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Carta de Buenafuente noviembre 2009

Monasterio Buenafuente del Sistal (Guadalajara) -
Queridos amigos:

    Hemos celebrado recientemente la Solemnidad de todos los Santos y la Conmemoración de los fieles difuntos. Dos fiestas grandes, dos momentos íntimos, donde nuestras almas deberían correr hacia la imitación de los santos y la intercesión por los difuntos.

    Fiestas cristianas que cómo otras muchas, están siendo sustituidas por otras fiestas “paganas”. No, hermanos, como cristianos, debemos mantener el verdadero espíritu de estas celebraciones.

    San Bernardo de Claraval, nos dice en uno de sus sermones, refiriéndose a la Solemnidad de todos los santos: “¿De qué le sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos?, ¿De qué le sirven los honores terrenos, si reciben del padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo?, ¿De qué le sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo”  (sermón 2 de S. Bernardo de Claraval)
    Hermanos, es para nuestro bien, el de nuestras almas, el de nuestras personas.

    No olvidemos nunca que tenemos que asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de los santos.

Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos y nosotros no prestamos atención
(sermón 2 de S. Bernardo de Claraval)

    ¿Por qué no somos más conscientes de la presencia de los santos en nuestra vida?, ¿por qué  cada día, en cada momento, no arde nuestro corazón en deseos de parecernos a ellos, de imitar su fidelidad, su perseverancia, su entrega desinteresada a los más necesitados, su compasión, su amor?

    Quizás conozcamos muchos santos de renombre, hay otros muchos santos que no están en los altares de la tierra, pero que gozan en el altar del cielo porque Dios Padre ha premiado su fidelidad.

    Y cómo no recordar la conmemoración de los fieles difuntos…Qué bueno es que la Iglesia nos ofrezca un día de celebración más especial en el que recordemos a los nuestros que han salido ya de este mundo y mucho más aún a aquellos que no son recordados y por los que nadie reza, para hacernos solidarios de sus necesidades y a la vez sentir su intercesión.

    Hermanos que vivamos siempre en la Comunión de los Santos, creciendo más y más en el Amor a Jesús y María.

Unidos en la oración
Vuestras hermanas de Buenafuente
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icono comentarios 1 comentario

Comentarios

paloma paloma
el 23/11/09
yo simplemente quiero hacer publico
mi agradecimiento a Buenafuente
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