icono estrella Nº de votos: 0

Carta de Buenafuente marzo 2009

Monasterio Buenafuente del Sistal (Guadalajara) -
    Como os decíamos en la carta anterior, febrero iba a ser un mes de especial e intensa oración por las vocaciones, pero además se ha añadido una intención acuciante y dolorosa en extremo: hemos acogido la invitación que la Conferencia Episcopal Española nos ofrece de orar por la vida en los lugares de culto.

    Son muchos los acontecimientos de muerte provocada que hieren nuestra sensibilidad y agarrotan nuestro corazón: mujeres que abortan, impedidos, deficientes, ancianos, enfermos terminales que son quitados de medio porque “estorban”.

    Hermanos, la vida es el regalo más hermoso que el Señor nos ha hecho y debemos luchar por ella, cada uno desde nuestro sitio, rezando, trabajando y ayudando a esas madres que muchas veces son forzadas y engañadas, a esos familiares, e incluso enfermos terminales que quieren acabar con su vida lo antes posible porque no encuentran un sentido a su existir.

    Cada uno tenemos nuestra tarea en este mundo y nadie, ni nada puede quitarnos la vida. Cristo dio su vida por nosotros, ¿cómo somos nosotros capaces de quitar la vida a nuestros hijos, hermanos, padres, amigos, o a nosotros mismos…?
Son muchas las personas que desde instituciones, o bien desde un trabajo silencioso, colaboran a favor de la vida, por ellos y para ellos nuestras felicitaciones y oraciones.

    Hermanos, son tiempos difíciles los que nos toca vivir y mucho más como cristianos, debemos dar al mundo un mensaje de esperanza, de vida, de amor. Tenemos que ser apóstoles intrépidos del Evangelio de la Vida; que cada hombre o mujer que nos vea, sepa reconocer la obra de Cristo. ¡Ardua tarea, hermanos!, pero que mejor ocasión que la cuaresma para comenzar la andadura.

    El Mensaje de Cuaresma del Santo Padre Benedicto XVI, nos invita una vez más a poner en práctica la oración, el ayuno y la penitencia: “con ellos -nos dice el Santo Padre- permitimos que Él venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón”.

    Al hombre de hoy, le hace falta, nos hace falta, que sea Él quien sacie nuestro interior, que habite en nuestro corazón, que sea Él quien plenifique toda nuestra vida.

    Esta es la esperanza del cristiano, que la Vida, que es Cristo, sea nuestra vida, y la vivamos siempre desde Él, en Él y con Él.

Que este “desierto cuaresmal” nos lleve a un encuentro más profundo con el Dios de la vida.   


Unidas en la oración
Vuestras hermanas de Buenafuente
Si te ha gustado, compártelo:
icono etiquetas etiquetas :
icono comentarios Sin comentarios

Comentarios

escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.