icono estrella Nº de votos: 0

Carta encuentro Madrid Febrero 07´

Monasterio Buenafuente del Sistal (Guadalajara) -

Queridos amigos:

Si no prestamos un poco de atención, el tiempo ordinario se va haciendo con nuestras vidas y nos metemos en el ajetreo del día a día y de la falta de tiempo, sin percatarnos de que cada día es una nueva historia de amor de Dios con el hombre; sí, de Dios contigo y conmigo, única e irrepetible. ¡Y qué pena que la dejemos escapar sin apenas saborearla un poquito!
Muchos son los acontecimientos diarios que nos muestran ese Amor de Dios para cada uno: el trino de los pájaros, la sonrisa de un niño, el saludo de un anciano, el beso del esposo a la esposa, el sol, las flores, la lluvia…y la Palabra. Esa Palabra que acude a nuestro encuentro y quiere meterse en nuestro corazón, es Palabra que sacude nuestra conciencia de la rutina, del sinsentido; esa Palabra que quiere colmar nuestra hambre de Dios. Palabra que cada día resuena como algo nuevo y vivo.
Esta Palabra ha ido marcando el paso de nuestros días. Hemos celebrado una serie de acontecimientos eclesiales y comunitarios:

-Confer Diocesana convocó el día 21 a las cinco y media de la tarde a la Vida Religiosa, en un lugar determinado de cada localidad a la celebración de las Vísperas con el motivo especial de orar por las familias. Nuestra comunidad eclesial de Buenafuente participó desde aquí en la celebración; en la capilla nos reunimos, laicos y matrimonios comprometidos, presbíteros, vida religiosa activa y vida monacal (en esta parcelita de la Iglesia que es Buenafuente tenemos el privilegio de que en nuestras celebraciones diarias esté representado todo el pueblo de Dios). Hubo mucha participación, leyendo las moniciones, lecturas, peticiones…Fue una celebración sencilla y emotiva.
-El día 26, la solemnidad de nuestros padres, los Santos Roberto, Alberico y Esteban fundadores de Cister. ¡Que ellos velen por nuestra fidelidad a la llamada de Dios a la vida monástica!
-El día 2 de febrero, Presentación del Señor en el Templo y Jornada Mundial de la Vida Consagrada, con un sencillo rito hicimos memoria de nuestra consagración al Señor, ante el Santísimo, cada una de las consagradas que allí estábamos, la comunidad cisterciense y la comunidad de hermanas de Santa Ana, fuimos llevando al altar una vela encendida como símbolo y ofrenda de nuestra vida entregada al Señor. ¡Qué gran privilegio es sentirse elegida por Dios sin mérito alguno por nuestra parte, sino solamente el Amor de Dios para con cada una de nosotras!

Así que hermanos, mantengamos nuestra lámpara encendida, nuestro corazón dispuesto y escuchemos la Palabra de Dios que es viva y eficaz y cada día tiene algo nuevo que decirnos.

Unidos siempre en nuestra oración
Vuestras hermanas de Buenafuente

Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.