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102. Cristo, el gran profeta

Alfredo Mª Pérez Oliver, cmf -

Mausoleo para los Profetas

Nos recordó el cantarillo anterior que los saduceos y fariseos urdían la trama para quitar de en medio al Profeta que se sabía  solemnemente, en la Sinagoga de Nazaret, ungido para poner en marcha el aceptar los nuevos valores del Reino de Dios. Al leer el texto de Isaías declara: Esto que acabáis de escuchar se ha cumplido HOY.

Es necesario insistir en que para caminar tras sus huellas, es totalmente necesario ser ungido con la Fuerza del Espíritu.  Y por supuesto estar dispuestos a dar la vida, porque esa es la suerte de muchos profetas. No olvidemos el reproche fuerte que sin paliativos les dirige Jesús: “¡Ay de vosotros que construís mausoleos a los Profetas asesinados por vuestros antepasados!” (Lc.11,48). Para comprender bien, el núcleo “Spiritus Domini” que comencé a explicar en el cantarillo 101, me parece obligado ahondar en la comprensión del profetismo, por si alguno sólo tiene conocimientos superficiales y hasta erróneos.

Fijos los ojos en Jesús

Como nos aconseja el autor de la carta a los Hebreos, en esto y en todo tenemos que mirar a Jesús y desde Él aclarar el tema. El Vaticano II nos abre la puerta. En el número 35 de la Constitución sobre la Iglesia encontramos esta afirmación:

Cristo el gran Profeta, que proclamó el Reino del Padre con el testimonio de la vida y con el poder de la palabra, cumple su misión profética hasta la plena manifestación de la gloria, no sólo a través de la Jerarquía, que enseña en su nombre y con su poder, sino por medio de los laicos, a quienes consiguientemente, constituye en testigos…para que la virtud del Evangelio brille en la vida familiar y social…en una constante renovación y en un forcejeo con los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos” (Cf. Ef.6,12)

Precisiones que aclaran

Quizá sea necesario recordar que no es precisamente profeta el que anuncia el futuro.  Creo que  no son pocos los que identifican al profeta como el que pre-ve, como el que pre-dice. Se piensa que es un adivino del futuro. Pero no es así. Lo que el profeta ve y dice no es el porvenir, sino el Absoluto de Dios. Así lo afirma en su libro “La esencia del profetismo” André Neher:”La profecía responde a la nostalgia del conocimiento de Dios.(pg.9)

Aún más claro lo escribe el Papa Francisco en su Carta Apostólica a los Consagrados (21-XI-2014). Pero es totalmente aplicable a todas formas de vida cristiana:

"El profeta recibe de Dios la capacidad de observar la historia en la que vive y de interpretar los acontecimientos: es como un centinela que vigila por la noche y sabe cuando llega el alba (Cf. Is.21,11-12). Conoce a Dios y conoce a los hombres y mujeres, sus hermanos y hermanas. Es capaz de discernir y también de denunciar el mal del pecado y las injusticias, porque es libre, no debe rendir cuentas a más amos que a Dios, no tiene otros intereses que los de Dios…A veces, como sucedió a Elías y Jonás, se puede tener la tentación de huir, de evitar el cometido del profeta porque es demasiado exigente, decepcionado de los resultados. Pero el profeta sabe que nunca está solo. También a nosotros, como a Jeremías, Dios nos asegura” No tengas miedo que yo estoy contigo para librarte” (Jer.1,8)"

El profeta se sitúa en la Historia 

Todo profeta se sitúa en la Historia. No se puede ser profeta fuera del tiempo para el que ha sido llamado. Después, sus profecías podrán tener repercusiones, pero el profeta es enviado a un lugar  y no a otro. Jesús es un profeta que nace en Israel en un determinado momento –la plenitud de los tiempos-  y no desea salir de sus límites. La fe extraordinaria de la Cananea le reclama un gesto extra d e benevolencia, pero a continuación no se introduce en el mundo pagano. Declara que el Padre le ha enviado a las ovejas perdidas de Israel. Por imaginar lo imposible, que Jesús fuera de la voluntad del Padre, hubiera pensado ir a Roma, porque allí sería más eficaz, no hubiera sido el gran profeta y modelo de profetas.

Este Hijo predilecto es el que hay que escuchar porque anuncia que ha sido enviado por el Padre para ser el rostro visible del amor del Padre que tiene preparada una estancia para sus criaturas. Anuncia  el Reino de Dios que es como la semilla que siembra, pequeña como  la más pequeña de las hortalizas, la mostaza, que sus discípulos recibirán el encargo de llevar a toda la humanidad. Crecerá hasta cobijar a los pajarillos. Seguirá en este mundo fermentando la masa, porque también El Reino se parece a la levadura. Hay que ponderar que hasta entonces pocos profetas anunciaban Buenas Noticias. El mismo Juan Bautista era un profeta amenazador.

Pero Jesús es el gran Profeta de la Buena, de la Gran Noticia: El Padre, nos ama, es misericordioso: Dice el Papa Francisco: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús… Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (E.G.1)

El primero entre los rechazados.

Jesucristo se sitúa con toda lucidez  entre los profetas encarcelados, perseguidos y asesinados. Sus paisanos lo rechazan porque no se somete a sus intereses y hasta lo quieren despeñar. Su personalidad se impone, porque no ha llegado su hora. Pero desde el primer momento es consciente de que le espera una muerte violenta. No dará un paso fuera de la fidelidad total a la Misión que el Padre le ha confiado de anunciar el Reino de Dios. Lo cumplirá con toda firmeza: “Hoy, mañana  y pasado tengo que continuar mi viaje, porque es impensable que un profeta pueda morir fuera de Jerusalén” (Lc. 13.33)

La Noticia que anuncia es una realidad tan  deslumbrante que descubre la tenebrosa perversidad de los intereses fácticos de los poderoso de Israel y del poder romano. Las tinieblas no aguantan la luz y hay que apagarla, Es urgente  destruir esa contracultura y acabar con los que la predican.

Es un dato cierto el que el Sanedrín consigue la aprobación del Procurador para que el Profeta de Nazaret sea crucificado. El pueblo, manipulado hábilmente pide a gritos su crucifixión.
Consiguen lo contrario de lo que pretenden Y desde entonces  y en todo tiempo y lugar, emergen profetas que participarán distintos aspectos del gran Profeta de Nazaret. Y darán la vida por Él y por su misma causa

El profetismo de la Vida consagrada

En este mundo que quiere olvidarse de Dios, y vivir como si no existiera es urgente el testimonio profético de los consagrados: “Los padres sinodales han destacado el carácter profético de la vida consagrada como una forma de especial participación en la función profética de Cristo, comunicada por el Espíritu a todo el pueblo de Dios. Es un profetismo inherente a la vida consagrada en cuanto tal, por el radical seguimiento de Jesús. ( V.C. 84)

¿Dónde están los profetas?

Se puede actualizar  el lamento de Azarías en el horno: “No tenemos príncipes, ni jefes, ni profetas. (Dan. 3, 38). Nos ponemos a buscarlos como el cantautor Ricardo Cantalapiedra, en la década de los setenta del siglo XX.:” ¿Dónde están los profetas que en otros tiempos nos dieron las esperanzas y fuerzas  para andar, para andar?...En las ciudades, en los campos, n el mar ¿En dónde están?

Pues están. No hay más que mirar con atención y sin prejuicios. Hay muchas Teresas de Calcuta dando testimonio profético sin alardes, ni propaganda. Hay muchos Oscar Romero y Cardenal Van Thuan… Hay muchos voluntarios laicos en las periferias.
Y nosotros ¿qué? Si repasamos las aguas de esta cantarillo, nos sentiremos interpelados como Isaías: “Entonces oí la voz del Señor, que decía:

¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?
Aquí estoy yo, envíame.
Él me dijo: Vete a decir a este pueblo…(Is. 6. 8-9)

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Comentarios

Gerardo Reyes Gerardo Reyes
el 16/2/17
Q hermoso mensaje y yo que no quiero salir a llevar la bn uena nueva para dar mostrar la luz a los perdidoss.
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Martha Martha
el 17/2/17
Nos encontramos viviendo hoy en un mundo catas-
trofic o, insolito e injusto, por tanto sabemos que son
pocos los que se atreven a desafiar a la manipulacion
que constantemente fabrica los intereses creados con-
tra los que tienen vision de lo que ocurre en la histo -
ria y en un lugar determinado donde Dios lo ha envia-
do para el cumplimiento de una Mision; para ser pro-
fetas en este siglo XXl, se necesita tener "los ojos fi-
jos en Jesus" para predicar la Palabra de Dios, Su Po-
der toital, sin limites y no ser manipulados por los mu-
chos intereses creados que prefieren la oscuridad en
los seres humanos para que no entiendan donde esta
la verdad; pero esa Luz que fue esparcida hace mas
de 20 siglos n o podra ser nunca apagada, porque
fue AQUEL, el Profeta ungido por Dios ... » ver comentario
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