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68. Profetas en una sociedad líquida

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

No puedo asegurar que el sociólogo Zygmut Bauman es el inventor de esta expresión, pero seguro que es su divulgador. Advierte que no tengamos la ilusión de que podamos hablar a gentes y ambientes que viven sólidamente construidos en la roca de valores sólidos y estables: “Voy a poner una piedra de cimiento en Sión, una piedra sólida, angular, preciosa, quien se apoye en ella no sucumbirá” (Is.28. 16) Por el contrario, nos rodea una realidad dominada por la provisionalidad, sin cimiento. Vivir cada fragmento, sin conexión con el anterior ni con el siguiente. Recuerdo haber leído que al ideólogo postmoderno Váttimo, le preguntan en una tertulia:

- Usted ha dicho antes… 
- Ni sé ni me importa lo que he dicho antes. Pregunte que ahora diré lo ahora se me ocurra.

El problema es que esta sociedad líquida, ya no es una tinaja, sino que crece y se hace un torrente devastador. Dejo fuera de mi reflexión los mundos musulmanes y estados totalitarios comunistas. Sólo citaré la frase rotunda del Cardenal Sarah, Prefecto de la Congregación del Culto: La ideología del género y el islamismo son casi como dos bestias apocalípticas que se han apoderado del mundo. Ambos de origen demoniaco”.

Voy a centrarme en nuestra realidad concreta de España. Ya han aparecido bajo la puerta la pata laicista e intolerante de partidos políticos que tienen su plan diseñado para borrar toda expresión pública de la fe, y arrojarla más lejos que las sacristías, ¡la catacumbas!  Una muestra ya lograda: El responsable municipal de las fiestas del barrio del Pilar de Madrid, ha hecho desaparecer la denominación religiosa. Ya no se llama de la Virgen del Pilar, sino “Fiestas populares del distrito de Salamanca”. Y los actos organizados se dedican al adoctrinamiento ya conocido en regímenes como el cubano, venezolano…

Como ser profeta –boca de Dios- ante esta avalancha.

A esa furia antirreligiosa, hay que añadir la característica de la sociedad líquida sometida a un acelerado ritmo de vida y de cambios continuos tan acelerados que impulsan una vida volcada al exterior, que se escurre como el agua en la mano. Distraídos así por la cosas exteriores, no se capta a ese Dios interior “más interior que lo más íntimo mío.” Se necesitan profetas que sean tocados por el ascua que tocó la boca de Isaías, para recibir fuerza y gritar verdades.

Con palabras y gestos. Con ardor de santos, que hablan con su presencia: “Los santos –decía Bergson- no tienen necesidad de exhortar; les basta con existir; su existencia en una exhortación”.

Pero hoy día no basta. La Exhortación “Vida consagrada” expresa con fuerza la formación del profeta:”La verdadera profecía nace de Dios, de la amistad con Él, de la escucha atenta de su palabra en las diversas circunstancias de la historia. El profeta siente arder en su corazón la pasión por la santidad de Dios y, tras haber acogido la palabra en el diálogo de la oración, la proclama con la vida, con los labios y con los hechos, haciéndose portavoz de dios contra el mal y contra el pecado.”! (V.C. 84).
Y me permito añadir que todo eso se ha de vivir exageradamente, y se ha de proclamar con nuevos estilos incisivos “insiste a tiempo y destiempo…los hombres no soportarán la sana doctrina”(2 Tim. 4.2-3). Voy a explicar lo que entiendo por “exageradamente”:
La RAE define exagerar: “Encarecer, dar proporciones excesivas…traspasando los límites…”

Amor a Cristo.

Creer en Jesús y hacer de los valores que Jesús enseña, los valores para la vida. Es lo mínimo que debe hacer un discípulo. Pero cuando alguien quiere seguir de cerca y responder al amor de Cristo con la misma moneda, inunda el alma el deseo –exageradamente vivido- de dar la vida por el que le amó y se entregó a la muerte y muerte de cruz. Un ejemplo preclaro es San Ignacio de Antioquia. Nacido hacia el año 70 y martirizado hacia el 117.

Es uno de los tres Padres Apostólicos llamados así porque expresan y dan testimonio de la doctrina predicada por los Apóstoles, con los que estuvieron relacionados de manera más o menos inmediata. San Ignacio fue condenado a las fieras en el anfiteatro de Roma. Por tanto, muy vigilado, comenzó un largo camino que debía pasar por varias provincias romanas. Sabido es que los gobernadores tenían muchas atribuciones y el santo temía que cristianos pudieran influir para ser liberado. Por eso les escribe suplicando  que no le hagan ese mal: “evitarle el dar la vida por Jesucristo”. Lo escrito en la última, la escrita a los romanos lo expresa sin paliativos: “Escribo a todas las Iglesias y anuncio a todos que voluntariamente voy a morir por Dios si vosotros no lo impedís. Os ruego que no tengáis una benevolencia inoportuna…Soy trigo de Dios y soy molido por los dientes de las fieras para mostrarme como pan puro de Cristo… ya no queda en mi el fuego de los deseos terrenos. Únicamente siento en mi interior el rumor de una agua viva que me dice: ¡Ven al Padre!.”

San Ignacio ya en el siglo primero presenta la ilusión del discípulo para alcanzar a Cristo y unirse a Él. La imitación suprema se da en la muerte martirial. Y lo cumple con ese deseo insistente, que supone para los mediocres, una exageración. Su espiritualidad es claramente una mística del martirio. Su carta a los romanos la deberíamos leer hoy todos y sería una vacuna para impedir que se filtre en el alma la sociedad líquida

Otro ejemplo más cercano es el de los jóvenes claretianos martirizados en Barbastro. Vivieron juntos y animándose mutuamente la mística del martirio. Bastará sólo unas citas de los escritos que providencialmente se han salvado: “Con la más grande alegría del alma escribo a ustedes…el Señor se digna poner en mis manos la palma del martirio…al recibir estas líneas, canten al Señor por el don tan grande como el martirio que el Señor se digna concederme… no cambiaría el martirio por el apostolado que era la ilusión de mi vida” (Beato R. Illa); “Morimos todos contentos, sin que nadie sienta desmayos…rogando a Dios que a sangre que caiga de nuestras heridas  no sea sangre vengadora, sino sangre que entrando roja y viva por tus venas, estimule tu expansión por todo el mundo. ¡Adiós querida Congregación! Tus hijos mártires de Barbastro te saludan desde la prisión…” (Beato F. Pérez); “Con el corazón  henchido de alegría santa, espero confiado el momento cumbre de mi vida,, el martirio… perdono de todo corazón…”(Beato. J. Sánchez Munárriz).

El cantarillo rebosa y quedan otras muchas exageraciones con las que espero llenar algún cantarillo más. Pero era obligada la primera exageración del discípulo: amar hasta dar la vida por Cristo Jesús, nuestro Salvador.

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Comentarios

Tomás Moro Tomás Moro
el 22/10/15
”La verdadera profecía nace de Dios, de la amistad con Él, de la escucha atenta de su palabra en las diversas circunstancias de la historia. El profeta siente arder en su corazón la pasión por la santidad de Dios y, tras haber acogido la palabra en el diálogo de la oración, la proclama con la vida, con los labios y con los hechos, haciéndose portavoz de dios contra el mal y contra el pecado.” Estas palabras lo resumen todo. Sólo Dios basta como decía santa Teresa de Ávila.
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Martha Martha
el 23/10/15
Si tuvieramois la suerte que la humanidad estuviera
cimentada, como dijo el Profeta Isaias, con una "pie-
dra solida, angular, preciosa, quien se apoye en ella
no sucumbira " nos hubieramos evitado tantos des -
aciertos en nuestras provisorias vidas; pero desdicha-
damente estamos acostumbrados ya a las sociedades
liquidas cuyo crecimiento es immensurable. Yo pienso
como el Cardenal Sarah sobre el Islamismo y la Ideo-
logia del genero, son las dos bestias apocalipticas que
estan tratando de exterminar el mundo; sobre la Ideo-
logia del genero dijo Benedicto XVI, Papa Emerito, que
es "la ultima rebelion de la creatura contra su condi -
cion de creatura" sabias palabras muy dignas de una
mente sabia.
A este ateismo hay que hacerle frente con todas las
herramientas que tengam ... » ver comentario
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