icono estrella Nº de votos: 0

Comentario seglar el Evangelio del Domingo 12 de Septiembre de 2010

Laiconet -

EL EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-32

¿Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos."
Jesús les dijo esta parábola: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido."
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.
Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles:
¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido."
Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta."
También les dijo: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna."
El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse
el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo:
"Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo."
Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."
El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.""

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Estamos en el que, para muchos, es el corazón del evangelio de Lucas. Este capítulo ha sido ya comentado en Cuaresma. Puedes leerlo aquí.
Nos detenemos en algún detalle de las dos primeras parábolas (las de obligada lectura este domingo -no así la tercera).
Son paralelas, protagonizadas por un hombre y una mujer respectivamente, algo que Lucas acostumbra a hacer.
Ambas parábolas comparan la alegría de un pastor o de una mujer que encuentran lo perdido a la alegría del cielo por un pecador que se convierten. Tal alegría es más grande que la de conservar lo que ya se tiene: las 99 ovejas restantes, las nueve ovejas restantes así como los justos que no necesitan conversión.
A pesar de que la conclusión habla de conversión, ésta no sucede en las historias. Las historias habla de la actividad del pastor o de la mujer -que representan a Dios o a Jesús-, sus esfuerzos denodados por encontrar lo perdido, pero no se muestra ninguna actividad de la oveja perdida ni, por supuesto, de la moneda perdida. Tampoco la historia muestra el perderse como un mal moral, como sería el pecado.
Por tanto, estas parábolas nos muestran sobre todo cómo es Dios con los pecadores y -más que hablar de lo que debe hacer el pecador para convertirse- muestra cuál debe ser el comportamiento de los justos (en este caso de los escribas y fariseos, en último término de los lectores): la de alegrarse.

PARA VER
(por Pachi en www.diocesismalaga.es)

 

COMENTARIOS DE SEGLARES
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio con dos hijos, trabajan ambos, pertenecen a movimiento conyugal)

Jesús, como siempre, nos sorprende con su ejemplo. Él no discrimina ni tiene prejuicios. Él se guía por su amor infinito y está disponible para el débil, el pecador, el excluido…en definitiva, para quien más lo necesita. El Evangelio encierra parábolas que alcanzan todo su significado cuando nos convertimos en padres y comprobamos cómo algunos hijos, cual oveja descarriada, necesitan que les brindemos mayor "atención" que la que requieren otros. Todos estamos llamados a la salvación. Debemos ayudar a nuestros hijos a conocer el amor generoso y sin exclusiones del PADRE, para que encuentren en ÉL el ejemplo a seguir tanto dentro de la familia como en el comportamiento con el otro, y que en la alegría de la disponibilidad, de la acogida, del servicio al prójimo…descubran el auténtico rostro de Jesucristo.

PARA REZAR
(hombre, casado, trabaja, con tres hijos, pertenece a movimiento seglar)

Padre, gracias por recordarme que Tú me esperas al final de cada desvío,
de cada regreso, de cada error, de cada fracaso...
Que me aceptas con lo que soy y lo que tengo,
y que me acoges sin condiciones, ni reproches...
Gracias, Señor, por mostrarme que basta mi arrepentimiento,
mi necesidad de buscarte, de volver a encontrarte, de refugiarme en Ti,
para que me abraces de nuevo, para que me hagas sentir tu presencia...
Dios mío, que siempre seas mi referencia,
mi norte, mi auxilio;
y dame fuerzas también para reconocerte y valorar tu Amor,
cuando todo está en orden, cuando todo sale según lo "previsto",
cuando me siento a salvo de tribulaciones y contratiempos...
Señor, que te descubra, te sienta y te viva, en mi rutina,
y que esta se torne para mí en oportunidad de disfrutar Contigo,
y en Ti...
Y que tenga la sensibilidad de sentirme querido y cuidado en ella,
de saberme siempre correspondido por Ti...
Padre, que no se me olvide la misión de ayudar al que lo necesita,
de socorrer al que se siente perdido,
de acoger al que acude a mí,
de perdonar al que me ofendió,
porque en esos gestos descubro, correspondo y testimonio cada vez que yo fui
socorrido, acogido, perdonado y apoyado por Ti.

(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

¡Dios, Padre nuestro, te damos Gracias porque tu Misericordia es eterna!
Te damos Gracias porque Tú nos tocas nuestro corazón
y transformas nuestras debilidades y miserias en buenas acciones.
Te damos Gracias porque Tú siempre nos esperas
con los brazos abiertos y tu Corazón cercano,
aunque nuestra sociedad intente alejarnos de Ti.
Te damos Gracias porque tu Amor y Misericordia
es más fuerte que todas las tentaciones del mundo
que intentan separarnos de tu Reino de Vida.
Te damos Gracias, Dios Padre Bueno, porque Tú nos salvas,
a todos y a cada uno de nosotros, sin exclusiones,
y por el Amor que Tú nos tienes, podemos dejarnos abrazar
por tu inmensa Misericordia que nos llena de bondad y nos transforma.
Te pedimos perdón, Padre Bueno, por todas las veces
que nos dejamos llevar por los prejuicios y las apariencias,
y por las veces que juzgamos y marginamos a los demás,
o excluimos de nuestras vidas a nuestros hermanos.
Dios Padre nuestro, Tú que eres Bueno y Misericordioso,
no nos dejes nuca caer en la tentación de la insensibilidad,
la insolidaridad, ni de la falta de caridad con nuestro prójimo.
Padre, ayúdanos a saber mirar con ojos misericordioso como los tuyos
a todas las personas que más nos necesiten, para poder ver con claridad
a los marginados y excluidos de nuestra sociedad, entregándoles ternura,
y recordando siempre que ellos son los preferidos de tu Reino de Amor.
Padre, enséñanos Tú a reconocer con humildad, que también todos nosotros
somos débiles y pecadores que necesitamos tu Amor Misericordioso. Amén.

PARA VIVIR ESTA SEMANA
(matrimonio, tres hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

El evangelio de este Domingo creo que es muy claro con respecto a cómo podemos ponerlo en práctica. Podemos verlo desde tres dimensiones:

  1. Desde la de Dios Padre, que nos tiene un amor inmenso, y que nos perdona todo: Intentemos imitar a Jesús. Nuestra actitud con los demás sería mucho más transparente, más limpia, si utilizáramos el "contra refrán": "Piensa bien y acertarás". Si intentáramos en todo momento disculpar al otro, (como por ej. "tendrá hoy un mal día", "igual le ha pasado algo grave en su trabajo, en casa...", "estará enfermo, no me habrá entendido bien...") experimentaríamos una sensación de paz y libertad muy gratificantes. Las personas nos complicamos demasiado, pensando por qué habrá hecho eso o lo otro... Y al final, no conseguimos nada, perdemos nuestra paz y nos sentimos mal.
  2. Desde la del hermano del hijo pródigo o de las 99 ovejas encerradas: el evangelio nos pide una dosis de humildad a la que no estamos acostumbrados. Sólo reconociéndonos menos que el otro, captaremos la dignidad de cada persona, haya hecho lo que haya hecho, pero por ser hijo de Dios, lo merece todo.
  3. Desde el hijo pródigo: deberíamos pensar que, a pesar de nuestras miserias, de caer una y otra vez, el Señor nos está esperando con los brazos abiertos, esperando que empecemos de nuevo, olvidándose inmediatamente de nuestro pasado.Vivamos el presente, eso es lo que importa.

  4. PARA CANTAR

(mujer, casada, una hija, trabaja, cantaautora, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Los primeros pasos para reencontrarse con la Misericordia de Dios, está por pasar "Hambre de Él", como el hijo pródigo que por su hambre no saciada, fue capaz de tomar la determinación de volver arrepentido al Padre.

He escogido esta canción de Fray Nacho, que expresa (mejor que yo con palabras) esta gratitud que le debemos a Dios: Has decidido quererme.

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.