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Así me despedí de mi gente de la selva.

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F.P. cmf. - Martes 05 de Junio del 2007
Amigos y amigas del alma:

Un gran grito de alegría les ofrezco en esta despedida: a ustedes y a Dios.
Y una profunda gratitud. Toda la música y el color que he vivido con ustedes.
Poco a poco, pero siempre a vuestro lado, hemos rescatado nuestro existir de la amargura. Las piedras que habíamos recogido para arrojarlas contra alguien, se nos han caído de las manos; hemos descubierto que el perdón es nuestra victoria. La inocencia, la ternura y la pacífica posesión de la belleza es ahora mismo lo que tenemos y compartimos. Así hemos vivido nuestro encuentro y eso ha significado el regalo que supuso para nosotros encontrarnos en el camino de nuestras vidas: una plenitud de paz y claridad, de pacífica serenidad y de alegría interior. Y eso mismo, y sólo eso mismo, en esta HORA de tener que separarnos, es lo que generosamente y con agradecimiento queremos entregar a su Dueño: todo lo que hemos sido juntos, todo lo que hemos descubierto y aprendido juntos, todo lo que hemos luchado y construido juntos.

¿Quién es mi madre?, ¿quiénes mis hermanos? Tú mismo, ustedes todos, mis amigos. Los niños de la catequesis, los integrantes de cada uno de los grupos parroquiales. Pero también “esa” prostituta caída en el suelo y despreciada, “aquellos” niños huérfanos en su propia casa, “tantos” enfermos que malviven o se mueren, y no puedo evitarlo; una niña de ocho años violada, “multitud” de ancianos en tanta soledad y “muchísimos” olvidados... Sí, ¿quién mi madre y quiénes mis hermanos? Gracias, Padre Dios, y gracias, pueblo mío, por haberme proporcionado las respuestas: ellos y ellas; los primeros, pero también los segundos.

Bueno, y ya está bien de decir cosas. Todo nos lo hemos dicho, cada día, en esa experiencia de haber vivido unidos.
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3 comentarios

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Comentarios
¡Qué hermoso cuando el AMOR es tan palpable! Tus palabras están llenas de amor, de amor por el pobre, por el que no es nada, y sin embargo, como tú muy bien sabes, lo es todo para Dios. Allí, sin lujos, sin pompa, allí estaba el Señor. Sucio, dolido, despreciado. Tú, hermano, limpiaste, consolaste, diste de comer... No es necesario recordar a quién diste de comer, a quien limpiaste y a quien consolaste... Tu premio es Él y ya lo tienes. Nosotros debemos tener claro dónde está Dios. Muchas veces actuamos ceremoniosamente, situándole donde no le apetece estar. Nos encanta manejar al mismo Dios, tenerle localizado, adornado y enjaulado. Gracias por tu testimonio, hermano F.P., un abrazo.
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julio julio
el 5/6/07
"Bueno, y ya está bien de decir cosas. Todo nos lo hemos dicho, cada día, en esa experiencia de haber vivido juntos"
Así terminas tu testimonio. Gracias. por compartir vida...
"Decirle al mundo entero que estamos convencidos de que solo la sabiduría y la fuerza del amor, que es Dios mismo reorientará el rumbo de la historia y vencerá el odio, la violecia, la injusticia y la mentira"..."Pero el mundo de hoy más que palabras necesita hechos"..."Nuestra condición de discípulos nos exige ser testigos del amor de Dios, prolongando su amor en la historia hacia los más pobres y marginados..."
Estas palabras han resonado con fuerza en APARECIDA.
Necesitamos testimonios para impulsarnos a vivir evangelicamente "aquí y ahora". Gracias por el tuyo.
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Lucia Lucia
el 6/6/07
Hermoso!!
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maryvc
el 27/12/11
Por favor escriba las letras como se muestran.

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Jn 16,16-20. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.

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