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Comentario Seglar al Evangelio del Domingo 26 de Julio de 2011, Solemnidad del Corpus Christi

Laiconet -

EL EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 6,51-58


Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo." Disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre."

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)


Jesús está en Cafarnaúm, en su sinagoga (v. 59). Está interpelando a la élite judía (v. 41).
Todo comenzó cuando hizo el signo de dar a comer a más de cinco mil personas con cinco panes (vv. 5-13).
Desde entonces le persiguen, pero Jesús les invita a que busquen el alimento que les da la vida eterna (v. 27); para ello han de creer en Él (v. 29). La élite judía le exige para eso una prueba, como Dios que en el desierto les dio el maná, un pan bajado del cielo (vv. 30-31). Jesús les dice que Él es el nuevo Pan bajado del cielo (v. 35 y otros después donde lo repite). Y ahí surge el conflicto, porque la élite empieza a comentar entre si, que ellos conocen a su padre y a su madre, que por tanto no han descendido del cielo como prentende hacerles creer (vv. 42-43). Les cuesta aceptar la encarnación del Hijo de Dios, el hecho de que naciera de mujer: "La Palabra se hizo carne" (1, 14).
En el trozo que se lee en el Corpus, la cosa se complica, porque Jesús va más allá y no sólo se presente como alimento de vida eterna, como podría ser su mensaje, sino que ahora presenta su humanidad -su carne- como ese alimento (v. 51), con lo que hace escandalizar a sus oyentes (v. 52). Pero Jesús no sólo insiste, sino que además dice que el alimento de vida eterna está en su Pasión y Muerte -en su carne y sangre-, aún por suceder (v. 53), profundizando aún más en el misterio de su encarnación.
Insiste en los verbos comer-beber, que es asimilarse con él (v. 56). Eso da la vida eterna, y no como el anterior pan bajado del cielo, el maná, que sólo servía para la vida mortal (vv. 57-58).

PARA VER
(Autorizado por el autor, Pachi en www.diocesismalaga.es)

 

COMENTARIOS DE SEGLARES
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA LA SOCIO-ECONOMÍA
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

El pan que nos da es carne para la vida del mundo. Es lo que hizo con su vida y lo que dejó plasmado en la Eucaristía: darnos del alimento que nos llena profundamente y nos libera de los sinsentidos, vacíos, insatisfacciones y de los dioses del poder, la comodidad, el consumo... Cuando comemos su carne y bebemos su sangre nos da la oportunidad de hacernos uno con Él y vivir por Él, de vivir como Jesús lo hizo. Nos propone vivir de otra forma, vivir donándonos.
En un mundo cada vez más roto por el hambre, las injusticias y las desigualdades abismales y crecientes y donde los poderosos exprimen a países y poblaciones enteras, Jesús nos invita de nuevo a ser pan para otros, a vivir dándonos por completo, a romper la lógica de la dominación por la del servicio, a sustituir la lógica de la acumulación por la de la fraternidad, a cambiar la lógica del individualismo y la competitividad por la del amor y la colaboración.

DESDE LOS ABUELOS
(Matrimonio, jubilados, ocho nietos, pertenecen a grupo de matrimonios)

En el Evangelio de Juan, de este domingo, Jesús reafirma su origen divino al decir que El es el pan que ha bajado del Cielo, para que todos tengamos vida eterna y la tengamos en abundancia. Es evidente que les habla de comer su carne y beber su sangre, cosa, esta última, que estaba prohibido y era intocable para el pueblo judío. ¿Cómo es posible que exija a sus discípulos  no sólo comer su carne sino beber su sangre, algo que la ley judía no admitiría nunca?. Los judíos, y entre ellos los discípulos, se resisten, protestan, piden explicaciones. Jesús insiste: os aseguro que si no coméis mi carne ni bebéis mi sangre no tendréis vida. Pero no explica de qué manera. Él sólo busca una respuesta de fe.
Los judíos lo entendieron todo sólo en el sentido material. Es decir, no entendieron nada. Jesús quiere comunicarles y comunicar a las generaciones venideras, una realidad a la que sólo se llega por la fe.
Hoy comprendemos la clara alusión a la Eucaristía.
Pero, aún  habiendo pasado más de veinte siglos, si hoy nos preguntaran se creemos, realmente, lo que dijo Jesús, ¿nosotros qué responderíamos?.
No es posible llamarse cristiano y vivir sin la Eucaristía. Señor, Tú sabes que queremos seguirte y esto mismo pedimos, desde el fondo de nuestro corazón de abuelos, para nuestros nietos; que ésta sea el centro de sus vidas, de cristianos comprometidos, no una rutina, que seamos y sean conscientes que llena nuestras almas de gracia, de fortaleza ante el pecado y vida, y nos abre el camino al disfrute de Tu Reino, incluso aquí en la tierra.

PARA REZAR
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Te damos Gracias, Señor Dios nuestro,
por tu gran donación de Amor y Misericordia,
simplemente para que tengamos Vida.
¡Qué gran generosidad la tuya,  Dios nuestro!
Gracias porque Tú estás presente en la Eucaristía
y permaneces siempre con nosotros.
Gracias porque has bajado del Cielo
para alimentarnos y dar Vida al mundo.
Haz Tú, Dios nuestro, que tu Cuerpo y tu Sangre
de la Eucaristía alimente siempre nuestras almas
y nos llene cada vez más nuestra vida de tu Amor,
para ir por todo el mundo compartiéndolo
con nuestros hermano y con los que más lo necesiten.
Te damos Gracias, Dios nuestro, y te Bendecimos
por el gran regalo de la Eucaristía,
porque nos invitas a participar de Ella,
y porque Tú habitas en nuestro interior a través de Ella.
Gracias porque todos compartimos un mismo Pan,
porque tu Amor, Dios nuestro, llena nuestro corazón,
y porque Tú nos entregas la Vida Eterna.
Te damos Gracias porque la Eucaristía es también Misión,
y Tú nos llamas a formar parte de dicha Misión,
para repartir tu Amor y Bondad a todas las personas.
Dios Padre Bueno, ten Misericordia de nosotros,
y haz que tu Eucaristía transforme nuestro corazón
y nos convierta a Ti para ser “pan partido” para todos,
y que los que conviven con nosotros puedan apreciarlo. Amén.

PARA VIVIR ESTA SEMANA
(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Un buen número de personas se llaman así mismas creyentes pero no “practicantes”. La eucaristía ha dejado de formar parte de sus vidas por motivos diversos, y que podrían dar lugar a diversas reflexiones y también a implicación prácticas para todos.
A los que aún celebrando la eucaristía, los que aun la tenemos como momento insustituible (o casi insustituible), nos puede ocurrir que esa eucaristía haya dejado de ser realmente lugar de encuentro con el Señor. ¿Por qué? Porque la hemos convertido solo en una rutina. Los humanos nos movemos por ruinas, ciertamente el tenerla como un hábito es fundamental para que siempre tenga lugar reservado en nuestra agenda. Pero no debemos perder la esencia de ese “pan vivo” que ha bajado del cielo, que nos da vida.
Te invitamos a celebrar la eucaristía, además de la dominical, también algún día entre semana, para intenta lograr romper esa rutina y que quizás el mayor silencio y austeridad te permitan centrarte más en Jesús.
Te invitamos a sentir realmente, cuando celebres la eucaristía, la presencia en tu interior de Jesús. El que come su cuerpo vive unido a Él. Cristo es el alimento que nos fortalece. La Eucaristía es signo del amor de Dios hacia nosotros representado en su Hijo, en su vida y en su muerte.
Te invitamos a dejar que la Eucaristía te transforme. Que al salir de ella nos convirtamos en “pan” que se reparte al hermano, que se entrega a él, “pan” que se hace presencia de Dios vivo en el mundo.
Desde el sentido último de la Eucaristía, desde su vivencia madura y real, nuestra vida no tendrá fin, viviremos para siempre.

PARA CANTAR
(mujer, casada, una hija, trabaja, cantaautora, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)

Para orar con el Evangelio de esta preciosa Fiesta, les dejo esta canción eucarística:

 

 

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icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

nilda rodriguez nilda rodriguez
el 25/6/11
GRACIAS POR COMPARTIR CONMIGO UN ABRAZO EN CRISTO JESUS
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rosita27 rosita27
el 30/6/11
Es hermoso que Cristo se quede con ntros. nos alimenta con su cuerpo y sangre fortaleciendonos cada dia, especialmente cuando estamos enfermos llega a ntro. hogar dandonos su amor y paz ,ayudandonos a superar los momentos dificiles de la enfermedad y ancianidad. Gracias Dios bendiga su hermosa misión.
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