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¡Qué abandono desde el otro lado del tiempo! ¡Cuántos olvidos de promesas incumplidas! ¡Cuántos gritos de auxilio no escuchados! Y al mismo tiempo, sé que Tú estás ahí, cerca, dentro, solícito, como uno más entre los que moran. Es preciso que así sea para que nunca falte la fuerza de la vida, el aire libre, el pan de los hijos, el sol y las estrellas, la ansiada justicia, la dignidad humana y divina, la mesa llena de vecinos, la sonrisa y la esperanza.
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carmen
Feria
Jn 16,29-33. Tened valor: yo he vencido al mundo.
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