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Carta de Buenafuente adviento, 2008

Monasterio Buenafuente del Sistal (Guadalajara) -
Querido Amigo de Buenafuente:

Como otros años, hemos peregrinado a Tierra Santa con un grupo numeroso de amigos y hemos evocado especialmente escenas de la vida de Pablo de Tarso: su presencia en la lapidación de Esteban, su salida por la puerta de Damasco, su retorno a Jerusalén para encontrarse con los Apóstoles, su embarque para Roma en Cesarea Marítima… Acercarse al testimonio del Apóstol de los gentiles es una bocanada de aire fresco y un estímulo en el seguimiento de Jesús.

El tiempo litúrgico que precede a la Navidad es una llamada al reencuentro con Jesús, la misma persona con la que convivieron los discípulos, el “nacido de mujer”, como dirá san Pablo, el Hijo de María de Nazaret, que es la revelación suprema del amor de Dios, capaz de “volver del revés” nuestras inercias, apatías, desganas, desesperanzas y tristezas y convertirlas en fuerza, vigor, ilusión, entrega, ánimo y compromiso por amor a Él, que se nos manifiesta como Hijo de Dios.

El secreto del cristiano es su certeza, por la fe, del acompañamiento de Jesucristo. Por Él queda afectada enteramente la conducta y se percibe la necesidad de vivir a la manera del Señor y de anunciar la gran novedad de su Redención.

Al iniciar con la Iglesia el tiempo de Adviento, la figura de San Pablo nos ofrece algunas claves o consignas para caminar esperanzados en la memoria del encuentro con Cristo. Durante todo el mes, la Liturgia de la Palabra nos ha acompañado con la lectura de las cartas paulinas; aún nos resuenan algunas de sus invitaciones, que se pueden convertir en lemas para el camino:
  • Cristo “vino a anunciar la paz” (Efs 2, 17).
  • “Te deseo la gracia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Salvador nuestro” (Tit 1, 4).
  • “Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús” (Flp 2, 5).
  • “Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús” (Flp 3, 7.
  • “Todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo” (Flp 3, 8).
  • “Somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo” (Flp 3, 20).
  • “El templo de Dios es santo, ese templo sois vosotros (I Co 3, 17).
  • “Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres” (Tit 2, 11).
Te invito a recorrer este tiempo en la clave paulina, según explica Benedicto XVI:
 
“No fue sencillamente una conversión, una maduración de su 'yo', sino que fue muerte y resurrección para él mismo: murió una existencia suya y nació otra nueva con Cristo Resucitado. De ninguna otra forma se puede explicar esta renovación de Pablo”.

“Todos los análisis psicológicos no pueden aclarar ni resolver el problema. Solo el acontecimiento, el encuentro fuerte con Cristo, es la llave para entender qué había sucedido: muerte y resurrección, renovación por parte de Aquél que se había revelado y había hablado con él” (Benedicto XVI, 3-IX-08)".

Próximos encuentros: En Buenafuente: Adviento: 29-30 de noviembre y 5-8 de diciembre, Retiro y Vigilia de la Inmaculada. En Madrid, 23 de diciembre, encuentro de Navidad.
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