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Bienvenido a nuestro mundo

Hno. Bill Firman (Trad. Paula Merelo Romojaro) -

 

La peluca se escurría por la cabeza de una pequeña niña. Un chiquillo con ojos sonrientes se agachaba detrás de ella mientras que otro, con una camiseta de Joe Cool, permanecía al fondo. Habían venido a pedirle un chupa-chups a la simpática hermana Cathy. Estos son los niños de Juba y este es su mundo.

A menudo me sorprendo a mí mismo pensando, cuando veo niños pequeños, que allí donde se encuentran, ese es todo su mundo. La mayoría nunca se ha aventurado más allá de sus hogares. Todo su universo, especialmente en las zonas más remotas, consiste en la tribu local y los tukuls con techos de hierba y suelos sucios en los que viven, sin gas, electricidad ni agua corriente. Sí, ven pasar coches y aviones pero viven en una feliz simplicidad. Uno ve niños muy pequeños deambular por las carreteras o jugar sin la presencia de un adulto alrededor que les observe. Este es fundamentalmente un mundo seguro siempre y cuando no lo tornen peligroso el LRA y otros grupos militares con muy poco respeto por los derechos humanos.

Los niños del campo de refugiados congolés en Makpundu han sido alejados de sus países de origen. Imagino que deben compartir algo de la preocupación de sus padres por las actividades del LRA. Agradecen la presencia tranquilizadora del padre Mario y el apoyo que les brindan nuestras hermanas en Rímense. Sin embargo, son felices. Igual que otros niños, sonríen, juegan, ríen y soportan o disfrutan- el colegio (si tienen la suerte de poder ir al colegio). Les encanta que les fotografíen y se ríen con emoción al ver sus caras en la pantalla digital de las cámaras. También los adultos, aunque muchos en las ciudades ponen pegas a que se les hagan fotos. 

Las preguntas en mi mente no son profundas. ¿Por qué una madre especialmente en este clima- pondría una peluca roja en la cabeza a su hija tan pequeña? ¿Cuánta hambre de pan, o de afecto, tiene el niño que se encuentra a la puerta? ¿Cómo han aprendido a vivir con los peligros naturales como las serpientes o los escorpiones? La hermana Margaret y yo íbamos caminando por la carretera de Nzara cuando ella divisó una gran serpiente moviéndose hacia una pila de troncos talados. Su grito alertó a un adolescente que comenzó tranquilamente a lanzar piedras a la cobra de 2,5m hasta conseguir que huyera. ¡Margaret y yo nos mantuvimos a distancia! El bosque y sus peligros forman parte de su mundo.

En este mundo, sin las serpientes pero repleto de lluvia y lodo, dimos con alegría la bienvenida al hermano Ambrose, el provincial australiano de los Hermanos de La Salle, quien previamente nos invitó al hermano Denis y a mí a venir aquí. Bienvenido a nuestro mundo-le dijimos, no en esos términos exactos pero sí mostrando un gran aprecio por el hecho de que se hubiera tomado el tiempo de venir a comprender algo mejor este mundo singular del pueblo de Sur-Sudán. Es ciertamente bueno contar con un apoyo tan alegre y motivador. El hermano Ambrose se alegró también de encontrarse con nuestro colega indio, el hermano Heldon, a quien conoce de visitas previas a la India, y con otros miembros de SSS (Solidaridad con Sur-Sudán).

Peter Stemp, de los EEUU, llegó en el mismo avión desde Addis Ababa que el hermano Ambrose para comenzar una visita de seis semanas con el fin de familiarizarse con Sur-Sudán. Para que algunos de nosotros podamos vivir y trabajar en este país del tercer mundo, es necesario que otros recauden fondos en el primer mundo. Peter se ha unido al equipo de SSS para preparar distintos proyectos que presentar a varias organizaciones filantrópicas y fundaciones, no solo para conseguir fondos para el desarrollo, sino también para ayudarnos a alcanzar una estabilidad a largo plazo.

El jesuíta Teilhard de Chardin escribió: Lo que más llena en la vida es haber sido capaz de dar gran parte de uno mismo a los demás. Algunos de nosotros podemos dar a través del servicio y otros apoyando, económicamente o de otras maneras. El poeta afroamericano, Dr. Maya Angelou, escribió: He descubierto que, entre otros muchos beneficios, dar libera el alma del dador. El mundo de los liberados es un buen lugar en el que estar. 

Hno. Bill

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