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65. Turbulencias: la idolatría del dinero

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

En su cuarta acepción la RAE, define lo turbulento: “Dícese del régimen de una corriente fluida cuya velocidad varía rápidamente  en dirección y magnitud, su característica más notable es la formación de remolinos”. Y en la tercera:”Dícese de la persona agitadora, que promueve disturbios, discusiones, etc.”

Ambas valen para la idolatría del dinero. Los remolinos que forma son para tragarse y llevar al fondo a los demás, una vez que han sido exprimidos y explotados.

En medio de esa vorágine tendré que señalar algunas de esas corrientes que dificultan la conversión a un pastoral misionera.
Advierte García Paredes, ya desde el comienzo que  de su comentario a este quinto paso que “La Misión evangelizadora de la Vida Consagrada –si desea ser inteligente y sabia-, debe atender al contexto planetario actual, marcado por la idolatría del dinero.”

El Problema de la riqueza

La riqueza por si misma no es mala. El Antiguo testamente se derrite hablando de los ricos. Citaré sólo algún texto de los muchos que aparecen alabando la riqueza: “Bienaventurado el que tiene en su casa hacienda y riqueza” (Salmo 112). El salmo 145 precisa más:”Sus graneros llenos, rebosantes de frutos de toda especie, sus ovejas a millares”. Los mismos profetas presentan al Mesías como el que por fin dará riqueza y bienes materiales. De ahí la decepción del judaísmo porque no hizo ricos a los pobres. Ni liberó del poder romano y llenó los graneros como hizo José en Egipto.. Los mismos apóstoles esperaban poder y riqueza. Desde ahí se comprende la traición de Judas Iscariote, y los hijos del Zebedeo pidiendo los dos primeros puestos y los compañeros enfurecidos por tal petición. No podían comprender un Mesías que aparece fracasado.

La riqueza para el principio y fundamente ignaciano como las demás cosas son creadas para el hombre y “para que le ayuden e la prosecución del fin para que es criado”.

Pero Jesús ya sabe que la idolatría del dinero impide enormemente aceptar los valores del Reino de Dios. Y exagera la dificultad (antes pasará un camello por el ojo de una aguja) hasta asombrar a los discípulos. Y apostilla: “Lo que nos es posible a los hombres es posible a Dios.”(Lc.18,22)

El fracaso rotundo es cuando el hombre se aleja de Dios y hace del becerro de oro su dios. Como los que adoran a su dios-Mercado, dios-Globalización. Ese “becerro” es lo que produce hoy lo que Martín Buber ha llamado “Eclipse de Dios”. En  un eclipse el sol o la luna no han desaparecido pero no se ven porque “algo” los oculta. Y las tinieblas invaden el alma porque ese algo impide que llegue la luz. Ya dijo Ortega que agnóstico es el que no quiere saber ciertas cosas.

Un ejemplo alucinante de los efectos de ese rechazo de Dios.

La novela de Vargas Llosa, “El sueño del celta” ha actualizado los informes de Roger Cassement que fue uno de los primeros europeos en denunciar los horrores del colonialismo. De su viaje al Congo Belga y a la Amazonia sudamericana surgieron dos informes que conmocionaron a la sociedad de su tiempo (las dos primeras décadas del siglo XX).  Leer al detalle las torturas, mutilaciones y latigazos y asesinatos por no poder entregar los nativos las cuotas de caucho que se les exigían, espeluznan. Sólo citaré dos casos: El primero se refiere al Congo explotado por Leopoldo II y las Compañías concesionarias. Cassement llega a una aldea vacía porque los nativos han huido para escapar de la venganza, por no cumplir la cuota de caucho que debían entregar. Pero el militar furioso ha podido atrapar a un adolescente al que está azotando bárbaramente aunque ya ha perdido el sentido y todo su cuerpo  está con surcos sanguinolentos. Cuado es interpelado por el irlandés y apela a su conciencia, recibe esta escalofriante respuesta: “Cuando vine al Congo tomé la precaución de dejar mi conciencia en mi país.”

El segundo lo tomo del informe sobre la Compañía británica Cauchera “Peruvian Amazón”  para el “Foreingn Office”: Cuando llegan los habitantes de un poblado cargados con la cuota de caucho, hay ocho que no la cumplen. Son metidos en sacos, rociados con gasolina y quemados vivos. Y el comentario sarcástico con cara impasible: “Para que escarmienten los demás.”  Olvidándose además de las balanzas trucadas.

Son músicas celestiales para tantos idólatras del “poderoso caballero don dinero”, que nada quieren saber del uso de las cosas ignaciano: “El hombre tanto  ha de usar dellas, quanto le ayuden para su fin, y tanto debe quitarse dellas, quanto para ello le impiden.”

No vivimos tiempos mejores. El Papa Francisco denuncia algunos desafíos del mundo actual en su Exhortación Apostólica “La Alegría del Evangelio”. (Cf.nºs 53 al 58).

Bienaventurados los pobres.

Es llamativa esta expresión. Sin embargo la encontramos en los Evangelios de Lucas y Mateo. Pero con matices. El primero se dirige a sus cristianos pobres: “Pobres, en las múltiples dimensiones de la pobreza, son los oprimidos, los marginados, los enfermos, los pequeños y cuantos son considerados como los últimos en la sociedad. (J.Pablo II.V.C. 82).  A estos se dirige Lucas con una llamada de ánimo, porque el Reino de Dios les va a traer la justicia y la solidaridad. Por ejemplo, si llego a una aldea de la selva amazónica sin escuelas, sin un elemental dispensario para evitar tantas muertes prematuras, y le digo ¡felices, ánimo! , me miran aquellos pobres con desconfianza. Pero si añado, ¿No oís el ruido de motores? Detrás vienen unas hermanas misioneras que se van a quedar con vosotros y son enfermeras y maestras. Para vosotros es la presencia del Reino que Jesús anuncia. Por seguir a Jesús esas hermanas os lo van a hacer palpable. Por eso Lucas explicita que los valores del Reino os pertenecen primero a vosotros los pobres.

Y sin paliativos, amenaza a los que apoyan su poder en el dinero: “¡Ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!” (6,24)

En cambio Mateo, emplea también lo que en exégesis moderna se llama “método deráshico” (escribir las palabras del Señor, acomodándolas a las realidades eclesiales del presente). Sabemosque Mateo dirige principalmente su Evangelio a los coetáneos judíos, convertidos pero pagados de sí mismos y engreídos por  su fidelidad también a la Ley mosaica. No le interesa destacar la pobreza material, porque lo que necesitan es saber que nada pueden por sí mismo, no pueden añadir un codo a su estatura, deben confiar en Dios, como el niño confía en la protección de su padre. Deben ser sin avergonzarse los “Anawim ( pobres que sólo confían en Yahvé.) (Cf. “Las bienaventuranzas, eclosión de amor”; L.Melús. pgs 12-15)

Traca final.

La cedo al número 202, de la Encíclica “Laudato si”: “Muchas cosas tiene que reorientar su rumbo, pero sobre todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida. Se destaca así un gran desafío cultural, espiritual y educativo que supondrá largos procesos de regeneración.”

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icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

Martha Martha
el 10/9/15
Pozo de Jacob #65- En este 5to. paso de la Ruta a se-
guir recomendada por el P.JCRey para una Conversion
de la Pastoral Misionera. Desde el inicio el P.Garcia Pa-
redes se preocupo por las turbulencias que podrian im-
pedir las salidas de los contingentes y hoy nos refiere
una de las peores : la idolatria del dinero, antiguo y
peligroso es este remolino, capaz de cambiar las his-
torias, pues cambia a las personas que son las que
hacen historia. Antes, ahora y despues la gran pa -
lanca que mueve al mundo se llam a "dinero", ese
Poderoso Caballero, con esa frase el P.Alfredo me
recordo una poesia de Francisco de Quevedo que
es tan realista como insensata, aqui pongo la 1ra.
estrofa :
Madre yo al oro me humillo
el es mi amante y mi amado
... » ver comentario
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isidro isidro
el 10/9/15
La clave para no llenarnos de maldad, es despegarnos del dinero, amar primero a DIOS, pedirle a DIOS sabiduría para darle buen uso al dinero y evitar la avaricia.
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