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67. El mensaje y el testimonio

Alfredo María Pérez Oliver, cmf -

Estamos ya en el séptimo y último paso que García Paredes presenta en su hoja de ruta para lograr la conversión pastoral, no sólo personal sino de las estructuras a todos niveles. Porque se trata de cumplir el mandato de Jesús de anunciar la Buena Noticia, de manera que sea creíble a nuestros coetáneos. Se han dado dos principales obstáculos. Intentaré recordarlos.
           
 1º.- No saber distinguir entre costumbres occidentales y el evangelio de Jesús

El problema viene de lejos. La evangelización ha sufrido deficiencias y fracasos, por no ser inculturada. Junto al Evangelio se llevaba los ritos y costumbres occidentales. Lo que dificultaba la aceptación y comprensión. Quizá el ejemplo máximo de este problema es el que surgió con los llamados ritos chino y malabares. Los jesuitas fueron los primeros que en el siglo XVII llegaron a China y tomaron la decisión de respetar al máximo las costumbres para facilitar la evangelización. La llegada de los dominicos supuso un choque de actitudes que provocó un conflicto que se zanjó desde Roma, prohibiendo el Papa los ritos chinos en el año 1704. El emperador chino que había aceptado la evangelización de los primeros misioneros, apresó al Legado papal Maillar de Turrión. En  1715 Clemente XI, volvió a prohibir  formalmente por medio de una Bula, los ritos chinos-malabares. La respuesta del emperador fue tajante. Desterró a todos los misioneros y prohibió todas las actividades cristianas.

Mi profesor de Misionología opinaba que este conflicto era una de las mayores catástrofes en la Historia de la Evangelización.

Completaré estas ráfagas, que espero susciten un mayor deseo de conocer este problema, con dos anécdotas curiosas que me contó un anciano misionero de China expulsado por Mao. La primera es muy simple. Como en el rito romano la misa de difuntos se decía con casulla negra, así había que celebrarla así, aunque en China el color de luto es el blanco. La segunda es un poco más complicada. Resumo: Si un chinito quería formalizar ya su boda, según sus costumbres, debía acercarse a la casa de la novia y allí de rodillas delante de sus futuros suegros quemar incienso y con inclinaciones prometer que sería un buen hijo. Pero los misioneros afirmaban que quemar incienso ante humanos, era idolatría y lo prohibían. Dejaban así al chinito en la alternativa de renunciar a la novia pues sin ese requisito no daban autorización, o renunciar a ser cristiano. Lo obvio -ahora se ve- es que ese gesto no eran en modo alguno idolátricos, sino algo así como la  petición de mano en España.

Tendrían que pasar dos siglos para que el P.Roulland, hermanado misionero con la carmelita Teresa del Niño Jesús, escribiese que había decidido adoptar las costumbres y la indumentaria de las gentes de la región de Su-Tchuen. Y Santa Teresa ya santa, pero no canonizada aún, le contesta entusiasmada:”Al pensar que habéis adoptado las maneras de vestir de los chinos, pienso naturalmente en el Salvador revistiéndose de nuestra pobre humanidad y haciéndose semejante a uno de nosotros, a fin de rescatar nuestras almas para la eternidad.”  Sobran comentarios.

2º.-Peligro de mutilar el Mensaje o reducirlo a lo secundario.

García Paredes lo explica muy bien y echo, de su pozo, unos cuantos cazos a mi cantarillo:”La exhortación apostólica recuerda que existe una jerarquía de valores y una jerarquía de virtudes (EG.34-37. Nuestra doctrina ha de conectar con el corazón del Evangelio, que le da sentido, hermosura y atractivo (EG.34). Ha de concentrarse en lo esencial, en lo más bello, grande y necesario (EG.35). Debe existir una adecuada proporción en el anuncio del Evangelio. Y ello se advierte en la frecuencia con la que se mencionan algunos temas y en los acentos que se ponen:’Hay desproporción cuando se habla más de la ley que de la gracia, de la Iglesia que de Jesucristo, de Papa que de la Palabra de Dios’(EG.38)

Y lo mismo cabe decir de la predicación moral. Existe también una jerarquía de las virtudes: la virtud suprema es el amor salvífico de Dios, la misericordia que es la manifestación de la Gracia del Espíritu (EG.37). Por eso, también se requiere una adecuada proporción en la predicación moral. Hay que hacer ver que todas las virtudes están al servicio de una respuesta de amor. Si la invitación moral no brilla con fuerza y atractivo, el edificio moral de la Iglesia corre el riesgo de convertirse en un castillo de naipes. El mensaje moral ha de tener ‘olor a Evangelio’…La Iglesia no teme las diversas líneas de pensamiento teológico, porque sabe que el Espíritu Santo las armoniza y a través de ellas, nos hace descubrir la inagotable riqueza del Evangelio (EG.40). El Espíritu Santo no nos lleva a una doctrina ‘ monolítica’. Lo que tiene sabor a evangelio nunca es soberbio, petulante, impositivo.” (O.C. pgs77-78)

Me voy a mojar un poco al manifestar que el Sínodo sobre la familia, que ha comenzado el 4 de Octubre, lleva semanas previas en las que periodistas que se dicen expertos, están quemando pólvora con temas secundarios, que son flecos que se atenderán, sin duda, pero olvidan que la preocupación fundamental  es ahondar en “los desafíos, la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Se trata de hacer resplandecer la maravilla del amor, que San Pablo lo refiere a Cristo y la Iglesia, que se da en la familia cristiana. Cómo prepararse a vivir una vida en comunión mirando juntos esposa y esposo al Señor Jesús. La ‘Odighitria’ les acompaña en el camino que Ella ha sabido mostrar.

Y una mirada al mundo que nos rodea.

Advertencia oportuna

Este séptimo paso titulado “Mensaje y testimonio”, ha de hacer caer en la cuenta que estamos en un mundo que nos rodea, abocado a un crecer en el sincretismo religioso por la proliferación de  sectas y sobre todo un ambiente de indiferencia religiosa que es, a menudo, más corrosivo que el mismo ateismo y laicismo furiosamente agresivo y ferozmente militante, Estas coordenadas obligan al discípulo de Jesús a adquirir un fuerte identidad. Augura el Cardenal Sebastián un futuro en que “los católicos tendrán que convivir con cristianos de otras confesiones y tendrán que ser capaces de colaborar en servicios  de atención a los pobres y necesitado, sin diluir la propia identidad, ni dejarse llevar de sugerencias problemáticas que puedan comprometer su fe católica…no sabemos como puede evolucionar la convivencia con musulmanes…En este ambiente los cristianos necesitarán fortalecer los vínculos interiores de la comunidad. Conocerse, apoyarse, mantener con firmeza el patrimonio espiritual común.” (“Evangelizar” .pg 395).

Esta firmeza es la que exigió San Pablo a sus queridos filipenses:”Siempre me habéis obedecido, hacedlo ahora también que estoy ausente, incluso con mayor empeño… esforzaos en lograr vuestra salvación…Seréis así limpios e irreprochables hijos de Dios sin mancha en medio de una generación mala y perversa, entre la cual debéis brillar como lumbreras en medio del mundo, manteniendo con firmeza la palabra de  vida, para que el día en que Cristo se manifieste, pueda yo enorgullecerme de no haber corrido o trabajado inútilmente” (Fil. 2.12-17)

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icono comentarios 5 comentarios

Comentarios

Jose del Carmen Jose del Carmen
el 6/10/15
amen, amen, amen.
Dios Guarde y la Virgen lo ampare y los santos ángeles y arcángeles lo sigan iluminando y custodiando, animando y apacentando como oveja las ovejas del gran pastor.
JC
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perladedios perladedios
el 7/10/15
Nuestra Iglesia es hermosa. Continuaremos haciendo de ella una gran familia abierta para todos, acogedora, misericordiosa y esto es posible en la medida que todos aportemos con nuestra vida para hacerla mas humana y más hermana. Bendiciones en Jesús Resucitado
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Martha Martha
el 7/10/15
Pozo de Jacob #67- Mensaje y Testimonio- 7mo.Paso.
La Hoja de Ruta del P.JCRey, ha sido ,desde el 1er.Pa-
so hasta este ultimo, interesante, educativo e ilumina-
dor para los evangelizadores en general, es de una
gran ayuda no solo para la persona sino para las ins-
tituciones todas.
Entre los obstaculos que dijo Garcia Paredes que po-
dian encontrarse ,hay dos muy importantes creado-
res de deficiencias y fracasos; estos son: no haber
sabido relacionar las costumbres al Evangelio y el pe-
ligro, al predicar, de no resaltar la Palabra de Dios ,
estropeandola al darle mas importancia a temas real-
mente secundarios. Sigue diciendo el P.JCR. que los
valores y virtudes del Amor Salvifico de Dios, Deben
ser proporcionalmente adecuados a los temas de pre-
dicacion, en frecuenci ... » ver comentario
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Rafael Rafael
el 7/10/15
La ley nos obsesiona. El amor nos alegra. El Amor lo necesitamos, si no lo deseamos, no llega y nuestro amor se encubre de ritos, costumbres, leyes, y rezos que no tienen sentido. Solo cuando vemos a Cristo en el resto de los hombres, en los más cercanos, y les queremos porque somos iguales e hijos de un único Dios, es cuando empezamos a ser cristianos, y para ello tenemos la Gracia del Espíritu, recibida en el bautismo y que actúa cuando le pedimos a nuestro Padre "abba" que nos habrá el corazón.
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Tomás Moro Tomás Moro
el 22/10/15
Conviene ser realistas y no dar por supuesto que nuestros interlocutores conocen el trasfondo completo de lo que decimos o que pueden conectar nuestro discurso con el núcleo esencial del Evangelio que le otorga sentido, hermosura y atractivo. (EG34), creo que, a veces, no sabemos con quién estamos hablando y por eso es difícil conectar con esta gente ajena a la Iglesia.
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