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37. Bailando bajo la lluvia

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

Al tomar en mis manos el cantarillo 37, para llenarlo con el segundo comentario al encargo del Papa a los Obispos españoles: ”Pastoral de la familia”, oigo el rumor del agua de un nuevo riachuelo, que lleva frescura al pozo. Como los trescientos de Gedeón, me he llevado el agua a la boca con la mano. ¡Qué agua más rica!

Viene esa agua no del hontanar de un sesudo filósofo, sino de una joven cantautora que sabe lo que es sufrir desde niña. Una parálisis cerebral afectó a la parte locomotora de sus piernas. Y así vive y expresa su filosofía: ”El sufrimiento va a venir, pero hay que mojarse y buscar la manera de extraer algo de él, que te haga crecer. La vida no es quedarse a esperar que pase la tormenta, sino a aprender a bailar bajo la lluvia.”.

Es el testimonio fantástico de Mirian Fernández, joven de veinte años que ha sabido salir de sí misma y hacerse la víctima para ayudar a todos los que lo necesitan y están a su alcance. Es una luchadora en defensa de la vida y confiesa que aunque sea poco lo que puede, ve que sirve y llega. Recuerda que una niña discapacitada, en un Congreso de Bilbao, llorando en su hombro, le dijo que no sabía lo que era sonreír hasta escuchar su testimonio

No hay que esperar que pase la tormenta.

Es evidente que los exaltados -así se llamaban antes de que Olózaga inventase la palabra ‘progresista- no dejarán de lanzar rayos y truenos para deshacer la familia auténtica.

Es lo que el Papa Francisco al decidir el Sínodo sobre la Pastoral de la Familia ha entendido. Se ha metido en la tormenta – porque sabe que “El Señor se sienta por encima del aguacero” (Salmo 28)- y aunque sea bajo la lluvia, quiere ayudar a las familias a encontrar su propia identidad.

Un ejemplo paradigmático de lo que es defender y buscar su propia identidad lo encontramos en el libro que Victor Frankl, escribió después de su traumática experiencia en el campo de exterminio de Auschawitz: “El hombre en busca de sentido”. Y creo que puede ser sugerente para saber que la familia no será exterminada por los genocidas. Si exagero al acudir a esta comparación, es para llamar la atención. Y al fin y al cabo es uno de los estilos de Jesús: “Si tu ojo te escandaliza, ¡arráncatelo! Vaya multitud de tuertos que habría en el mundo si se cumpliera al pie de la letra.

Cuenta el Dr. Frankl que en el campo de concentración nazi, todas las metas personales, profesionales, de vida de familia, han sido arrancadas de cuajo. Todas las circunstancias conspiran para que el prisionero pierdas sus asideros. Lo único que resta es la última de las libertades humanas: “la capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”. Los prisioneros eran hombres normales y algunos de ellos al elegir ‘ser dignos de su sufrimiento’, atestiguan la capacidad humana para elevarse por encima de su propio destino.

La familia a examen.

El Papa no ha tenido miedo de ponerse bajo la lluvia, sino que la ha provocado con las famosas 39 preguntas para que todo el personal, aún los no cristianos hiciese llegar sus opiniones. No se trata de que la Iglesia va a someterse y acomodarse para calmar los ataques disidentes. “No hay que olvidar –dice Monseñor Paglia- que hoy día vivimos una paradoja: por un lado la familia es la mayor preocupación y está por encima de todos los deseos y, por otro, está destruida por un uso no responsable. Por eso es importantísimo volver a descubrir la familia como célula de la sociedad y no como instrumento de la satisfacción personal.”

Una aclaración muy clara –así de claro- han sido las afirmaciones de Monseñor Bruno Forte, ante la panorámica que ofrece la recopilación de las respuestas en el Instrumento de trabajo y la inquietud por sanar a las familias heridas y ayudarles en su caminar con la Iglesia. “Se va a llevar una decepción quien espere cambios doctrinales en este camino de reflexión marcado por los dos Sínodos. No está en discusión la doctrina de la Iglesia, la reflexión que se pide es acerca de las aplicaciones pastorales…La apuesta decidida por la misericordia para que las personas en situación de dificultad puedan curar las heridas y volver a caminar junto a toda la comunidad eclesial, como dice el ‘Instrumento de trabajo’, no tiene nada que ver con el slogan banal de “divorcio católico”. Si no se comprende esta intención fundamental, habrá un equívoco irremediable con lo que el Sínodo pueda decir sobre la citación de los separados, los divorciados vueltos a casas, las uniones de hecho o aquellas personas del mismo sexo.”

Una gran luz para afirmar su identidad.

Eso es lo urgente para la familia: Conocer su identidad social y cristiana que no puede ser sustituida por ninguna otra institución. El que el cuestionario haya abordado algunas cuestiones de extremada delicadeza, sobradamente resaltados por periodismo sensacionalista, no da pie a pensar que la familia cristiana formada por hombre y mujer, abiertos a la vida, no encuentre el apoyo doctrinan  y pastoral, para vivir gozosamente su identidad cristiana. Se espera del Sínodo pautas para ese apoyo primordial, que no impide en modo alguno la mirada llena de misericordia hacia las familias heridas o a situaciones conflictivas. Es importante adquirir el gozo de estar en comunión total con la doctrina de la Iglesia, que sin duda quedará resaltada.

Una anécdota iluminadora creo, que con adecuada aplicación, es la vivida por el P. José Xifré, segundo general de los Claretianos que vivió la tormenta de la revolución de 1868. La naciente Congregación, camuflada ante el gobierno, no se libró de la persecución. El P. Xifré, reúne a los poco individuos escondidos en casas de campo de la plana de Vic, y pregunta. “¿Qué podemos hacer?. La respuesta de uno con espíritu cobarde, es que lo mejor es volver a sus diócesis –aún no estaba ligados con votos- ya que el ideal de la nueva Congregación, sólo había sido un bello sueño. El P. Xifré, enarca sus pobladas cejas y dice con rotundidad: “¡Qué dice usted! ¡Mientras viva yo, vive la Congregación!. Esperar órdenes”. Huido a Francia y en una casa alquilada se reconstruye la Congregación y crece con valiosas vocaciones.

La respuesta del P. General claretiano es la respuesta de miles y millones de familias. Están zarandeadas por fuerza destructivas que vienen del neoliberalismo dominante, de culturas atrapadas por el afán de poder, de placer, de dinero corrupto, de situaciones caóticas que viven grupos humanos a causa de la pobreza y dependencia, de MCS al servicio de ideologías militantes con furia contra los valores del Evangelio…

Las familias cristianas resisten con fortaleza y con entusiasmo.  Y afirman: ¡Mientras vivamos nosotros, vive la auténtica familia cristiana! Y tengan en cuenta los que producen esas tormentas y truenos que ¡sabemos bailar bajo la lluvia!

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icono comentarios 2 comentarios

Comentarios

eleazar eleazar
el 9/7/14
La familia sufre envites tormentosos, tiempos adversos. En ese clima lo fácil es guarecerse sin cobijar la familia. Pero que sentido tiene refugiarme si desamparo mi propia identidad. La familia tiene que hacer lo que debe, sus creencias no deben amoldarse al tiempo, aunque es necesario examinar en conciencia la realidad para que su vida se ajuste lo más posible a sus creencias, sobretodo cuando vemos familias azotadas por el viento, la lluvia, que las desbarata, y son nuestros hermanos, y los espera nuestro padre. ¿Damos testimonio?
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Martha Martha
el 19/7/14
También yo tome agua con la mano, como hizo el ejer-
cito que formo Gedeon, senti un sabor dulcisimo en
la boca al leer el testimonio de la joven que supo an-
teponerse a su propio dolor, para tratar de aliviar el
sufrimiento de los demas, muy bueno el articulo del
Pozo de Jacob # 37, sobre todo el aspecto del Sinodo
donde se trataran diversos temas sobre las familias.
Saludos.......
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