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Carta de Buenafuente. Pascua, 2009

Monasterio Buenafuente del Sistal (Guadalajara) -
Querido Amigo de Buenafuente:

En la solemne Vigilia Pascual se proclama el relato de la creación primera, del libro del Génesis, en el que se narra, día a día, el desarrollo de la obra maravillosa que Dios realizó al principio de los tiempos, y en la que se complació al ver la bondad de las criaturas.

Cuando comparo el proyecto divino con la realidad que nos rodea, al contemplar la distancia entre el diseño que Dios hizo de todo lo que existe y lo que hemos hecho y seguimos haciendo los humanos, me envuelve el silencio del Misterio. Sin embargo, me ha sorprendido y emocionado la constatación de la verdad, la bondad y la belleza que encierra la obra de la creación desde el acontecimiento de Cristo.

El primer día, dijo Dios: «Haya luz», y hubo luz. Vio Dios que la luz estaba bien (Gén 1, 3-4). Jesús dijo: “Yo soy la luz”  (Jn 8, 12).

El segundo día, dijo Dios: «Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras». Apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las aguas de por encima del firmamento” (Gén 1, 6-7). Jesús dijo; “Yo soy el agua viva” (cf Jn 4, 19).

El tercer día, dijo Dios: «Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra» (Gén 1, 11). Jesús dijo: “Yo soy el pan vivo” (Jn 6, 51).

El cuarto día, “hizo Dios los dos luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño para el dominio de la noche,  y las estrellas” (Gén 1, 16). Y de Jesús se profetizó: “Nos visitará una Luz de la altura” (Lc 1, 78)

El quinto día, “dijo Dios: «Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra contra el firmamento celeste». Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo animal viviente” (Gén 1, 20-21). Y dijo Jesús: “Yo soy la Vida” (Jn 14, 6).

El sexto día, “dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra» (Gén 1, 26). Escuchamos que se dijo de Jesús: ÉSTE ES EL HOMBRE (Jn 19, 5).

San Pablo comprendió esta plenitud de todo en Cristo:
“Él es imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra. Todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia.  El es el Principio, el Primogénito de entre los muertos, para que sea él el primero en todo, pues Dios tuvo a bien hacer residir en él toda la Plenitud, y reconciliar por él y para él todas las cosas, pacificando, mediante la sangre de su cruz, lo que hay en la tierra y en los cielos” (Col 1, 15-20).

Querido amigo, ¡Feliz Pascua! ¡Es verdad, todo es bueno, gracias a Cristo! La fe nos permite contemplar la realidad desde la luz de Pascua. Por el Misterio Pascual todo se reconcilia y vuelve a ser, a los ojos de Dios, signo de su bondad.

Un abrazo.
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