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Aprendiendo a 'estar' en la presencia de Dios.

Nicolás de Ma. Caballero, cmf -

    Muchos ‘oran’ pero, al parecer, pocos son los ‘orantes’. Se puede estar vivo como ‘hacedor’ de cosas y dinamizador de movimientos, y muerto o debilitado como realidad teologal. Al parecer, muchos hacen de la oración un ‘fragmento’ de su vida; pocos, en cambio, hacen de la oración ‘eje’ de su vida.

    Tenemos mucho adoctrinamiento sobre la oración y mucho prurito de hablar de ella como un referente necesario; pero, es menos, al parecer, nuestra cultura oracional, la que afecta a nuestro corazón, a nuestra necesidad insondable de ser completos: de ‘ser’, simplemente. ‘Si hay algo (…) que deje mucho que desear, es  ciertamente la educación para la oración’(R. Graef).

    Sentimos poca necesidad de fundamentar nuestra relación con Dios en la oración; mucha, por el contrario, en nuestra propia actividad, o activismo, que puede representar una tragedia teologal disimulada: ‘estoy muy ocupado’; ‘no tengo tiempo’. Y es cierto. Pero, tal vez no tenemos tiempo porque no valoramos suficientemente la eficacia de lo que parece una pérdida de tiempo en la soledad de estar con Dios en su soledad y en la nuestra recuperada. Me complace la definición de ‘enamorarse’ de la lengua inglesa: fall in love; ‘caer en el amor’.
Por otra parte, es necesario restablecer el equilibrio de saber ‘estar con la multitud’ y de saber ‘estar solos ante el solo’, como formula un Padre de Iglesia. Es éste un equilibrio que hay que enseñar y que hay que aprender: realizar nuestra singularidad, nuestra ‘soledad’, como un jarro de arcilla modelado en un sosegado taller de alfarero; y saber pasar a ser de utilidad pública y poder dar de beber de ese jarro, agua fresca, por amor al Maestro. Sabia la afirmación del Tao-Te-King: ‘Modelando el barro se hacen las vasijas, y es de su vacío del que depende la utilidad de las vasijas de barro’ (LV [XI]). En nuestra cultura de la exterioridad no es fácil, ni se entiende bien, cómo elaborar esa ‘invisibilidad’, que es nuestro vacío, como una gran utilidad para estar en la presencia de Dios y para estar en el pueblo. Y, no obstante, es una responsabilidad que nace en la soledad de ese desierto y ‘despoblado’ (éremos) (Mc 1,35), imprescindible para buscar y realizar la sublime singularidad que nos puede revelar quiénes somos de verdad. Él nos conoce por nuestro nombre propio (Jn 10,3). Y no es el nombre ‘de pila’-como se dice; es el nombre que nos da en un acto original y exclusivo cuando nos nombra, nos llama y nos crea. Esa llamada es una vocación singular, que tenemos que desarrollar porque es una responsabilidad. El vacío, la soledad, el desierto nos la descubre. A partir de ahí, y desde ahí, nace la fidelidad a una multitud que nos busca (Mc 1,37).

    Buscando nuestra singularidad como vocación encontramos nuestra presencia entre los hombres, el pueblo, la gente (ójlos, dice la escritura). Y es la forma de afirmar nuestra presencia en la Iglesia, que tiene como quehacer esencial la oración: ‘La Iglesia es la sociedad de hombres que oran. Su fin primordial es enseñar a orar1. ‘Hace falta, pues, que la educación en la oración se convierta de alguna manera en un punto determinante de toda programación pastoral”2.

    Necesitamos recuperar esa singularidad que, paradójicamente, nos inserta y se realiza del todo en un proyecto común, enriqueciéndolo con una presencia adquirida sólo en esa sublime soledad de ser uno mismo en la presencia de Dios. Como Jesús, a quien le definía esa relación singular con su Padre, de la que habla Joseph Ratzinger (Benedicto XVI): ‘Para entender a Jesús resultan fundamentales las repetidas indicaciones de que se retiraba ‘al monte’ y allí oraba noches enteras, ‘a solas’ con el Padre3.

    Una auténtica cultura de la interioridad nos devolvería la idea y el sentimiento de que la oración es la clave de nuestra verdad y de nuestra ‘identidad’ como ‘personas’. La oración implica, no sólo la verdad de nuestra relación con Dios, sino también, una verdadera experiencia humana. ‘Ser’ es ‘ser orante’, y en la medida en que lo somos. Acabo de releer la afirmación del Abad Guillermo: ‘Nos habías hecho para algo que no podíamos ser sin amarte’ (Lunes III semana de Adviento).
Tal conciencia de presencia no la realizamos fundamentalmente, ni principalmente, desde el propio trabajo, actividad o activismo; la realizamos, imprescindiblemente, desde nuestra singular pobreza de ‘ser sólo una relación de amor’ desde nuestra pobreza reencontrada.
A elaborar esa bella y esencial ‘vacío-utilidad’ de nuestro jarro de arcilla deseo dedicar algunos breves escritos. Aunque teoría, pueden facilitar siquiera un poco, y en algunos, algo de lo que llamo ‘cultura de la oración’.


  1. Pablo VI, La Iglesia es la sociedad de los que oran, Audiencia general, 20,VIII, 1966.
  2. Juan Pablo II ,‘Novo Millennio ineunte’,34.
  3. Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret, La Esfera de los Libros, Madrid 2007, 29.
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icono comentarios 10 comentarios

Comentarios

RAQUEL VALLEJOS ORELLANA RAQUEL VALLEJOS ORELLANA
el 12/1/10
AGRADEZCO A DIOS POR HABER ENCONTRADO ESTE SITIO.ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON EL TEMA DE LA ORACION. ME ALEGRA MUCHO EL PODER CONTARLE QUE GRACIAS AL"DIVINO MAESTRO" NO PUEDO COMENZAR EL DIA SIN HABER HECHO MI ORACION: EL REZO DEL ROSARIO, AL ESPIRITU SANTO, LA LECTURA DE LA PALABRA,LA MEDITACION DE ESTA HACIENDOME LAS PREGUNTAS ¿QUE ME DICE ESTA PALABRA? Y ¿ QUE LE DIGO YO ? Y AHI COMIENZA UNA RELACION ENTRE EL Y YO.

MUCHAS GRACIAS
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Blanca Blanca
el 12/1/10
Con tropiezos, errores y dolores en el alma, la oración es lo que me ha mantenido unida a él, hablándole, escuchándolo o "simplemente" contemplándolo. He quedado maravillada del poderoso motor que es del amor fraterno cuando hacemos oración más de uno por una o varias causas en común.
Saludos cordiales.
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Juan José Juan José
el 13/1/10
Te felicito y comparto lo que expones. La oración debería empaparnos como el agua a una esponja. El orante ora hasta cuando duerme (el peregrino ruso, la Filocalia de la oración de Jesús, Serafín de Sarov...) Quizás hemos leído mucho y hemos puesto en práctica algo menos. Creo que el primer paso es ser conscientes de ello y a partir de ahí tomarnos nuestra espiritualidad como algo integral en nuestras vidas. Yo me apunto desde ya!
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M.B.B. 13-1-10 M.B.B. 13-1-10
el 13/1/10
SI POR GRACIA DE DIOS TRATAMOS DE MANTENER VIVA LA FE QUE DE ÉL RECIBIMOS, DEBEMOS ESTAR CONSCIENTES QUE SOLAMENTE PUEDE SER PERDURABLE POR ESA RELACIÓN A LA QUE LLAMAMOS: ORACIÓN. POR LO QUE EN TODA OCASIÓN Y LUGAR, A SABIENDAS QUE EN TODO Y EN TODOS, EN TODO MOMENTO Y LUGAR, EL DIOS TRINO Y UNO AL QUE CON LA VIDA TODO SE LO DEBEMOS, ÉL, SIEMPRE, SIEMPRE ESTÁ, DESDE AQUÍ A LA ETERNIDAD. LA ORACIÓN ES EL VÍNCULO QUE UNE AL TODO ABSOLUTO CON LA NADA INSIGNIFICANTE. SOLAMENTE POR SU AMOR Y ESA RELACIÓN, QUE ES DECICIÓN PROPIA, HA QUERIDO ELEVARNOS A LA DIGNIDAD DE HIJOS SUYOS. GRACIAS GRACIAS SEÑOR.
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SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR
el 11/2/10
ME GUSTO MUCHÍSIMO EL COMENTARIO Y ME APUNTO A VIVIR SIEMPRE EN ACTITUD DE ORACIÓN. DESDE HACE AÑOS SOY BUSCADORA DE TODO LO QUE SE REIERE A LA ORACIÓN, POR ESO LO DISFRUTÉ Y DOY G R A C I A S, POR HABERLO ENCONTRADO.
SÍ, EN LA SOLEDAD, QUIERO ENCONTRARME CADA DIA CON EL...; UNIDOS PODEMOS LOGRAR UNA GRAN CADENA DE ORANTES, PARA QUE LA IGLESIA SEA NUESTRA CASA DE ORACIÓN Y QUE TANTOS QUE IGNORAN AL DIOS DE LA VIDA LO PUEDAN ENCONTRAR COMO CAMINO VERDAD Y VIDA
MJM.
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SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR
el 11/2/10
GRACIAS POR ESTE MAGNIFICO ARTÍCULO.
SIEMPRE HE SIDO BUSCADORA DE COMO LLEGAR A TENER UN ENCUENTRO CADA VEZ MAS PROFUNDO CON EL DIOS DE LA VIDA.
ESPERO QUE UNIDOS Y ORANDO UNOS POR OTROS, LOGREMOS ESE VERDADERO VACÍO, PARA QUE EL TORRENTE DEL AMOR DE DIOS, SE HAGA REALIDAD, Y LUEGO EL ENCUENTRO CON LOS HERMANOS SEA MAS HUMANO, COMPARTIENDO CON TODOS EL AMOR QUE LLEVAMOS DENTRO PORQUE LO TENEMOS A ÉL.
G R A C I A S !
M.JM.
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SILENCIO SILENCIO
el 16/4/10
TRABAJO,SILENCIO Y MEDITACION,ESA ES LA CLAVE.
HUIR DEL MUNDANAL RUIDO PARA ESCUCHAR LA VOZ DE NUESTRO INTERIOR ORANDO EN COMUNION CON NUESTRO PADRE CELESTIAL. Y A PARTIR DE AQUI ENTENDER EL MUNDO DE OTRA FORMA, MIRARLO CON LOS OJOS DE JESUS Y TRATAR DE INVOLUCRARNOS DE MANERA POSITIVA Y ENTENDER Y AYUDAR A NUESTRO PROJIMO. PARA EMPEZAR, NO HAY QUE HACER ACEPCION DE PERSONAS. DESPOJARNOS DEL CUERPO DEL "MUNDO" Y REVESTIRNOS DEL NUEVO CUERPO EN CRISTO JESUS. LO DEMAS VENDRA POR AÑADIDURA.
UN ABRAZO
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antonio antonio
el 17/10/10
Vivir en la presencia de Dios no es un esfuerzo mental ni imaginativo. No es el descubrimiento de una cercanía física. Es, en mi humilde opinión, el descubrimiento de que vivimos en una especie de océano de amor, que comenzó con la creación en que vivimos y que permanerá en otra dimensión distinta de lo creado. Pero ese amor, del principio del medio y del fin, empapa toda realidad. Un amor que Jesús sintetizó en la palabra "Abba". Vivir en la presencia de Dios es sentir que estamos en las manos del Padre constantemente. Que basta cerrar los ojos, mirar hacia dentro y decir: "Padre bueno que estás aquí presente, yo te alabo y te bengido; te doy graciias y te amo; concédeme tu misericordia por Jesús tu Hijo, y sigue cuidando de mí".
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haroldsanchezs haroldsanchezs
el 18/11/11
ABBA PADRE!!! CUANDO SE ORA DE CORAZÒN SE ARMA UN ESTADO EN EL QUE FLUYEN EN EL AMBIENTE LAS PALABRAS CORRECTAS PORQUE ESTAS VAN ATADAS AL CORAZÒN Y MENTE DE NUESTRO CREADOR,POR ESTO LA PALABRA TIENE EL PODER DE GENERAR VIDA O DE DESTRURILA,POR ESTO DEBEMOS TENER PASCIENCIA Y CADA DIA ORAR SIN BUSCAR PALABRAS REFORZADAS SOLO DEJAR FLUIR NUESTROS MÀS SINCEROS DESEOS PARA NOSOTROS Y LUEGO ESE BIENESTAR TRANSMITIRLO PARA CON LOS DEMÀS.SI ORAS DE VERDAD NO PUEDES SER EGOISTA,NO PUEDES SER PRETENCIOSO,NO DEBES EXIGIR,DEBES ALABAR PUES DIOS NUESTRO SEÑOR YA SABE DE ANTEMANO QUE REQUIERES Y QUE PUEDES POSEER,YA QUE NO TODOS ESTAMOS PREPARADOS PARA RECIBIR Y MENOS PARA DAR.
GRACIAS PADRE NUESTRO POR TU INMENSO AMOR,POR TU DESBORDADA MISERICORDIA,POR TU ABUNDANCIA LA CUAL SACIARA AL MUNDO,AM ... » ver comentario
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rosanaalvarado rosanaalvarado
el 5/4/12
me encanta este articulo es un espacio magnifico
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