiendo que el Padre lo había puesto todo en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, se levanta de la mesa, se quita el manto…”

Jesús fue capaz de seguir amando y perdonando frente al odio y al asesinato porque, en el corazón mismo de su auto-conciencia, tenía conciencia de quién era él mismo, hijo de Dios, y cuánto le amaba su Padre. No tenía piel dura ni era elitista, justamente estaba en contacto con su propia identidad (quién era él mismo) y cómo era amado por su Padre. De esa fuente sacó su energía y su poder para perdonar.

También nosotros tenemos acceso a ese mismo poderoso manantial de energía. Como Jesús, nosotros también podemos estar tan dispuestos a perdonar.

Creo que muy pocas cosas se necesitan tanto hoy día, sea en la sociedad o en la iglesia, como esta capacidad de comprensión y de perdón. Seguir ofreciendo a otros genuina comprensión y auténtico amor frente a la oposición y el odio constituye el reto más fundamental, tanto social y político como eclesial, moral, religioso y humano.

Algunas veces la gente de iglesia intenta señalar una cuestión moral concreta como la prueba definitiva para determinar si alguien es o no es verdadero seguidor de Jesús. Si hubiera de existir una verdadera prueba definitiva que muestre al genuino seguidor de Jesús, ojalá fuera ésta: ¿Puedes seguir amando a los que te malinterpretan, a los que se te oponen, te son hostiles y te amenazan – sin sentirte paralizado, endurecido o condescendiente?  

 


Fotografía: Por some of rebecca's photos

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icono etiquetas etiquetas : amar, perdon,
icono comentarios 7 comentarios

Comentarios

Irendegut Irendegut
el 24/8/10
Buena invitación a la reflexión personal y grupal. Gracias por descubrir esas disposiciones anímicas que a veces se disfrazan de bondad sin serlo. Que el Señor nos conceda un corazón nuevo, que sea capaz de AMAR hasta a los "enemigos".
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viartola viartola
el 25/8/10
Una reflexión muy fuerte que exige mucha honestidad con uno mismo para ver como realmente nos "situamos" y como vivimos la relación con los que nos son hostiles, nos ofenden...
Me gusta como presenta la fuente de la que brotan las actitudes de Cristo: se sabe amado.
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Maria Medina Maria Medina
el 25/8/10
Este es un tema muy bueno y de gran importancia para las personas que como yo amamos al señor Jesus, pero que compartimos nuestra vida con una persona que no sabe amar ni ofrecer por lo menos un poco de paz. Le pido al señor Jesus que me ayude a amar y a perdonar aun a los que desean mi mal. Gracias por ese mensaje tan hermoso y que nos invita a una verdadera y profunda reflexión.
Gracias por tan hermoso mensaje.
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lapqñaoveja lapqñaoveja
el 30/8/10
Si, este material, ns sera de mucha ayuda, para hacer frente a la injusticia del mundo (: , mantenernos , cm Jesús, serenos, enteros, siempre dispuestos a poner la otra mejilla :)
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arturo arturo
el 6/9/10
Perdonar no solo implica aceptar que nos han fallado en un sentido y no permitir que esto pueda tener efectos desvastadores,esto es facil de hacer si nos centramos en la idea de lo verdaderamente importante.Sin embargo el perdon verdadero se concreta en nosotros cuando borramos de nuestro interior todas las huellas de lo ocurrido y es aqui donde estoy atrapado y pido a nuestro señor Jesucristo que me encamine pues esto me maltrata mas que la falta,en el confio y lucho para lograrlo
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María V. María V.
el 14/1/11
Que bien me ha hecho leer esto. lo haré praxis en toda situación de mi vida.
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BOLIVAR OCHOA BOLIVAR OCHOA
el 13/4/11
DICE EL SEÑOR VELAD Y ORAD PARA QUE NO CAIGAIS EN TENTACIÓN, POR QUE EL ESPIRITU ESTA PRONTO MAS LA CARNE ES DEBIL. DEBEMOS VIVIR EN EL ESPIRITU PARA VENCER LAS OBRAS DE LA CARNE POR MEDIO DE LA ORACIÓN Y LA MEDITACIÓN DE LA PALABRA DEL SEÑOR.
VIVIR EN EL ESPIRITU ES VIVIR EN EL AMOR. VIVAMOS EN LA CONCIENCIA DE ESTO
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