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61. Un Dios mayor

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

El religioso franciscano Èloi Leclerc, publicó en la década de los noventa un valiente y profundo estudio titulado “El Dios Mayor”. Ya desde el principio sitúa al lector en el vértigo de la apertura del Concilio Vaticano II. Afirma con claridad que el cristiano debe sostener firmemente su particularidad, y desde ahí exponerse a las corrientes de la historia y confrontarse con el mundo actual. Y esta actitud puede proporcionar un esclarecimiento sobre el Dios que anunciamos. Dice: “Reconocerse como una realidad particular es reconocer la existencia del otro, hacer sitio al otro, que es signo del Dios Mayor…Escuchar al otro nos interpela, nos invita a redescubrir lo que significa creer en Cristo el Señor.” ( El Dios Mayor. Pág. 11)

Anécdota luminosa.

Se sitúa en Tamanrasset. El Marabut (hombre de Dios) Charles de Foucauld, en el año 1907, año de hambre que le obliga a compartir sus dátiles y los higo secos con los tuaregs. Una madre que con sus cinco hijos ha podido sobrevivir, agradecida vive una tremenda preocupación: “¡Qué terrible es pensar que un hombre tan bueno irá al infierno después de su muerte, porque no es musulmán!” Y cada día con unas amigas piden a Alá por la conversión del mabarut al Islán.

Esas mismas inquietudes torturaban a Foucauld. Se le había enseñado que “Fuera de la Iglesia no hay salvación.”. Y en aquella época la Iglesia tenía sus fronteras como institución jurídica. Por eso se ve la avalancha de misioneros enviados a bautizar por todos los medios a su alcance. Pero el mabarut profundiza en Evangelio y actúa de manera que para su tiempo, es algo que asombra. Un médico recoge esta conversación: “Yo estoy aquí no para convertir a los tuaregs, sino para tratar de comprenderlos… Estoy seguro de que Dios acogerá en el cielo a los que fueron buenos y honrados, sin que sea necesario que sean católicos. Usted es protestante…estoy persuadido de que Dios nos recibirá todos… Trato de mejorar a los tuaregs para que merezcan el paraíso.”. Teoría muy arriesgada para su época, (Cf. “Carlos de Foucaul, C. Lepetit. Pg.138), sin embargo parece que leía los números 846 al 848 del Catecismo de la Iglesia Católica aprobado por Juan Pablo II el 25 de Junio del año 1992.

La evolución y profundización de la doctrina, es algo más o menos vivido en todas épocas. El Vaticano II, acabó con los estados de perfección de una élite. Llama a todos a la santidad. Se acabó la minoría de edad de los seglares… desde su propia vocación todos corresponsables en la marcha de la Iglesia. Y aparece el reflejo de defensa de privilegios, levantar barreras protectoras…Que lo pregunten a ciertos clérigos que quieren monaguillos y a algunos monaguillos felices de serlo para huir de responsabilidades.

Y una Iglesia Sacramento Universal de salvación… una nueva manera de entender el slogan “Fuera de la Iglesia, no hay salvación”.

Pero mucho me he divertido, que diría nuestra castiza Santa Teresa., porque prometí presentar la ruta que un teólogo de raza nos ofrece para la “conversión pastoral”.

Creo, sin embargo, que todo lo escrito, es preámbulo valioso para el tema de este cantarillo, para mejor comprender la conversión pastoral y misionera que urge y pide esta “Iglesia en salida”.

Siete pasos, siete.

El primer paso que nos propone G.Paredes lo titula “En pista: salida y métodos”.

El Papa Francisco invita a todos a ser audaces y creativos: “La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del ‘siempre se ha hecho así’. Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades” (EG.33).

Nos interpela el Papa y pide que seamos audaces y creativos y supongo que al escribir esto respiraría hondo y dijo: ¡Ahí queda eso!

Me viene a la memoria la respuesta de Jesús a los interesados discípulos:”Recibiréis la fuerza del Espíritu y seréis mis testigos”(Hech.1,8)

La fuerza del Espíritu lo podemos imaginar como viento en popa que empuja las velas y hace volar al velero; como viento que juega con las arenas del desierto y derriba y remodela dunas; como viento que encrespa las olas y contra las rocas levanta toneladas de espuma; como viento que transporta las nubes como un dron sin piloto… viento que ruge, silba…

Todo eso se necesita para ser audaces. Diré aún más. Para tener audacia y creatividad hace falta entusiasmo: La palabra viene del griego enzeos. O sea inspirado por los dioses. En términos cristianos, ese inspiración que viene de lo alto se llama “Espíritu Santo”. Él es quien va a revestir a los evangelizadores de los atributos que harán posible sus esfuerzos para ser creativos. No creamos en nosotros, no nos creamos listos. Jesús prometió la fuerza para ser sus testigos Tener audacia –dice G, Paredes- significa que hay que re-pensar. re-visar, re-organizar estructuras, estilos y métodos. Y se encontrarán muchos obstáculos, aún dentro de la Iglesia, Y no digamos fuera, que pone delante los grandes males que afligen al mundo y desafían al entusiasmo: El hambre, el terrorismo, las enfermedades, el ateísmo, la corrupción de costumbres llenan de lodo inmundo los cuatro puntos cardinales. Y se observa un pesimismo global ante la magnitud de los males y la insuficiencia de los remedios. La gente se envuelve en su egoísmo y ¡sálvese quien pueda!(Cf.”Laudato si” nºs 52-59)

Mirar de otra manera

Nuestra teólogo no se amilana y afirma que el análisis de la realidad a partir de la denuncia amarga sólo consigue generar enemistades, violencia, y por eso es ineficaz. La Nueva Evangelización requiere otros métodos:”El método del aprecio y no del desprecio, el de la confianza en el trigo más que en la cizaña, el de la fe en que el agua se puede convertir en vino. Estamos demasiado acostumbrado a utilizar el ojo crítico negativo: Y esto les ocurre tanto a los progresistas como a los conservadores.” (Cf. “Vida Religiosa” 2 del 2014).

Presenta además varios textos que confirman este primer paso para la conversión. Es imprescindible la presencia del Espíritu Santo “Lo que Él derrama siempre en medio de la oscuridad, sin olvidar que donde abundó el pecado sobreabundó la Gracia”(EG 84). No la mirada enferma de curiosidad, sino “la mirada cercana para conmoverse y detenerse delante del otro cuantas veces sea necesario” (EG.169). “Necesitamos ampliar más la mirada –para reconocer un bien mayor que nos beneficiará todos- y abrir los oídos al clamor de otros pueblos…(EG. 190) Mirar al mundo con “la mirada de Jesús que se amplía y se dirige lleno de cariño y de ardor hacia todos el pueblo” (EG 268), “ la mirada del Buen pastor, que no busca juzgar sino amar”. (EG 125).

Y nos quedan seis pasos de los siete señalados por García Paredes para la “conversión pastoral.” Burbujean desde el fondo del pozo, pero les grito: “la paciencia todo lo alcanza”, os recuerda San Teresa de Jesús, ya llegará la hora de salir y regar los secarrales de este mundo.

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icono comentarios 4 comentarios

Comentarios

Martha Martha
el 15/7/15
Bien por el preambulo al prometido tema de este
cantarillo #61, pues nos demuestra que la fuerza
que da el Espiritu Santo a algunas personas, es al-
go increible, leyendo la biografía de Charles de Fou-
cault, me he dado cuenta que la decisión y valentía
de este martir de la Iglesia Catolica puede ser ejem-
plo para la Conversion Pastoral en practica, viendo
como se integro a la azarosa vida de los Tuaregs,
tribu nomada del desierto de Sahara, oriundos del
Norte de Africa, con el fin de, no de convertirlos, si-
no de comprenderlos, según sus propias palabras.
Aprendio su lenguaje y ademas hizo un diccionario
y gramatica de esa misma lengua.
Sobre el tema que nos prometieron, la ruta que es-
cribio el P.JCRey, vemos hoy el primer paso " en pis-
ta: salida y metodos" - ... » ver comentario
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eleazar eleazar
el 22/7/15
En pista; salir de nosotros. Yo no lo puedo conseguir por mi mismo. Quiero mirar de otra manera. He de aprender a mirar con los ojos de Cristo, de Dios. Si yo miro, no salgo. Siempre encuentro defectos que me impiden avanzar. Si no encuentro en los demás el valor que tienen a los ojos de Dios, me pregunto ¿por qué? ¿merece la pena? . . . y me quedo en mis comodidades.
Mirar con los ojos de Cristo es imprescindible para el cristiano, para cualquier hombre que quiera ser hombre completo, aunque sea musulmán.
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eleazar eleazar
el 22/7/15
En pista; salir de nosotros. Yo no lo puedo conseguir por mi mismo. Quiero mirar de otra manera. He de aprender a mirar con los ojos de Cristo, de Dios. Si yo miro, no salgo. Siempre encuentro defectos que me impiden avanzar. Si no encuentro en los demás el valor que tienen a los ojos de Dios, me pregunto ¿por qué? ¿merece la pena? . . . y me quedo en mis comodidades.
Mirar con los ojos de Cristo es imprescindible para el cristiano, para cualquier hombre que quiera ser hombre completo, aunque sea musulmán.
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Tomás Moro Tomás Moro
el 25/7/15
Muchas gracias P.Alfredo por ser como es. Tiene y expone unas ideas y creencia con mucha claridad y parresía.
Es una meditación preciosa en estos calurosos tiempos del verano. Para leer con calma.
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