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58. Al permafrost

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

Una anécdota inspiradora

Cuenta la religiosa Mariola López, que cada vez que va al pueblo sito en la vega baja del Segura, un vecino le regala una caja de naranjas. Pero en su última visita, el regalo fue acompañado de una advertencia:

Estas naranjas no son tan buenas como las últimas.
¿Por qué?
Por la sequía. Cuando el árbol  no puede tomar el agua que necesita por la raíz, la chupa de las naranjas y las va secando y son menos jugosas.

El verdadero y el falso profeta

Cada uno tiene su asociación de ideas y resulta que la explicación del vecino de Mariola, me hizo pensar en lo que ocurre con los falsos profetas. Vayamos al permafrost de la profecía.

En el antiguo Oriente proliferaban los adivinos. Naturalmente en Israel habían de aparecer también quienes ejercieran esta función. Moisés advierte la diferencia  que el profeta en el Pueblo de la Alianza ha de tener con esos adivinos: “Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones  de aquellos pueblos…que nadie practique la adivinación, el sortilegio, la superstición o el encantamiento, que nadie consulte  a espectros o espíritus, ni evoque a los muertos…”( Dt.18. 14 y stes).

Esos son los profetas que miran sus intereses y al chupar en ellos ofrecen al personal p frutos vacíos. También se daban en el pueblo elegido esos falsos profetas. Un ejemplo aparece en I Rey. 22, en el que el rey de Israel reúne unos cuatrocientos profetas para consultarles si pueden atacar al rey  de Siria. Los profetas chuparon de los deseos del rey y anuncian su victoria. El resultado fue un fruto fofo y falso… No quieren oír a Miqueas, Profeta que bebe de las Raíces profundas de Yahvé,  el cual responde al mensajero que le ha ido a buscar y le aconseja que diga lo mismo que los otros cuatrocientos.

Pero Miqueas responde: “¡Vive el Señor que diré lo que el Señor me mande!”   Y como anunció la gran derrota, es encarcelado y  racionado a pan y agua.

La historia del profetismo en el pueblo elegido es alucinante, pero fuera de las corrientes de agua que llegan a este pozo de Jacob.

Raíces de la alternativa profética.

Quizá hace falta recordar que lo principal del profeta no es pre-decir el futuro. Lo verdaderamente importante es que ve y dice. El profeta es el hombre de la visión y el hombre de la palabra. El hombre que tiene una experiencia y la transmite.

¿Qué es lo que ve el profeta? Inmerso en un mundo que se aleja de Dios, que deja el cielo para los pájaros y sólo les interesa “champán y la danza de ninfas sonrientes”, el profeta ve a Dios. Y ¿qué dice? Ciertamente no palabras hueras sino la Palabra que tiene una fuerza imponente. ¡La Palabra de Dios! El profeta dice lo que Dios le revela. Lo que Dios le manda: “Entonces me fue dirigida la Palabra de Yahvé en estos términos” (Jer. 1,4). “Ahora, así dice Yahvé” (Is. 43, 1)

Si el profeta propusiera la imagen que él se ha formado en su mente, o la palabra suya que pretende convencer que es de Dios, podemos asegurar que es falso profeta que chupa de sus frutos y todo queda sin jugo y sin verdad.

Experiencias de los profetas verdaderos

A Dios nadie le puede poner cauces de presencia. La experiencia de los profetas nos indica que Dios no se revela siempre de la misma manera. A veces se revela en las tinieblas. Unas tinieblas tan infinitas que solo pueden ser de Dios. Otras veces como luz. Una luz que invade todo, que transforma todo. El profeta escucha a Dios unas veces en el silencio, otras en sonido, otras en susurro. (Cf. I Rey. 19.12)

Estas experiencias de los profetas les obliga a ser alternativa, pues son experiencias  tan distintas que los sitúan a niveles y horizontes insospechados para los que no oyen a Dios y sólo se oyen a sí mismos y a sus “ninfas sonrientes”.

El roce del Espíritu.

Para la concepción israelita todo ser humanos es corporeidad y espíritu. Y lo mismo que el cuerpo se roza con otros cuerpos, el espíritu lo puede hacer con otros espíritus. Si yo entro en comunión con otra persona –amistad- se ha producido un roce de espíritus. Y puedo estar estrujado en una multitud y no hay ningún roce de espíritus. ¿Quién me ha tocado?, preguntó un  vez  Jesús en medio de la multitud que lo apretujaba.

Según el pensamiento hebreo puede haber roces entre los espíritus positivos o negativos. Amistades que nos perfeccionan o nos destruyen. El mayor roce positivo es el de los verdaderos profetas que están en contacto, en roce, con Dios. Y como Dios está tan cerca – más íntimo que yo mismo decía Agustín- en cualquier momento puede producirse este choque de espíritus. Cuando un espíritu humano choca fuerte con el Espíritu Divino, surge el Profeta.

Ha tenido una “vivencia”. Aquí la empleo con toda la fuerza que quiso darle el inventor de este neologismo, Ortega y Gasset, que no encontraba en castellano una sola palabra que tradujera del alemán la palabra que significaba experiencia de vida, fuerte y duradera. Era el año 1913 y la RAE la aceptó en 1970.

Vivencia es una experiencia tan fuerte que cambia al que la vive. La convierte en otra persona: Moisés, Jeremías, Elías… Esta es la característica del profeta auténtico. Tiene un choque tan fuerte con el Espíritu que  reconoce no ser el mismo.

En la primitiva Iglesia.

La importancia de los profetas en la primera Iglesia fue extraordinaria. San Pablo los señala como uno de los carismas constructores de la Comunidad. Y el “Pastor de Hermas”, a mediados del siglo II, describe como es y cómo actúa un verdadero profeta y como se distingue del falso: “El verdadero Profeta es manso, tranquilo, humilde, apartado de toda maldad y de todo deseo vano de esta siglo…No habla cuando quiere, sino cuando el Espíritu de Dios le inspira…Todo lo contrario del espíritu terreno del falso, que es altanero, amigo de los primeros puestos, desvergonzado y charlatán…(Cf. “Padres Apostólicos” BAC 4º ed. Pg.57)

La Vida Religiosa es profética.

Los consagrados si no han tenido una “vivencia” no son auténticos. Han debido tener un choque con el carisma que es un don del Espíritu que ya no son los mismos.
Lo expreso en forma coloquial el famoso P. Congar, cuado le preguntaron que suponía para él ser dominico. Contestó: “Me siento dominico hasta en las tripas”.

Luego en la conferencia que ofreció a continuación, se expresó filosóficamente: “Me siento ontológicamente dominico”. O sea  algo que pertenece al “ser”.  Es decir, que asumir un carisma no es una manera de ser creyente, religioso, es “su manera de ser”, distinta de la que antes tenía.

Creo es equiparable a la expresión del P. Congar, la respuesta  espontánea que di al entrevistador en una tertulia en TV. Me preguntó, sobre el significado de mi vida religiosa: “Siento una plenitud de mi realización humana, que estoy seguro no hubiera tenido en cualquier otra forma de vida.”

Y el cantarillo rebosa con esta autocita que sabrán perdonar mis amigos.

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icono comentarios 6 comentarios

Comentarios

Martha Martha
el 26/5/15
Me gustan bastante estos informales cantarillos, llenos
de otra clase de agua, proveniente de otras corrientes,
no por eso menos convincentes y enriquecedoras en
nuestro saber. Gracias P.Alfredo por incluir siempre el
significado de palabras no comunes y se suponen me-
nos conocidas, le agradezco mucho ese detalle.
Basta ya de preambulo y vamos al asunto; muy Buena
la comparacion hecha en el articulo de la naranja seca
y los falsos profetas; la planta al no tener el agua sufi-
ciente para alimentarse, la toma de sus frutos, dejan-
dolos secos y sin sabor, asimismo el falso profeta al no
tener la verdad de la Palabra de Dios, dice cosas para
convencer a sus victimas y chuparles el jugo a su con-
veniencia, el resultado ? frutos secos ,vacios y flacci -
dos. Por otra parte e ... » ver comentario
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Augusto Augusto
el 27/5/15
Los profetas son luz hecha Palabra de Dios en nuestra vida para iluminar nuestro camino que es su Camino, y mostrar la verdadera Vida.
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eleazar eleazar
el 28/5/15
Danos Señor un corazón de carne para sustituir nuestras entrañas heladas. Estoy deseando tener una vivencia "espectacular", aunque me da miedo porque puedo romperme como el hielo. Supongo que por eso el Señor me da hilillos de vida, me lleva dulcemente, aunque yo eche en falta una mayor vivencia de él.
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Carmen Carmen
el 31/5/15
Y el titulo? A qué hace referencia?
Gracias
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Alfredo Mª Alfredo Mª
el 7/6/15
La palabra del título alude al nacimiento de los grandes ríos, hililllo de agua bajo tierra helada, como el Amazonas
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Martha Martha
el 8/6/15
A modo de recordacion - En uno de sus Cantarillos, no
hace mucho tiempo , la rica imaginacion del P.Alfredo
nos hizo una comparacion de esos hilillos de agua, ba-
jo tierra helada, que a traves de su curso y afluentes
se convierten en poderosos y grandes rios; asimismo
el hilillo de AMOR que manaba del Corazon de San An
tonio M.Claret, el dia de la fundacion de su Congrega-
cion, se convirtiria en la Corriente de Amor y Servicios
gracias a sus Congregados de Antes, Ahora y Despues.
Saludos.......
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