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60. Conversión Pastoral

Alfredo María Pérez Oliver, cmf -

Benedicto XVI  convocó con gran ilusión el Sínodo sobre la nueva Evangelización. Su mensaje es iluminador: “No somos nosotros quiénes para conducir la obra de la Evangelización…la actividad verdadera viene de Dios y sólo introduciéndonos en esta iniciativa divina…podemos nosotros llegar a ser –con Él y en Él- evangelizadores.”(Mensaje 6).

Para  introducirnos en esa iniciativa tenemos que dejar todo protagonismo. Salir de nosotros, pero no sólo personalmente, sino, como dice el papa Francisco, nada de eclesiocentrismo,  ni vaticanocentrtismo, ni diocesicentrismo. La Iglesia en salida, descentrada, para centrase en Jesucristo. Urge una conversión pastoral. Quizá un nacer de nuevo, no vale cambios superficiales. Para mayor claridad recuerdo, a los amigos desde el principio, la parábola del gusano y la serpiente, que ampliamente contó el cantarillo catorce. Ambos quieres transformar su fealdad y se dan un tiempo para volver a verse. Pero la serpiente mirando por todas partes no encuentra al gusano. Y una linda mariposa le pregunta ¿qué miras? Busco al gusano irresponsable que no ha acudido a la cita. Te equivocas, soy yo que he tenido que “introducirme” en un capullo para transformarme. Y ya ves el resultado. Y luego advierte a la serpiente que la mutación superficial de piel que ha hecho no vale para destruir su fealdad.

Es lo que exige Benedicto XVI, hay que introducirse dentro del capullo de la iniciativa divina para llegar a participar de la belleza divina y anunciar au plan salvífico

La Iglesia toda y  ¡claro! la Vida Consagrada –que pertenece a su vida y santidad- está  llamada a una Pastoral de conversión. (E,G. 25-34)

Superar las dificultades.

Siempre hay que mirar a Jesús para configurarnos con Él. El Profeta que anuncia y denuncia, sobre todo anuncia la novedad del Reino, en un ambiente hostil, centrado en sus intereses.

¿Cuál era la situación del Israel en su tiempo? Israel se encontraba en crisis de identidad y lamentando la falta de profetas que les anunciasen la cercanía de Yahvé. El pueblo sencillo, pero que sabe ver a su jefes vendidos al poder romano y rendida ante el dinero. Y sufre el ser marginado y sólo utilizado cuando interesa a los poderes fácticos.

En estas situaciones de desconcierto e inseguridad emergen las más variadas reacciones. Intento sintetizar

  • Los separados. O dicho con palabra más conocida “los fariseos”. Este grupo se caracteriza porque quieren una obediencia estricta y externa de la ley. Eran los puros con la justicia de la ley, que no eran como el pueblo pervertido.
  • Los apocalípticos.  Desesperaban de las posibilidades de arreglo. Se retiraban a los desiertos y desde allí esperaban la venida de la nueva Jerusalén y el juicio de Dios que exterminaría a todos los demás.
  • Los violentos.  El nuevo pueblo lo conseguirían por la fuerza y violencia revolucionaria. Eran grupos de guerrilleros –llamados zelotes-  que esperaban liberar a Israel de la tiranía romana. Con una estrategia de guerrillas y a través de la violencia intentaban hacer posible el Reino de Dios

 

Entre estos grupos surge Juan Bautista que orienta al pueblo hacia el desierto, porque en el desierto comenzó Israel a existir y espera que en el desierto surja el nuevo Israel Con valentía de profeta denuncia a los que se creían perfectos y los llama raza de víboras. Ciertamente, esas castas no pueden ser la alternativa que necesita el pueblo elegido.

El “Resto” que espera al Mesías.

Hay un pequeño grupo que confía en Yahvé y espera al Mesías. Los hay ancianos: Simeón  que ya puede morir porque ha tenido en sus brazos al esperado. La profetisa Ana que habla a todos del Niño que ya ha llegado. Los padres del Precursor, Zacarías e Isabel. Y también hay dos jóvenes que han llegado al desierto ilusionados con Juan.

Pero el Bautista les desengaña con la verdad. Hay que espera a Otro al que no es digno de quitarle las sandalias… y les anima a esperar en oración y ayuno comiendo miel silvestre. Y llega el gran momento: “Ahí tenéis al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Corren tras él, tan alborotados, que Jesús de Nazaret, se vuelve, los mira con cariño:

-Qué buscáis?

“La respuesta de Jesús se traduce generalmente así:’venid y ved’. Más exactamente significa: ‘Venid y os transformaréis en videntes’. Es decir, se os dará la capacidad de ver… El hacerse capaces de ver, es por tanto el sentido de la venida; venir significa ponerse en su presencia, ser vistos por Él y ver juntamente con Él. Porque sobre su morada se abre el espacio secreto de Dios.” (“El camino Pascual”. Ratzinger.pg172)

Hay que profundizar en este pasaje. Los dos amigos llaman a Jesús “Rabi” al preguntarle donde mora. Pero después de estar con Él, han recorrido un camino interior que les hace pasar de buscar al  “maestro”, a encontrar a Cristo “El Mesías”. Es lo que anuncia alborozado Andrés a su hermano Pedro: ¡Hemos hallado al Mesías!

La experiencia de Andrés y Juan es la que debe tener todo discípulo. Es una experiencia transformadora que enciende en el alma un dinamismo contagioso. La experiencia de ese encuentro profundo con el Maestro que hace ver que es más que Maestro, es una condición fundamental para ser evangelizador. Únicamente anunciará con eficacia la conversión, quien ha hecho personalmente la experiencia de ese encuentro que le ha hecho ser ese peregrino interior felizmente transformado.

Ser  o  no ser

Se corre un serio peligro de envanecerse creyendo ser un convertido  sin haber recorrido ese profundo peregrinar de “venir”  después de “estar con el Maestro”, llegar a la meta de encontrarse con el Mesías, el Salvador Jesús. Y  mira por donde, encuentro la denuncia de esos falsos e hipócritas ‘convertidos’ en Eugenio Ioanesco, uno de los padres del teatro del absurdo. Este hombre que tenía sed de verdad, contesta en una entrevista en 1975: “La Iglesia no quiere perder su clientela, quiere conquistar nuevos adeptos. Esto provoca una especie de secularización, que es realmente deplorable…El mundo se pierde, la Iglesia se pierde en el mundo, los párrocos se sienten felices de ser tan sólo hombres mediocres como los demás, de ser pequeños proletarios de izquierda” (Cf O.c. pg, 188)

Ni que hubiera estado haciendo la crónica de hechos recientes dolorosos.

Miro alrededor y me pregunto si el personal va o por un camino equivocado, o más aún no va por camino alguno.

Los convertidos, de verdad, pastoralmente, tienen claro que no se puede servir a este mundo nuestro con una adocenada actitud condescendiente. No se puede adherir un buscador auténtico a esta aquiescencia resignada. Hay que presentar el camino de transformación para lograr plenitud en el encuentro con Jesucristo.

José Cristo Rey García Paredes, en un luminoso artículo, ofrece una hoja de ruta para que logremos la conversión pastoral y misionera, no sólo la vida consagrada, sino todos discípulos de Jesús. Lo cuento D.M, en el próximo cantarillo.

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icono comentarios 3 comentarios

Comentarios

Augusto Augusto
el 30/6/15
Conviértanse que el reino esta cerca, primeras palabras del Evangelio de Jesucristo Nuestro Señor. La conversión es el camino verdadero de salvación y redención en y con la luz de Jesús para vivir la verdadera vida. Gracias Señor porque me enseñas a creerte, amarte y esperar tu maravillosa venida en gloria y majestad. oro por la conversión de mi familia para nuestro prójimo crean en el Mesías que nos salva.
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Martha Martha
el 1/7/15
Cantarillo #60- Conversion Pastoral- Nuestro Papa
Francisco ha interpelado a la Vida Consagrada y a
todos los discípulos de Jesus sobre la conversion
pastoral, muy necesaria y que para conseguir esa
conversion hay que despegarse del protagonismo
y del centrismo, en fin que la Iglesia completa de-
be estar de puertas hacia afuera, de salida, sentir
el cambio, resurgir, nacer de nuevo, Dios en la ini-
ciativa y en ella adentrarse la Iglesia, para llegar a
ser verdaderos Evangelizadores. Nos recuerda el P.
Alfredo cuando nos narro la parábola del Gusano y
la Serpiente; el cambio tenia que ser desde el inte-
rior, no superficialmente; el gusano espero su meta-
morfosis ,metido dentro de un capullo y al fin se con-
virtio en una bella mariposa, el cambio fue completo
desde el ... » ver comentario
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eleazar eleazar
el 3/7/15
¿Conversión Pastoral?¿abandonarse en Jesús?¿Fiarse de él cuando todo aconseja lo contarrio? O existe ese abandono en él , abandonando tantas cosas, personas que no te quieren así,. . . sobretodo abandonándose uno mismo,. . . o es una ficción.
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