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África Sub-sahariana y la crisis financiera mundial

UMOYA (Patrick N.Osakwe - AEFJN) -
El presente milenio comenzó con una sensación de optimismo cara al crecimiento sostenido y la reducción de la pobreza en el África Sub-Sahariana (ASS). Mejor gestión económica, progresos en gobernabilidad, alza de precios en sus recursos, reducción de conflictos armados y creciente ayuda internacional, estos factores alimentaron la esperanza de un futuro más brillante para la región.

 No hay duda de que la actuación económica de ASS  ha justificado este optimismo. La evidencia muestra los notables progresos que se han hecho desde 2000: la tasa de crecimiento en ASS ha subido del 3,7% en el periodo 1996-2000 hasta el 6,3% entre 2003 y 2007, mientras que la inflación bajó del 18,8% al 8,2% en el mismo periodo.

Impacto de la crisis financiera en el África Sub-Sahariana

Pese al crecimiento en  economía y en optimismo, existe la preocupación de que la reciente crisis financiera global pueda erosionar estos avances.(3). Aunque es demasiado pronto para valorar la magnitud exacta del impacto potencial de la crisis en ASS, es importante considerar lo siguiente: Primero, la crisis va a tener efectos a corto y medio plazo en ASS, que van a diferir en magnitud dependiendo de la duración de la crisis. Segundo, El impacto variará según los países dependiendo de su producción, de sus estructuras de exportación, de su exposición al sistema internacional financiero, y de su capacidad propia para atenuar el potencial negativo de la crisis. Por ejemplo, países con fuertes posiciones fiscales o con grandes reservas de divisas internacionales, serán menos susceptibles de verse severamente afectados. Más aún, los países africanos con baja inflación estarán en mejores condiciones para utilizar la política monetaria y suavizar el impacto de la crisis, ya que esta política no se vería constreñida por la necesidad de luchar contra la inflación.

Efectos a corto plazo.

En general, los efectos a corto plazo en ASS deberían ser relativamente pequeños, dado que la mayoría de los países africanos están desvinculados del sistema financiero internacional. Más aún, la existencia de variaciones  en los controles de cambio y la falta de exposición a los mercados de los países desarrollados significan que la región no tendrá que afrontar un riesgo sistemático, y por tanto la disrupción en los créditos a los mercados debe ser mínima. (4) Por supuesto, en economías más fuertes  cuyos mercados están más expuestos  al sistema financiero internacional, el impacto podrá ser más pronunciado. Ya hay evidencia creciente de que las bolsas de Sudáfrica y Nigeria, por ejemplo, están sintiendo el efecto de la crisis.

Efectos a medio plazo.

Los efectos a medio plazo en ASS dependerán de cuatro factores clave. El primero  es el grado en el que la crisis lleve a una severa recesión a los EEUU y a Europa, lo que ciertamente tendría un efecto negativo en otros países industrializados, dada la interdependencia de las economías a través del mercado y de las inversiones extranjeras. Esto tendría un efecto contagioso en los países africanos   a través de los siguientes canales:

El Comercio Internacional es la fuente clave de crecimiento en las economías modernas. Una desaceleración en la actividad económica en los países industrializados tendría un efecto negativo en las exportaciones a los países africanos y llevaría a la reducción del crédito mercantil. Dado que el comercio es una fuente importante de divisas extranjeras, esto llevaría a reducir la capacidad de los países de importar capital y recursos necesarios para las industrias locales.
Las Inversiones directas de capital extranjero fallarían como resultas del desplome global. Esta reducción en el flujo de capital pondría bajo presión las tasas de intercambio y reduciría las inversiones en infraestructuras y en los sectores productivos, llevando al cierre de fábricas y al crecimiento del paro.
Las remesas tienen tendencia a ser más estables que otros flujos de capital. Sin embargo una profunda recesión en los países industrializados, al afectar a los emigrantes, habría una reducción en su capacidad de transferir dinero a sus países de origen. Una reducción en remesas significa un endurecimiento en las condiciones de vida de los receptores, ya que ellos carecen de “redes de seguridad”.

Aunque hay un consenso creciente  sobre el hecho de que la crisis llevará a una significante desaceleración a la economía de los EEUU a corto plazo, no está claro si esto llevará también a una seria recesión. Dicho esto, acciones recientes y declaraciones hechas por la administración Bush en EEUU, así como por parte de líderes de los países del G8, sugiere que están preparados para tomar las necesarias medidas. Asumiendo que sus acciones tengan el resultado buscado, es poco probable que los mayores países industrializados sufran una severa recesión. Por tanto el impacto de la crisis en África que puede venir por este canal puede no ser tan serio como podría esperarse.

El segundo factor que determinará el grado de los efectos a medio plazo en ASS son las expectativas inflacionistas en la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo de los países OECD. Si las recientes facilidades monetarias (5) junto con la implementación de los estímulos fiscales llevan a unas perspectivas de inflación, existe la posibilidad de que las autoridades monetarias en esos países eleven las tasas de interés para alejar la inflación y preservar el valor de su moneda. Este alza aumentaría el coste de los créditos, haciendo que para los países africanos fuera más difícil acceder a ellos.  Los países con alta deuda en dólares verían también cómo aumenta la dificultad para servir su deuda. Más aún, una subida en las tasas de intereses puede desacelerar la economía de los países industrializados y reducir la demanda de exportaciones africanas, con consecuencias negativas para el crecimiento y la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

El tercer factor que determinará el efecto a medio plazo en ASS es el precio de los bienes. El reciente boom en los precios ha jugado un papel importante en el crecimiento de la región. Si la desaceleración resulta en un decrecimiento de la demanda de bienes primarios, tendrá un efecto devastador en la región. Lo que está ocurriendo en China y la India (actores básicos en la adquisición de bienes), es crítico en términos del impacto de la crisis en los precios de los bienes. En este momento, hay indicaciones de que la economía china está decreciendo debido a la crisis: Predicciones para los primeras tres cuartas partes del año 2008 sugieren que la economía crezca un 9%, bien por debajo del doble dígito de los últimos años.

El factor final que determine los efectos a medio plazo es lo que ocurra con la Ayuda Oficial al Desarrollo (ODA) que fluye hacia ASS. Si los países OECD responden a la desaceleración reduciendo los flujos de ODA, esto aumentará el impacto potencial de la crisis en las economías africanas: Un gran número de países en la región dependen de las ODA para financiar sus presupuestos. Estas acciones reducirían el espacio fiscal a  disposición de los países africanos para atenuar el impacto de la crisis. En el pasado, las ODA han sido más pro-cíclicas que contra-cíclicas, dando a los políticos africanos buenas razones para preocuparse.

Respuestas políticas

La presente crisis financiera llama a acciones desde los países sub-saharianos y desde la comunidad internacional en orden a mitigar el impacto en la región. Se da por supuesto la necesidad de una mejor regulación y supervisión de los sistemas financieros en ASS. Dado que los bancos en ASS  tienen el 80% de los bienes del sistema financiero, el coste de una crisis bancaria es alto, así como la necesidad de una fuerte vigilancia sobre el sistema para reducir la vulnerabilidad. Al tiempo, la mayoría de los países de la región no tiene capacidad para descartar instituciones que fallan. Por tanto los gobiernos necesitan recapitalizar sus bancos domésticos para asegurar un fuerte capital de base.

En algunos países, hay margen para utilizar las divisas extranjeras atenuando los efectos de la crisis y financiar cualquier posible descenso en los flujos de capital. En los países que carecen de reservas, será precisa la ayuda internacional.

Otra respuesta de política doméstica sería el adoptar un régimen más flexible en la tasa de cambios. Esto permitiría al valor nominal de la tasa absorber algo del impacto externo y reducir los efectos reales en la economía del país. (6). También reduciría la posibilidad de una crisis en las tasas de cambio.

Los países desarrollados tienen un papel importante que representar ayudando a los países africanos a responder a la crisis. Deben resistirse a la tentación de reducir las ODA, y por el contrario, cumplir su promesa de doblar la ayuda para el 2010. Más asistencia  capacitará a los países africanos a resistir el impacto de cualquier cambio en el flujo de capital, y reducir lo que podría llevar a gastar menos en los sectores sociales, lo que tendría una seria repercusión en la lucha por la reducción de la pobreza.

A nivel internacional, también se ve la necesidad de más involucración de los países africanos en las discusiones sobre cómo mejorar la gestión del sistema financiero internacional. En particular, deberían tener representación en cualquier nueva arquitectura gubernamental que se dibuje para evitar crisis financieras globales. Esto es especialmente importante dadas las consecuencias de la reciente crisis que sobrepasan fronteras, y que los países africanos carecen de redes de seguridad para atenuar el impacto potencial de dichas crisis.

Notas:
  1. Patrick N. Osakwe  es Jefe de Desarrollo Financiero de la Comisión Económica de las N.U. para África. Addis Abeba, Etiopía.
  2. Esfuerzos recientes de los líderes del G8 han sido críticos  al enfocar su atención en las necesidades de desarrollo de África. Por ejemplo, el Plan de Acción para África del G8 adoptado en Kananaskis, Canadá, y el de la cumbre de Gleneagles de 2005, fueron pasos importantes para galvanizar la ayuda internacional para el desarrollo en África.
  3. La reciente crisis financiera global empezó en los EEUU, y fue desencadenada por el colapso del mercado “sub-prime” en Agosto 2007.
  4. El número de bancos de propiedad extranjera  está creciendo en África, hasta el punto de que bancos multinacionales responden a la crisis actual retirando sus fondos de sus filiales en África, lo que representa una fuente importante de vulnerabilidad.
  5. En Octubre, la Reserva Federal de los EEUU, en coordinación con los bancos centrales de Europa y Asia, redujo los  tipos de interes.
  6. Osakwe, P.N y Schembri,L.!998. Crisis de las divisas y de los tipos de cambio en 1990: Banco de Canadá Informe de Otoño 23.28. Ver también: Agbeyegbe,T.D. y Osakwe,P.N. 2005. Volatibilidad de las tasas de cambio y elección de regímenes en los mercados emergentes. Diario económico de Asia, 15, 1005-1022
  7. Osakwe y Schembri, 1998.
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