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Campaña de Manos Unidas - 2007

Manos Unidas -

Presentación Campaña de Manos Unidas - 2007

Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo

Este año, una vez cumplido el trienio dedicado a los desafíos de la globalización, Manos Unidas abre un ciclo nuevo de campañas centrado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

(JPG) En septiembre de 2000, al final de la Cumbre del Milenio, celebrada en Nueva York, 191 Estados miembros de las Naciones Unidas suscribieron la Declaración del Milenio. Los compromisos asumidos se plasmaron en una lista de ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM),cuya finalidad es erradicar el hambre y la pobreza y mejorar la educación, la salud, la situación de las mujeres y el medio ambiente para el año 2015. Está por llegar la hora en que se apliquen los recursos y se pongan en juego los medios, pero hay que reconocer que, desde su aprobación, los objetivos han sido capaces de impulsar, de una manera mucho más intensa y sin precedentes, el compromiso por responder a las necesidades de los más pobres del planeta.

LOGRAR LA EDUCACIÓN PRIMARIA UNIVERSAL

Este año, Manos Unidas va a trabajar el Objetivo 2: lograr el ambicioso proyecto de que, en el año 2015, todos los niños del mundo estén escolarizados y puedan terminar un ciclo completo de educación Primaria. Esto no es un imposible y tenemos obligación de hacerlo realidad.

El lema escogido por Manos Unidas para la XLVIII Campaña resulta elocuente: Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo. Lema que nos hará reflexionar sobre el derecho universal a la educación y la importancia de la educación Primaria en la erradicación de la pobreza. Como el Papa Pablo VI, Manos Unidas cree que “la alfabetización es para el hombre un factor primordial de integración social y enriquecimiento personal, mientras que para la sociedad es un instrumento privilegiado de progreso económico y de desarrollo” (PP.35).

El tema se inscribe en el Decenio de las Naciones Unidas para la Alfabetización (2003-2012), y en la conmemoración del 40 aniversario de la encíclica de Pablo VI Populorum Progressio, sobre el desarrollo de los pueblos; en ella se declara la educación básica como uno de los principales motores del desarrollo. Así, dice Pablo VI, “la educación básica es el primer objetivo de un plan de desarrollo, porque el hambre de cultura no es menos deprimente que el hambre de alimentos. Un analfabeto es un espíritu subalimentado” (PP 35).

La finalidad y el sentido de la educación es el hombre mismo, que se desarrolla, se perfecciona y se convierte así en protagonista de su propio desarrollo y del desarrollo de los demás. Porque el ser humano tiene el derecho y el deber, en libertad, de desarrollarse como persona en todas las facetas de su vida personal y social. De esa dignidad fluyen los Derechos Humanos, así como la igualdad esencial entre todos los hombres, compatible con su diversidad, porque el hombre es imagen de Dios.

130 MILLONES DE NIÑOS SIN ESCOLARIZAR

 Cómo no interpelarnos, en conciencia, por la situación del mundo respecto a este reto de la educación universal y la alfabetización. Es un derecho proclamado en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y reiterado en convenciones y declaraciones sobre los Derechos del Niño en años posteriores, así como desarrollado en la Doctrina Social de la Iglesia.

Los datos se muestran contundentes: hay más de 130 millones de niños en edad escolar de primaria que, al no poder asistir a la escuela, se ven privados de ejercer ese derecho. Hay muchas razones que se lo impiden, pero, en la mayoría de los casos, se trata de niños de hogares pobres, cuyas madres, con frecuencia, tampoco han recibido educación formal, o peor, pertenecen a poblaciones indígenas o grupos minoritarios; es una cadena de desigualdad que se prolonga a través de las generaciones. La relación entre pobreza y asistencia a la escuela es innegable.

El caso de las niñas es especial. Que los niños no vayan a la escuela es una grave pérdida para ellos y la sociedad, pero si no van las niñas la pérdida tiene mayores consecuencias. Las mujeres que han recibido educación tienen mayores oportunidades económicas, participan más activamente en la vida pública y cuando son madres tienen menos hijos, más sanos y con más probabilidad de ir a la escuela. Como dice un proverbio africano, “educar a un niño es educar a una persona, educar a una niña es educar a una familia”.

GRAVE SITUACIÓN EN EL ÁFRICA SUBSAHARIANA

Varias regiones parecen encaminadas al logro del objetivo, como Europa Central y del Este, la Comunidad de Estados Independientes (ECE/CEI) y América Latina y el Caribe. Asia Oriental y el Pacífico, en 2005, casi habían logrado el objetivo. Cinco regiones, Asia Sudoriental, África Septentrional, CEI Asia, Asia Oriental, América Latina y el Caribe, se acercan a una tasa de matriculación del 100% en la educación primaria.

En cambio, en África la situación es mucho peor. Las poblaciones africanas son las más jóvenes del planeta, con más del 50% de la población menor de 18 años, en la mayor parte de los países. El gran número de niños en edad escolar y el que una proporción importante de ellos viva en zonas rurales con pocos recursos educativos, plantean problemas considerables.

En los países industrializados se invierten en educación 7.372 $ por niño y año, mientras que en África Subsahariana, por ejemplo, que tiene más de un tercio de sus niños sin escolarizar, se invierten 38 $ por niño y año. Es decir, 200 veces menos. La tasa de escolarización en países como Sudán, Níger, Sierra Leona, Eritrea, Somalia o Malí no llega al 50%, de los cuales menos de la mitad terminará el último curso. Tengamos en cuenta que una cosa es estar matriculado y otra completar el ciclo. Se necesitaría reducir o eliminar los pagos escolares, acercar las escuelas a los hogares, proporcionar almuerzos o ayuda para que las familias obtuvieran recursos, sin tener que echar mano del trabajo de los niños, y revalorizar el trabajo docente.

Por otro lado, la pandemia del VIH/SIDA ha creado un problema añadido a la crisis de la educación, sobre todo en África Subsahariana, donde, en 1999, un millón de niños se quedaron sin maestros debido a esta enfermedad. Además, cuando un padre o una madre enferma de Sida, los hijos abandonan la escuela para cuidarlos, trabajar y sacar adelante a la familia.

SE PUEDE COSTEAR
LA ELIMINACIÓN DEL ANALFABETISMO

Lograr el objetivo de la enseñanza primaria universal para el 2015, según el Informe del Estado Mundial de la Infancia 2005, costaría unos 9.100 millones de dólares al año, lo que supondría menos de 100.000 millones en los años que quedan; una cifra que se puede conseguir si tenemos en cuenta que, en 2003, se invirtieron en Defensa, en todo el mundo, 956.000 millones de dólares. La reducción del 1% de los gastos militares anual podría proporcionar educación primaria a todos los niños del mundo. El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, declara al respecto: “Las cifras dejan muy claro que el mundo sí puede costear la eliminación del analfabetismo”.

ES POSIBLE Y SE ESTÁ CONSIGUIENDO

Los proyectos que apoya y financia Manos Unidas demuestran que es posible otro mundo donde los niños y las niñas disfruten del derecho a la educación primaria universal.

En el año 2005, Manos Unidas aprobó la financiación de 845 proyectos en 60 países empobrecidos. El importe fue de 44.305.687 euros y beneficiaron a 28.168.015 personas. De todos ellos, 288 eran proyectos educativos, con un importe de 12.625.532 euros y 3.716.714 beneficiarios.

PAÍSES PREFERENTES PARA MANOS UNIDAS EN 2007

SUDÁN

Sudán, situado en el noreste de África, tiene una extensión que equivale a cinco veces España. Su población, de unos 35.000.000 de habitantes, es producto de una realidad plural, con 572 etnias distintas. El 70% es de religión musulmana, y el 30% restante o animista o cristiano. Su emplazamiento geográfico, entre el mundo árabe y una tradición africana bien distinta, ha hecho de su territorio un lugar de enfrentamientos y división entre el norte y el sur del país desde tiempos muy remotos. A principios de 2005, el norte y el sur de Sudán firmaron un acuerdo de paz, después de 21 años de una cruenta guerra civil que había dado lugar a más de 2 millones de muertos y cuatro millones y medio de personas huidas de sus hogares, viviendo en campos de desplazados, bien en los desiertos del norte, bien en los países vecinos.
Sin embargo, cuando parecía que todo estaba en vías de solución, estalló el conflicto de Darfur, y a pesar de la reciente firma de la paz, se siguen cometiendo ataques y atrocidades sobre la población civil, sin que la comunidad internacional pueda poner fin a tanto horror. No obstante, la región del sur está ahora en paz.
A pesar de su precaria economía, con una esperanza de vida de 57 años, de su baja tasa de escolarización -el 50% para los niños y el 42% para las niñas-, una mortalidad infantil del 63‰ y un porcentaje de acceso al agua potable del 64%, su perspectiva de desarrollo es buena, pues las tierras del sur son muy fértiles -pueden obtener hasta tres cosechas al año-y tienen importantes yacimientos de petróleo.
Ante este panorama, Manos Unidas, que se había centrado durante la guerra en mejorar la situación de las personas desplazadas, sobre todo en el área de la educación, se está volcando ahora en ayudar a la reconstrucción y rehabilitación de las infraestructuras del sur, facilitando el regreso de los desplazados y ayudándoles a retomar su modo de vivir tradicional, con formación a todos los niveles, micro-créditos y abastecimiento de agua potable, así como asistencia sanitaria.

ECUADOR

Situado en el saliente noroeste de América del Sur, a lo largo de casi 800 km. de costa, bajo la línea ecuatorial o Ecuador terrestre, que da origen a su nombre, y con una superficie de 283.520 km2, Ecuador es uno de los países más pequeños de Sudamérica. Tiene aproximadamente 13 millones de habitantes, de los cuales, según el Sistema Integrado de Indicadores Sociales de Ecuador (SIISE), el 61’3% vive en la pobreza y, de estos, el 31’90 % vive en la pobreza extrema. Esta difícil situación se traduce en una elevada mortalidad infantil (34‰ nacidos vivos) y en un 11% de analfabetismo. La principal causa de esta situación se encuentra en una profunda desigualdad social, en la cual el 10% más rico de la población tiene en sus manos el 45’3 % de los ingresos nacionales. La dolarización de la economía ecuatoriana, a inicios del año 2000, consiguió cierta estabilidad macroeconómica, pero también un crecimiento de los movimientos migratorios. La emigración ecuatoriana es una de las más altas del mundo: 2’5 millones de ecuatorianos viven en el extranjero. Las remesas de los emigrantes constituyen, hoy día, la segunda fuente de ingresos del país después del petróleo.
Las principales estrategias de Manos Unidas en Ecuador, durante el último trienio de trabajo, han sido: la educación, a través de la mejora de la calidad de la enseñanza; la agricultura, apoyando acciones encaminadas a reforzar la seguridad alimentaria y mejorar los ingresos campesinos; la salud, incidiendo en políticas locales de atención sanitaria; y la promoción social, impulsando el fortalecimiento organizativo de los sectores populares. El desafío para Manos Unidas es seguir trabajando con los sectores más desfavorecidos, en la búsqueda de procesos de desarrollo a partir de la vitalidad y la fuerza endógena del pueblo ecuatoriano.

CAMBOYA

El reino de Camboya es un estado del Sureste de Asia, al sur de la península de Indochina. La mayoría de los habitantes, más de 13.800.000, descienden del gruyo racial khmer, de origen malayo, y el 90% vive en zonas rurales. La religión dominante es el budismo. La población ha vivido las duras experiencias del régimen de Pol Pot y de una prolongada guerra. Tras superar la crisis económica regional de 1997-1998, caracterizada además por la violencia civil y las luchas políticas, surge un país sin apenas infraestructuras, sin educación popular, sumido en una gran pobreza. Esta situación, unida a una gran corrupción y a la falta de un estado de derecho y un sistema judicial asentados, ha favorecido la implantación del tráfico de seres humanos como fuente de riqueza del turismo, que mueve miles de millones de dólares al año. Se calcula que 700.000 mujeres y niños son transportados anualmente por las redes de traficantes.
La pobreza extrema de mujeres y niños hace esperanzadora cualquier promesa de vida mejor, aunque ello implique caer en manos de mafias que usan la violencia extrema y las drogas para mantener la explotación de las víctimas. Atraídas por falsas promesas, las redes las trasladan a otros países, añadiendo así a la dominación la terrible condición de inmigrantes ilegales.
Los factores principales que contribuyen al aumento del tráfico sexual actual en el sureste asiático son el deseo de autosuficiencia de las mujeres y la pobreza en la que viven. A éstos, y a la violencia doméstica, los desastres naturales que empeoran la situación, los conflictos militares y la corrupción de las administraciones, se une la utilización de Internet, un aliciente más para el turismo sexual, en un mundo en el que se considera el mercado del sexo como otro cualquiera, legitimando así la explotación y el abuso de millones de seres humanos.
Manos Unidas viene trabajando desde hace varios años con los más vulnerables, a través de proyectos educativos con la mujer y la infancia. Es nuestra máxima prioridad, ya que esa infancia es el futuro de su pueblo.
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