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Comentario seglar al Evangelio del domingo 18 de julio de 2010

Coordinadora de Evangelio Seglar -

EL EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor


En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que
me eche una mano."
Pero el Señor le contestó: "Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán."

Palabra del Señor


NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)
La escena se sitúa en el camino de Jesús hacia Jerusalén, iniciado en 9,51 El texto litúrgico ha suprimido tal significativa indicación del primer versículo, el 38: "mientras iba de camino". Es una perícopa exclusiva de Lucas.
No menciona el nombre de la aldea, sí reseñada por Juan, seguramente porque Betania está ya cerca de Jerusalén (a unos tres kilómentros, Juan 11,18), cuando en Lucas el camino de Jesús se va a prolongar aún durante nueve capítulos. Al final del camino, en 19,29, "cuando se acercaban a Betfagé y Betania", prepara su entrada en Jerusalén. Por allí también acaecerá la ascención.
El evangelista Juan también conoce a las hermanas Marta y María, como a su hermano Lázaro (11,1; 12,1), del que Lucas no hace referencia ninguna.
Marta acoge a Jesús, haciendo el papel de anfitriona, propio del varón (como lo hace Abraham en la primera lectura de hoy). Después asume el rol previsto de encargarse de las provisiones.
También sorprende que María asuma el papel de discípula (al ponerse a escuchar a Jesús a sus pies), lo que era habitual entre los hombres. Ella no realiza las funciones que se esperan de una mujer en la casa, como está haciendo su hermana, sino que se ha quedado hablando con el huésped, algo que se espera de un varón, como en la comida que tuvo Jesús con el fariseo Simón, que fue interrumpida por la abrupta entrada de una mujer.
Este texto continúa el capítulo por donde se dejó el domingo anterior, donde Jesús invitó a practicar la misericordia para heredar la vida eterna, poniendo de ejemplo las acciones con la que un samaritano atendió a un asaltado. Por tanto, las palabras de Jesús a Marta no pueden interpretarse como una minusvaloración del hacer cosas (y menos de la hospitalidad, central en la espiritualidad bíblica), que justamente acaba de ser exaltado.
Por otro lado, ya Lucas ha aclarado que la escucha implica obendiencia -es decir, su puesta por obra-, como lo explica con la parábola de la semilla que cae en distintos terrenos (8, 5ss).
Tampoco puede verse en María la vida activa y en Marta la vida contemplativa. En los tiempos de Lucas aún no se había iniciado la clausura contemplativa en la Iglesia.
Lo que sí había sucedido es el enfrentamiento de la parte helena de la comunidad de Jerusalén con la parte judía, sobre la inadecuada atención a sus viudas, actividad llamada "servir a las mesas" (Act 6, 1ss). Ese servicio o diaconía es el mismo del que habla Marta: me haya dejado sola con el servicio. En la narración de los Hechos de los Apóstoles, escrita también por Lucas, los Once contestan a los griegos en la misma línea de Jesús, resaltando la centralidad de la Palabra: No es justo que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a la mesa (Act 6, 2.4)
Ya Lucas había calificado de tentación del demonio querer vivir sólo de pan.  (4,4)
El próximo domingo, esta actitud de escucha es desarrollada con una enseñanza sobre la oración.

PARA VER
(por Pachi en www.diocesismalaga.es)

DESDE LA SOCIO-ECONOMÍA
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)
Creo que la lectura de hoy no nos invita a elegir entre contemplación y acción. Es una falsa dualidad. Desde mi experiencia hay que intentar ser contamplativos en la acción. La escucha de la Palabra y la intimidad con el Padre es condición sin ecua non para la vida creyente. Pero esta escucha e intimidad, si no da frutos, es falsa espiritualidad.
María escogió la parte mejor: escogió acoger la Palabra en su corazón para transformar su vida.
Muchos cristianos que pertenecemos a diversos movimientos sociales corremos el peligro de "andar inquietos y nerviosos con tantas cosas", cuando "una sola es necesaria". Dejemos que nuestra vida sea inundada por su Palabra y su presencia y seremos más eficientes que nunca. El tiempo dedicado a la oración, la lectura y la meditación es parte indispensable de la vida militante cristiana. Es la que nos asegura no "quemarnos" y la que nos orienta para elegir, entre tantas tareas, la más importante.


DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
No sé si alguna vez se han parado a hacer relajación con sus hijos. Sentarnos en un lugar tranquilo y con todos los aparatos desconectados, ponernos en una postura cómoda, las manos sobre las rodillas, la espalda recta, los ojos cerrados, escuchar nuestra respiración y nuestro corazón. Parece que estamos más receptivos a lo que aflora de nuestro interior y nuestro ser más hondo nos comienza a hablar. Es una experiencia que ellos piden repetir porque les tranquiliza y les hace sentir bien. Seguramente María se sentía así escuchando las enseñanzas a los pies de Jesús. Podríamos proponernos hacer un hueco en el fin de semana o en las vacaciones para ir a un lugar a los pies de Jesús, como una capilla tranquila, un lugar especial del monte o del campo, una playa a primera hora de la mañana o última hora de la tarde. El estar llenos de actividades, compromisos y obligaciones siempre lo tendremos, pero escoger la parte mejor, sentarnos y escuchar al Señor lo tenemos que buscar y propiciar.


DESDE EL TRABAJO
(hombre, casado, dos hijas, empleado de empresa; el matrimonio pertenece a comunidad cristiana)
En una empresa hay tantas cosas que hacer, y si trabajas además en el comité de empresa hay tanto que aprender, tanto que comprender, ¡tanto que hacer! Aunque también es cierto que trabajando en el comité de empresa te puedes relajar y malgastar el tiempo fácilmente. Sí, el señor lleva razón, muchas veces es necesario pararse y estar con él para saber a qué dedicarle el tiempo. Hay mucho trabajo y poco tiempo, no debemos quitar el tiempo de lo más necesario, y muchas veces lo más necesario, no es lo que opina el jefe que es más necesario.


PARA REZAR
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Te damos Gracias, Señor Dios nuestro,
porque Tú nos entregas tu Amistad y podemos disfrutar de ella,
que es uno de los mejores regalos de la vida.
Te damos Gracias, Señor,
porque es un don recibirte en nuestra casa,
acogerte en lo profundo de nuestro corazón
y escuchar tu Palabra de Vida que nos transforma y mejora.
Señor, Dios nuestro, Tú que eres Misericordioso,
no permitas que nada ni nadie nos dificulte escoger la mejor parte
ni permitas que nos alejen de Ti
ni del Amor que nos regalas cada día.
¡Sólo Tú, Dios nuestro, eres necesario
y sólo tu Palabra es Vida!
Ayúdanos, Señor, para que siempre
sepamos acogerte en nuestro corazón
y enséñanos también a acoger con valentía tu Evangelio
para poder anunciarlos sin descanso a todo el mundo.
Tú, Dios Padre nuestro que todo lo puedes,
haznos ser buenos discípulos tuyos,
mostrando actitud de servicio, escucha
y seguimiento fiel a Ti cada día,
al igual que María nuestra Madre.
Danos Tú, Dios nuestro, con el Poder del Corazón de María,
la capacidad de trabajo y servicio,
y capacítanos también a la escucha de Tu palabra
y a la oración que nos hace permanecer junto a Ti.
Ayúdanos Tú, Señor, a saber ver en nuestra vida diaria
lo que realmente es esencial en cada momento y a cada instante.
Haz que nuestro trabajo diario nazca de la unión sincera contigo,
pero no permitas que las actividades de cada día nos confundan
ni nos impidan ver que Tú, Dios nuestro, eres el Centro de nuestra vida.  
Amén.
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