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8. Amaos como yo os amo

Ciudad Redonda, Ciudad Redonda -

CARTA DEL MAESTRO

Querido/a hermano/a:

Yo sé que tienes muchos sueños. Sé que estos sueños han ido cambiando ¡con el paso del tiempo. No sueñas lo mismo ahora que cuando tenías siete doce años. Pero sé también que, por encima de todo, lo que más deseas es que alguien te quiera y que te quiera para siempre. En la vida has experimentado un poco de todo, pero quizá han abundado más las personas que te han querido que las que te han hecho daño. Esto te ha permitido vivir y llegar hasta hoy.

Yo te he invitado a seguirme y te he propuesto algo muy sencillo: que des a otros lo que deseas para ti. No te he propuesto, por tanto, que creas cosas difíciles de entender, o que cumplas muchas y pesadas normas, o que te pases la vida rezando en la iglesia. En realidad, sólo te he propuesto que te dejes amar por mí y que des curso a este amor para que alcance a todas las personas, a todos los seres, al universo entero. Te he propuesto esto porque sé que es tu sueño más profundo, la llamada que surge de tu propio corazón.

Me hago cargo de tus objeciones. Para empezar, ni tú mismo/a sabes muy bien en qué consiste amar. A veces, confundes el amor con un sentimiento de atracción, o de simpatía. Otras veces crees que consiste en hacer cosas por los demás. La verdad es que el ambiente en el que vives tampoco te ayuda mucho. ¡Llama amor a tantas cosas contradictorias!

Te lo voy a decir de la manera más sencilla: amar es entregar la propia vida para que otros puedan vivir. Eso es lo que yo he hecho. De este modo os he dado a entender el amor del Padre por cada uno de vosotros. No me extraña que a veces el amor se relacione con la muerte. Es verdad. Quien ama es "como el grano de trigo que se entierra". Pero es una muerte que produce vida verdadera. No temas dudar de todo. Pero, por favor, no olvides que lo único que no se devalúa, lo único que salta la frontera de esta vida terrena es el amor. Acepta este regalo y compártelo cuanto puedas. Serás feliz y harás felices a muchos. También harás feliz a mi Padre y vuestro Padre, el Abbá, que es amor.

LECTURA ORANTE

Lc. 6, 27-38

Yo os digo a vosotros que me escucháis: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen; orad por los que os calumnian. Al que te abofetea en una mejilla, ofrécele también la otra; a quien te quita el manto, dale también la túnica. Da a quien te pida, y no reclames a quien te roba lo tuyo. Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten a vosotros. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores aman a quienes los aman. Y si hacéis el bien a los que os lo hacen, ¿qué mérito tendréis? Los pecadores también lo hacen. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos otro tanto. Pero vosotros amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar remuneración; así será grande vuestra recompensa y seréis hijos del altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y con los malvados. Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso». «No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; se os dará una buena medida, apretada, rellena, rebosante; porque con la medida con que midáis seréis medidos vosotros».

NOTAS

¿Dónde está la novedad del mensaje de Jesús? ¡En su exageración! Jesús rompe todos los moldes. No se limita a pedirnos que no hagamos con los demás lo que no queremos que hagan con nosotros (como sostenía el judaísmo), sino que ofrece una orientación positiva: "Tratad a los demás como queréis que ellos os traten a vosotros". La experiencia del amor llega incluso hasta los que son enemigos, porque está llamada a reproducir el amor del Padre que nos quiso gratuitamente "cuando aún éramos pecadores". La vieja ley del "ojo por ojo y diente por diente" se ha transformado radicalmente: "Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien sin esperar nada a cambio". Esta "cumbre ética" ha merecido la estima de muchos no cristianos, por ejemplo Gandhi. Pero para bastantes constituye un ideal tan exagerado que no sirve como principio regulador de las relaciones humanas normales. Para los musulmanes, por ejemplo, la ética cristiana es demasiado sublime para ser practicada por seres humanos corrientes. Esta es también la opinión "realista" de muchos cristianos. Pero la "gracia" está en hacer con los demás lo que Dios hace continuamente con nosotros: perdonarnos sin condiciones.

PARA EL CUADERNO

¿Cómo vivo en la práctica la palabra de Jesús: ama como a ti mismo (Mt 22, 39) , como a Cristo (Mt 25, 40.25), como Cristo (Jn 15, 12), como se aman las personas de la Trinidad (Jn 17, 21)?

PARA LA ORACIÓN DE LA TARDE

-  Elige un texto: Juan 13,34-35; 1 Juan, 4,7-12; Hechos 4, 32-35; 1 Corintios 13,1-13. Lo demás como en la mañana.
-  Al final, es bueno leer de nuevo la carta del Maestro y responderla en el cuaderno

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