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Comentario Seglar al Evangelio del Domingo XXX del Tiempo Ordinario (1 de noviembre de 2015)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,1-12a

Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: "Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo."

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA FAMILA
(Matrimonio, trabajan ambos, tres hijas, pertenecen a movimiento seglar)  

Las Bienaventuranzas nos interpelan como padres cristianos. Hacen que nos preguntemos sobre el testimonio que podemos estar dando al respecto a nuestras hijas. Como padres y educadores para la vida nos preocupa el arraigarlas en el mundo, e inevitablemente tendemos a cifrar sus expectativas de felicidad en que “les vaya bien” en los términos en que lo entiende ese mismo mundo (bienestar en general, frustraciones mínimas, todo logros). Sin embargo, Jesús nos propone un planteamiento bien distinto: todas aquellas circunstancias que desde la visión terrenal se nos antojan indeseables, encierran un gran potencial para la vida desde el Espíritu, para situarnos directamente en el Reino, aquí y ahora. No se trata de un código de conducta, o de situaciones que hayamos de buscar, sino de una actitud desde la que afrontar la vida y sus avatares. Nos parece que la actitud básica a interiorizar en nuestra familia debe ser, ante todo, esa pobreza en el espíritu con la que arranca el Sermón de la Montaña, que entendemos en el doble sentido de desprendimiento hacia lo mundano, de los falsos ídolos –dinero, prestigio, poder-,  y de sentirnos pobres ante Dios, necesitados de Él; con tal bagaje, vemos posible trascender los momentos de dolor y necesidad que  sobrevengan.  Y estamos seguros de que así posicionados sobrevendrán la alegría y el contento, porque, como hace unos días escuchábamos decir a un joven participante en la JMJ de Madrid (gracias!, Luci querida, por ese “YouTube”), para los cristianos la alegría no es que las cosas nos vayan bien, sino saber que el Padre está con nosotros. Vemos que no podemos ofrecer nada  mejor a nuestras hijas que esta dicha, la de experimentar que Dios va a nuestro paso en lo bueno y en la dificultad. Debería ser nuestro "testamento vital" dirigido a ellas.

DESDE LA MISIÓN
(Mujer, divorciada, trabaja, dos hijos, participante en experiencias misioneras, pertenece a grupo seglar)

“Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña y se sentó”. La gente, al saber que Jesús estaba por allí, se acercaba, se amontonaban a su alrededor, ansiaban verlo, escucharlo, empaparse de su Ser. Y cuando él los ve, se hace aún más visible, subiendo a la montaña, para ser referente de todos, para que el que esté junto a su lado, pero también el que esté un poco más lejos, lo puedan ver y oír bien. En nuestro mundo avanzado y desarrollado, parece que se nos ha helado el corazón y se nos han apagado los sentidos. A veces ni siquiera se nos ocurre levantarnos del sillón, de nuestra comodidad, despegarnos la pereza, descargarnos de lo superfluo, para salir al encuentro de Jesús y escucharlo de cerca. Eso lo hemos visto y sentido en la Misión Popular que se acaba de celebrar en nuestra parroquia. La Palabra de Jesús ha salido a la calle, pero no ha habido ningún gentío buscando estar cerca; apenas se han acercado algunas personas, algunas quizás por curiosidad; otras, esperamos que de verdad, sintiendo que Jesús había venido a hablarles. “Y Jesús se sentó”. No tenía prisa. Cuando se encuentra con quien le busca y le escucha, nunca tiene prisa; nos da todo su tiempo. Nuestro mundo ajetreado nos dificulta ir a Jesús sin prisas y dedicándole generosos el tiempo.
En todo esto nos ganan por goleada los que no tienen nada, pero sí mucha sed de Dios. La sed de Dios está en lo profundo de nuestra naturaleza, pero todo lo que tenemos a nuestro alrededor y nos distrae, nos hace no percibirla. Somos demasiado “ricos” en cosas (materiales, avances, entretenimientos, …) que no nos queda espacio para nada, y nuestro corazón está saturado y no sabe reconocer sus anhelos. Y ya sabemos lo que dice Jesús acerca de los “ricos” y el Reino de Dios…
Se podrían reescribir las “Bienaventuranzas desde el Sur”, con los rostros y los nombres de los que, a veces incluso desde la ignorancia, buscan y siguen a Dios, los que se agrupan formando un gentío junto a la montaña para oírle, sin prisas, dándole todo su tiempo:
-Dichosa la hermana Nati, cuando abandona la seguridad y la comodidad y se va a acompañar a las más necesitadas en lo más frío de la puna, porque de ella es el reino de los cielos.
-Dichoso el Sekuru Chandomba cuando llora porque la vejez y la enfermedad lo han hecho dependiente, porque él será consolado.
-Dichosa Mai Mukosana, cuando se ausenta de su hogar, su musha, por servir a otros, porque ella heredará la tierra.
-Dichoso Va Maganga cuando lucha por libertar a su pueblo, porque él será saciado.
-Dichosos los Varapi cuando se vuelcan en sanar a los enfermos, porque ellos alcanzarán la misericordia.
-Dichosa la maestra Carmen cuando busca ansiosa la Palabra de Dios, porque ella verá a Dios.
-Dichosa la hermana Mariluz cuando lucha por salvar la vida a un niño-soldado, porque ella se llamará Hija de Dios.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(Mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Te damos Gracias, Dios nuestro Misericordioso,
porque Tú nos llamas y nos invitas a seguirte,
mostrándonos como camino y norma de vida,
tus Bienaventuranzas, para llegar a Ti y ser feliz.
Gracias porque Tú nos enseñas que lo que realmente
nos distingue como seguidores y discípulos tuyos,
en medio del mundo, es el amor a Ti y a nuestro prójimo,
y además, nos muestras las herramientas necesarias para ello,
que son tus Bienaventuranzas para caminar hacia la Santidad.
¡Gran tarea y hermosa labor la que nos propones realizar!
Nos invitas a ser pobres de espíritu, sabiendo que sólo en Ti
hallaremos la riqueza necesaria que dé sentido a nuestra vida.
Nos invitas a llorar sin temor, porque en Ti encontramos cosuelo.
Nos propones no temer al sufrimiento ni alejarnos de quien sufre,
trabajando sin cansancio en la búsqueda de tu Justicia,
sin maldad en nuestro interior y huyendo de todo mal,
para ser limpios de corazón y que nada pueda desanimarnos
a trabajar siempre en la construcción de tu Paz en medio del mundo,
sin temor a ser perseguidos por buscar el bien, la justicia y fraternidad,
para que nada ni nadie pueda alejarnos jamás de tu infinito Amor.
Y sobre todo, hoy Tú nos invitas a ser misericordiosos como Tú,
en medio del mundo y de nuestra sociedad que tanto necesita
cada día de tu Misericordia, para que todos se llenen de tu Amor.
Haz Tú, Dios nuestro, que siempre seamos fieles discípulos tuyos,
en medio del mundo, y envíanos Tú a ser Evangelizadores
y Misioneros de tu Misericordia, logrando ser islas misericordiosas
en medio del mar de la indiferencia que rodea nuestra sociedad,
para que todas las personas que nos necesiten para encontrarse contigo,
puedan ser sostenidas y acogidas en cada momento para llegar hasta Ti.
¡Muéstranos tu Rostro Divino cada día para no permanecer indiferentes
al dolor, al sufrimiento ni a las necesidades de cada persona y del mundo!
Envíanos Tú, Dios nuestro Misericordioso, a todas las personas y lugares
donde sea necesario proclamar tu Buena Noticia, con palabras y acciones,
para que tu Amor y tu Misericordia llegue a cada hermano nuestro,
y todos juntos podamos conocerte, amarte, seguirte, servirte y alabarte. Amén

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(Matrimonio, 3 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Al final del pasaje nos dice Jesús: "Estad alegres y contentos, por que vuestra recompensa será grande en el cielo..."Creo que a S. Mateo, recogiendo las Palabras de Jesús, se le olvidó escribir que también aquí en la tierra tendríamos un anticipo de esa recompensa.
De acuerdo en que la felicidad no consiste en no tener problemas, por que seguro que se nos van a presentar cada dia. Lo importante es saberlos superar y crecer con todo lo que nos sucede. Un indicativo fundamental de que los estamos afrontando adecuadamente es que percibimos una cierta paz y alegría interior, ¡vamos por buen camino!
Habrá otras veces  en que cueste percibir esos primeros síntomas, no pasa nada, para eso tenemos la fe que el Señor nos ha dado, para ese tiempo de aridez, de desierto interior... Pero no podemos desesperar. Es en esos momentos en los que lo mejor es salir de uno mismo, dejar a un lado nuestra queja por ese dolor que no se va, por esa pena que nos oprime, por esa mala contestación recibida...y ponernos a amar concretamente al que tenemos a nuestro lado, a hacer un postre nuevo, a fregar los platos, a trabajar con cara agradable, a decorar la casa, a hacer un chiste, a tener un detalle con el más cercano... Con esa actitud, tarde o temprano, también percibiremos esa paz y alegría interior y, a pesar de todo, diremos igualmente: ¡vamos por buen camino!
Las bienaventuranzas son sin duda una norma y regla de vida, unas indicaciones que nunca nos defraudan, por que, a ver:
- ¿cómo nos sentimos mejor, siguiendo el refrán "piensa mal y acertarás" o teniendo un corazón límpio e intentando disculpar los desaires de alguien?
- nuestra libertad hacia las cosas y las personas ¿es mayor o menor cuando nos apegamos férreamente a todo o en cambio cuando prescindimos de esa "mochila cargada", tan pesada?
- cuando afrontamos las cosas desde la moderación, la mansedumbre, ¿no estamos mejor que siendo unos " fuguillas y unos viejos cascarrabias"?
- cuando somos capaces de ofrecer ese dolor por amor a Dios, dícese saliendo de nosotros mismos y sirviendo al hermano, a pesar de que sigue doliendo, ¿no parece que esa angustia que parece que nos ahoga, se modera?
- cuando vemos la satisfacción de alguien reconciliado, de alguien que ha recibido justicia, ¿no es ése un regalo que nos inunda?
- cuando nuestro corazón no alberga rencor ni odio hacia nadie por que se ha hecho nada y lo que busca es la compasión y el acercamiento al otro, ¿no somos más felices?
Pues eso, ¡que a S. Mateo se le ha olvidao...!, que también experimentamos la alegría aquí, gracias a Dios. Y como todos hemos saboreado esto, en los momentos de desierto, vamos a fiarnos, que es Verdad, que al final esta forma de vivir, llena y nos hace dichosos.

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Comentarios

Rodrigo Eduardo Rodrigo Eduardo
el 1/11/15
Es muy edificante tener a la mano ésta herramienta, les agradezco de corazón; sólo quiero solicitarles: ¿es posible que llegue más temprano?
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