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63. Retenciones

Alfredo María Pérez Oliver, cmf -

Vamos con el tercer paso necesario para la conversión a una Pastoral misionera. El P. Cristo Rey apoyado en el Papa Francisco advierte que lo que frena la disposición a “salir” es la comodidad que lleva a encerrarse en si mismo. “Eso no es más que un lento suicidio” (EG.272). Se buscan excusas en los fracasos. No se ve resultados porque la gente no quiere comprometerse. Nuestro teólogo hace una denuncia, quizá demasiado fuerte, al hacer el retrato de algunas comunidades: “El excesivo cuidado de nosotros mismos y de lo nuestro está haciendo surgir un tipo de comunidad apática, insensible a los nuevos proyectos… En no pocos lugares la vida consagrada –incluyendo también a los jóvenes y de media edad- se está convirtiendo en un conjunto residencial donde cada uno hace su vida, ocupa su tiempo en su trabajo y en sus diversiones particulares, donde se renuncia a la creatividad y a la audacia, a la creación de equipos audaces, donde sólo interesa la supervivencia.”

Creo que esta andanada se puede aplicar “mutatis mutandis” (cambiando lo que haya que cambiar) a las Parroquias, a los grupos, a los movimientos. A todos los cristianos se dirige el Papa cuando no quiere una Iglesia que se protege. Prefiere “una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades.” (EG.49)

Se da con frecuencia también la comodidad evangelizadora que denunció el Siervo de Dios Monseñor Fulton Seheen con frase feliz: “El Señor nos mandó ser pescadores de hombres y nosotros nos hemos convertido en propietarios de peceras.” Y todavía veo una comodidad mayor en los que se creen evangelizadores cuando logran pescar en una pecera para llevar al pececito de color a su propia pecera.

La acedia

Además de la comodidad, el Papa detecta un vicio paralizante que ataca a los evangelizadores: La acedia, uno de los vicios que superaban los monjes antiguos. Es descrita la acedia como “un descontento crónico que seca el alma”(EG.277). Es una actitud egoísta y paralizante (EG.81), que produce un cansancio tenso, pesado, insatisfecho, no aceptado porque no acepta el ritmo de la vida y no tolera la contradicción, el fracaso, la crítica, la cruz.(EG.82).

La acedia se vence con  reconocer que  sólo se podrá elevar la vida mediante el esfuerzo consciente y una determinada determinación que pide la primera doctora de la Iglesia. Pero ¿qué es el esfuerzo?. La RAE, lo define: “Empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo, para conseguir una cosa venciendo dificultades. Empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin.”

El psicopedagogo Bernabé Tierno propone cinco pasos para organizar y asegurar el éxito en el esfuerzo:

  1. Decidir con absoluta claridad que es lo que se pretende conseguir y especificarlo por escrito.
  2. Comprometerse seriamente y estar dispuesto a emprender la acción de inmediato, con arreglo a un plan bien diseñado en todos los aspectos claves.
  3. Pasar a la acción sin dilaciones, sin pensárselo más.
  4. Evaluar periódicamente lo que funciona y lo que no y en qué medida y a qué ritmo nos acercamos al objetivo.
  5. Hacer los cambios necesarios y persistir, día a día, con tesón inquebrantable hasta el final.

Está claro que la acción más pequeña, vale más que la intención más grande. Es lo que quiere decir  el Papa Francisco a los que llama “habriqueistas”. O sea, siempre ‘habría que hacer’, pero nunca hacen.
           
No puede el evangelizador, si sospecha que aparecen en su vida rasgos de acedia, dejar de atacar ese virus en su vida. Nuestro teólogo ayuda a captar estos rasgos: “Las persona atacada por la acedia (laicos y sacerdotes) están obsesionados por preservar ‘su tiempo’. No están dispuestas a perder el tiempo y, por eso, para nada se puede contar con ellas. Revisten su vida de un gris pragmatismo. Se apegan a una ‘tristeza dulzona, sin esperanza’, que es el ‘elixir del demonio’)EG.83). La acedia vuelve a los evangelizadores, ‘pesimistas, quejosos y desencantados’ (EG.85). La acedia genera desiertos espirituales, ambientes áridos…

Quien tiene el virus de la acedia manifiesta un vacío interior y una inquietud y desasosiego, que le lleva a desear el cambio, a buscar compensaciones: ¡cambiar de casa, de trabajo, de amistades, de instituto religioso, de matrimonio o abandonar la propia vocación1…En el fondo, se trata de una persona que no se aguanta a sí misma y, por eso se evade… La acedia de los evangelizadores bloquea todos los procesos de misión. La acedia tiene una gran toxicidad: produce disgusto, aversión, tedio relajación, abatimiento, estupor hasta la torpeza…inestabilidad del cuerpo y del espíritu, adición a la pornografía. Esta muerte del deseo, resulta muy grave cuando afecta a quienes tenemos la misión evangelizadora como vocación.”

La mundanidad.

Otro de los males que frenan y dificultan el despegue correcto es la mundanidad. Consiste en “buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal, en cuidar las apariencias. (EG. 93) Y aquí el Papa aprieta fuerte en la llaga. Invito a leer despacio los números 93 al 101. Me debo limitar a citar algunos fragmentos que me parecen muy apropiados a nuestro entorno: “Esta mundanidad puede alimentarse especialmente de dos maneras profundamente emparentadas… Una fe encerrada en el subjetivismo, donde sólo interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos que supuestamente reconfortan e iluminan, pero en definitiva el sujeto queda clausurado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos. La otra es el el neopelagianismo autorreferencial y prometeico de quienes en el fondo sólo confían en sus propias fuerzas y se sientes superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser fieles a cierto estilo católico propio del pasado. Es una supuesta seguridad doctrinal o disciplinaria que da lugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar” ( EG 94).

Por fin señala el Papa otro rasgo de mundanidad, cuando exhorta a que no haya guerra entre nosotros. Por protagonismos, por ‘carrerismo’ . “La mundanidad en la Iglesia lleva algunos cristianos a estar en guerra con otros cristianos que se interponen en su búsqueda de poder, prestigio o seguridad económica…Más que pertenecer a la Iglesia toda, en su rica diversidad, pertenecen a tal o cual grupo que se siente diferente o especial”(E.G.98) “Por ello me duele tanto comprobar como en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de… divisiones… difamaciones… celos… ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?(EG. 100)

Tres serios obstáculos que hay que supera  y vencer para poder despegar y dirigir la nave al puerto deseado. El fervor apostólico, la misión y la fuerza misionera, salvarán a los grupos cristianos y a la vida consagrada lo que supondrá fuerte atractivo entre los coetáneos. Aunque los desafíos son muchos no hay que perder la alegría y la audacia. “No nos dejemos robar la fuerza misionera.” (EG. 109)   

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icono comentarios 4 comentarios

Comentarios

Martha Martha
el 13/8/15
Pozo de Jacob #63.- Hoy el P.Alfredo extrajo un canta-
ro de agua cristalina, dandonos a conocer el contenido
del 3er. paso hacia una conversion de la Pastoral Misio-
near, acertadamente escrito por el P.Jose CR. y basado
en las ideas abrazadas por el Papa Francisco en el (EG).
El P.Cristo Rey, hace advertencias sobre los inconve -
nientes que refrenan las "salidas" mencionadas en el
2do. paso. ellos son :
1- Comunidades apaticas
2- La acedia
3- La mundanidad

Las dos primeras , segun el Santo Padre, existen me-
todos poara combatirlas ; menos encierros y comodi-
dades en la 1ra. y para la segunda , esfuerzo y deter-
minacion. Bernabe Tierno, psicopedagogo propone 5
formas para ayudar al exito del "esfuerzo"............... ... » ver comentario
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Pbro Luis Ferna Pbro Luis Ferna
el 14/8/15
Cordial saludo. Quisiera obtener el primer y segundo paso de la conversión a una pastoral misionera. pbrofrancosorio@hotmail.com. Dios los bendiga.
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Augusto Augusto
el 14/8/15
En las familias católicas mientras no demos un testimonio vivo que somos personas creadas a imagen como semejanza de Dios (Gn 1,26), con toda nuestra humanidad, maravilla de la creación, amando como nos enseña Jesús; consientes que nuestra conversión en cada momento de nuestra vida nos libera del mal, y nos hace vivir con la alegría de la verdad la luz y la vida, los tibios y los fríos no nos verán y dirán "MIREN COMO SE AMAN".
La alegría consiente de sabernos personas humanas, que forman la Familia evangelizadora, con todas nuestras limitaciones, desde que fuimos concebidos, todo acto que hagamos es maravilla de la acción de Dios, que nunca nos abandona, somos felices porque es tan grande la manifestación de Dios en cada instante de nuestra vida familiar, tan tierna que no ... » ver comentario
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Alfredo Mª Alfredo Mª
el 15/8/15
Contesto por este medio al pro Franco, pues al mail que señala, lo rechaza por desconocido. En ciudadredondav, se pincha Iglesia y luego pozo de Jacob y ahí los tiene
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