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Benedicto XVI a los religiosos

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masdecerca.com - Sábado 27 de Noviembre del 2010

 

Hoy, día 26 de noviembre, a las 12 del mediodía, en la Sala Clementina, el Papa Benedicto XVI ha recibido en Audiencia a los participantes en la Asamblea General Semestral de la Unión de Superiores Generales (USG).Está presente también el Comité Directivo de la Unión Internacional de lasSuperioras Generales (UISG).
El Papa ha dirigido unas bellísimas palabras de amor y agradecimiento a la vida consagrada. Palabras cálidas de padre que alienta y sabe estimular lo mejor de sus hijos. En sus palabras se hace evidente un análisis profundo y un tono bien distinto del de algunos eclesiásticos que, en los últimos tiempos, alarmaban y desasosegaban a la comunidad cristiana por su falta de esperanza y confianza en esta forma de vida que -en palabras del Papa- tiene su origen en el Señor.
Por su alto valor para la vida consagrada, desde masdecerca.com hemos hecho el esfuerzo de ofrecer íntegramente la traducción de este discurso.
Queridos Hermanos y hermanas,
Estoy contento de encontraros con ocasión de la Asamblea Semestral de la USG que estáis celebrando en continuidad
 con la del pasado mes de mayo sobre el tema de la Vida Consagrada en Europa. Saludo al presidente Don Pascual Chávez, a quien agradezco las palabras que me ha dirigido, como también al Consejo Ejecutivo. Un saludo particular al comité directivo de la UISG y a los numerosos superiores generales presentes. Extiendo mis palabras a todos vuestros hermanos y hermanas esparcidos por todo el mundo, especialmente a aquellos que sufren por testimoniar el Evangelio. Deseo expresar mi vivo agradecimientopor todo lo que hacéis en la Iglesia y con la Iglesia en favor de la evangelización y del hombre. Pienso en las múltiples actividades pastorales en las parroquias, en los santuarios, en los centros de culto; por la catequesis y por la formación cristiana de los niños, jóvenes y adultos, manifestando así vuestra Pasión por Cristo y por la Humanidad. Pienso el su gran trabajo en el campo educativo, en la universidad y en las escuelas; en las múltiples obras sociales, a través de las cuales salís al encuentro de los hermanos más necesitados con el mismo amor de Dios. Pienso también en el testimonio, a veces arriesgado, de vida evangélica en las misiones Ad-gentes, en circunstancias, a veces, difíciles.
Vuestras dos últimas asambleas han estado dedicadas a considerar el futuro de la vida consagrada en Europa. Esto ha significado repensar el sentido mismo de vuestra propia vocación, que comporta, ante todo, el buscar a Diosquaerere DeumSois por vocación “buscadores de Dios”. A esta búsqueda consagráis las mejores energías de vuestra vida. Pasáis de las cosas secundarias a aquellas esenciales, a aquellas que son en verdad importantes. Buscáis lo definitivo, buscáis a Dios, mantenéis la mirada dirigida a Él. Como los primeros monjes, cultiváis una orientación escatológica: buscáis las cosas que permanecen, aquello que no pasa. Buscáis a Dios en los hermanos que os han sido dados, con los que compartís la misma vida y misión. Lo buscáis en los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, a los cuales sois enviados para ofrecerles, con la vida y la palabra, el don del Evangelio. Lo buscáis, particularmente, en los pobres, primeros destinatarios de la Buena Noticia (Lc 4,18). Lo buscáis en la Iglesia, donde el Señor se ha hecho presente, sobre todo en la Eucaristía y en los otros sacramentos, y en su Palabra, que es vía maestra para la búsqueda de Dios, que introduce en el diálogo con Él y en la que revela su verdadero rostro. ¡Sed siempre apasionados buscadores y testigos de Dios!
La renovación profunda de la vida consagrada parte de la centralidad de la Palabra de Dios, y, más concretamente, del Evangelio, Regla Suprema para todos vosotros, como afirma el Concilio Vaticano II en su decreto Perfectae Caritatis (n.2) y como muy bien entendieron vuestros fundadores: la vida consagrada es una planta rica, llena de ramas, que hunde sus raíces en el Evangelio. Así lo demuestra la historia de vuestros institutos, en los que la firme voluntad de vivir el mensaje de Cristo y consagrar la propia vida a ello, ha sido y es el criterio fundamental del discernimiento vocacional y de vuestro propio discernimiento personal y comunitario. Es el Evangelio vivido cada día el elemento que da encanto y belleza a la vida consagrada y la presenta ante el mundo como una alternativa fiable. De esto tiene necesidad la sociedad actual; esto es lo que espera la Iglesia de vosotros: ser Evangelio viviente.
Otro aspecto fundamental de la vida consagrada que quisiera resaltar es lafraternidad: “confessio Trinitatis” (VC,41) y parábola de la Iglesia Comunión. A través de esta, en efecto, pasa el testimonio de vuestra consagración. La vida fraterna es uno de los aspectos que más buscan los jóvenes cuando se acercan a vuestra vida; es unelemento profético importante que ofrecéis en una sociedad fuertemente individualista. Conozco los esfuerzos que estáis haciendo en este campo, como también conozco la dificultad que conlleva la vida en comunidad. Es necesario un serio y constante discernimiento para escuchar aquello que el Espíritu dice a la comunidad (Ap 2,7), para reconocer aquello que le viene del Señor y aquello que le es contrario (VC,73). Sin el discernimiento, acompañado de la oración y de la reflexión,la vida consagrada corre el peligro de acomodarse a los criterios de este mundo: individualismo, consumismo, materialismo; criterios que hacen venir a menos la fraternidad y perder el encanto y el mordiente de la misma vida consagrada. Sed maestros de discernimiento para que vuestros hermanos y hermanas asuman estehabitus y vuestras comunidades sean signo elocuente para el mundo de hoy. Vosotros, que ejercéis el servicio de la autoridad y que tenéis la encomienda de guiar y proyectar el futuro de vuestros institutos religiosos, recordad que una parte importante de la animación espiritual y del gobierno es la búsqueda común de los medios que favorecen la comunión, la mutua comunicación, el calor y la verdad en las relaciones recíprocas..
El último elemento que quiero resaltar es la misión. La misión es el modo de ser de la Iglesia y, en esta, de la vida consagrada. Forma parte de vuestra identidad; os empuja a llevar el Evangelio a todos, sin fronteras. La misión, sostenida por una fuerte experiencia de Dios, por una robusta formación y una vida fraterna en comunidad, es una clave para comprender y revitalizar la vida consagrada. Id, pues, y haced vuestro el desafío de la nueva Evangelización en fidelidad creativa. Renovad vuestra presencia en los areópagos de hoy para anunciar, como lo hizo San Pablo en Atenas, al Dios desconocido.
Queridos superiores generales, el momento actual presenta para no pocos institutos el dato de la disminución numérica, particularmente en Europa. Sin embargo, la dificultadno debe hacer olvidar que la vida consagrada tiene su origen en el Señor: es querida por Él para la edificación y la santidad de su Iglesia, por eso la misma Iglesia no será nunca privada de ella. Os animo a caminar en la fe y en la esperanza, os pido unrenovado empeño en la pastoral vocacional, así como en la formación inicial y permanente.
Os confío a la Bienaventurada Virgen María, a vuestros Santos Fundadores y Patronos, mientras, de corazón, os imparto mi bendición apostólica, que extiendo a vuestras familias religiosas.

(traducción: A. Vargas para  masdecerca.com)
etiquetas : vida religiosa, CIVSVA,
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